“No soy hipócrita y lo digo: me encanta operarme” – GENTE Online
 

“No soy hipócrita y lo digo: me encanta operarme”

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Todavía tiene los puntos, pero ya se siente “casi recuperada” de la lipo –de abdomen, cintura, espalda, con retoque en muslos, rodillas, brazos y reducción de tejido sobrante abdominal– que se hizo a principios de octubre, para modelar su cuerpo tras el embarazo. También se siente “casi recuperada” de la descompensación que sufrió a causa de una anemia, días después de la cirugía, por la que estuvo internada en el Sanatorio de los Arcos. “Fue un susto, nada más”, asegura Verónica Ojeda (35), quien el jueves por la tarde apareció junto a Dieguito Fernando (8 meses y medio) en El Mangrullo, para asistir a la presentación del Disco Colección de Oro de Los Visconti. El grupo folclórico es del padre de su íntima amiga y madrina de Dieguito –de palabra aún, hasta que lo bautice–, Dulce Visconti de Granados (mujer del ex intendente de Ezeiza y actual ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Alejandro Granados).

Durante la presentación, la blonda mimó a su bebé, quien sonrió durante todo el evento. “Pensé que me iba a salir súper nervioso, porque me pasé con ataques de pánico y llorando todo el embarazo. Pero es muy simpático y tiene un muy lindo carácter”, dice orgullosa, y asegura que pasó su primer Día de la Madre de maravillas “y muy contenta, junto a los míos”. ¿Si Maradona la llamó? Prefiere guardarse la respuesta, y dice de su relación con el Diez: “Con Diego tenemos un muy buen diálogo, pero prefiero no hablar del tema. Yo soy la madre, él es el padre y está muy bien con su hijo, que es lo que me importa. El nene no tiene la culpa de los problemas que podemos tener Diego y yo. Por eso, en su momento me fui a Dubai a sentarme a hablar con él, y por eso trato de tener una buena relación a pesar de todo. No quiero que Dieguito odie ni le tenga rencor a su papá. Quiero que lo admire, que lo vea, lo abrace y lo ame como me ama a mí. Ese es mi anhelo”.

ESPERANDO EL ALTA. “Estoy bien de salud, mejorándome y recuperándome de a poco”, recalca –a diez días de que le den el alta definitiva–, y cuenta que se hizo un análisis de sangre para determinar su grado de anemia. “Salió bárbaro”, sintetiza. Y agrega: “Me recuperé gracias a una dieta rica en hierro –tuve que comer desde lentejas hasta hígado– que me dieron, porque no toleraba las pastillas”.

–¿Cómo sigue tu recuperación tras la lipo?
–Cada día mejor. Estoy haciendo los tratamientos de drenaje linfático que me recomendó el doctor Aníbal Lotocki, con una esteticista que viene a casa para que no me mueva mucho, y en breve ya me sacan los puntos.

–¿No te arrepentís de haberte operado después de lo que pasaste?
–No. Es más: me encanta operarme. No es la primera: ya me hice como tres lipos. De hecho me enteré de que estaba embarazada cuando me fui a hacer un chequeo general para hacerme unos retoques.

–¿No te da miedo el quirófano tras la maternidad?
–Creo que si te va a pasar algo, te va a suceder en el momento que tenga que ser. Algunos dicen que no pensé en mi hijo al hacerme la operación. Pero jamás lo dejé de lado, porque todos los días durmió conmigo, salvo cuando estuve internada. Le doy la mamadera y tengo una chica que me ayuda –porque yo no lo puedo alzar– y me lo da a upa. Es más: no me hago las lolas este año para poder alzarlo.

–¿Ya planeás otra operación?
–El año que viene, cuando el nene sea más independiente, me voy a cambiar las prótesis. Me hice las lolas hace ya diez años y las tengo que cambiar.

–¿Hacen falta tantas operaciones siendo tan joven?
–Cada uno tiene su forma de pensar. A mí siempre me gustó operarme, para verme mejor. Me hace sentir bien. Hay mucha gente del ambiente que me criticó, diciendo que con un hijo chiquito no se operaría... ¡cuando ellas están todas operadas! ¿Ahora soy la única que se opera? La gente cuando te ve se da cuenta, no voy a mentir. No soy hipócrita y lo digo: me encanta operarme. Al médico le dije: “Haceme toda nueva”.

–¿Cuánto peso de más tenías?
–Engordé 30 kilos con el embarazo; bajé 15 o 20 y quedé estancada. No podía bajar más, pese a que hacía de todo. No me entraba la ropa y me sentía pesada. Me operé porque sentí que me haría bien.

–¿Además hacés actividad física o dieta, o solucionás los kilitos que te molestan con cirugías?
–Estoy esperando recuperarme del todo para salir a correr. Antes salía todas las mañanas por Ezeiza, que tiene muy lindos verdes. Si no, caminaba en la cinta en casa. Mi rutina era de 40 minutos tres veces por semana. En un momento de mi vida también di clases de gimnasia.

–¿En qué está tu proyecto del gimnasio?
–Lo tuve que postergar, pero la gente me está esperando. El año que viene arrancaré con el gimnasio-spa. Estoy muy entusiasmada.

–¿Poniéndote a tono por algún amor en puerta?
–No, nada. Hace ocho meses tuve al nene, y recién ahora me estoy recuperando. Estuve en pareja con el papá ocho años, que se sintieron como 16 porque estábamos las 24 horas del día juntos. En algún momento voy a necesitar formar una familia, pero por ahora no se me cruza la idea. Ahora quiero disfrutar de otras cosas de la vida. No todo pasa por un hombre.

Se sometió a la cirugía para bajar los diez kilos que le quedaron tras el embarazo, en el que aumentó 30 en total. “No podía bajar más pese a que hacía de todo”, asegura.

Se sometió a la cirugía para bajar los diez kilos que le quedaron tras el embarazo, en el que aumentó 30 en total. “No podía bajar más pese a que hacía de todo”, asegura.

Junto a Dieguito y los abuelos –su mamá, Rufina, y su papá, Carlos–, Verónica fue al lanzamiento del Disco de Oro de Los Visconti, el grupo de folclore del padre de su íntima amiga Dulce Visconti de Granados (mujer del ex intendente de Ezeiza y actual ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Alejandro Granados).

Junto a Dieguito y los abuelos –su mamá, Rufina, y su papá, Carlos–, Verónica fue al lanzamiento del Disco de Oro de Los Visconti, el grupo de folclore del padre de su íntima amiga Dulce Visconti de Granados (mujer del ex intendente de Ezeiza y actual ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Alejandro Granados).

El domingo se la vio flaquísima, ya con los efectos de la cirugía más asentados, en la Escuela Número 13 de Ezeiza, a donde se acercó para votar.

El domingo se la vio flaquísima, ya con los efectos de la cirugía más asentados, en la Escuela Número 13 de Ezeiza, a donde se acercó para votar.

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