“No se me acerca nadie normal, sólo mudos o desubicados” – GENTE Online
 

“No se me acerca nadie normal, sólo mudos o desubicados”

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Florencia Torrente (19) está sola. Más tarde confesará que no está apurada por conseguir novio. Y repetirá una excusa cada vez más común en el medio: “Tengo toda mi energía puesta en el trabajo”. Nicolás Cabré es pasado. ¿Hasta cuándo seguiremos preguntándole por su ex? Su composit en Prémula Models detalla: 1,68 de altura, 83–61–90, ojos marrones y cabello castaño oscuro. La ficha no incluye datos filiatorios, claro. No dice que es hija de Rubén Torrente y Araceli González, quizá la mujer más deseada de la Argentina.

El París-Dakar 2009 ya está en marcha. Y si bien no partirá de la Torre Eiffel ni tendrá bandera a cuadros en Senegal, aún conserva el nombre que lo consagró como el rally más importante en la historia del automovilismo. ¡Son treinta años de leyenda! Su nuevo recorrido será Buenos Aires-Valparaíso, ida y vuelta. Con dos cruces por la cordillera de Los Andes, por supuesto. ¿Qué tiene que ver todo esto con Florencia Torrente? Justamente, la hija de Araceli González viajó a Villavicencio, provincia de Mendoza, para asistir a la presentación del X–Raid Personal Team. Posó con el imponente BMW X3, junto al piloto argentino Orly Terranova, y también con su navegante, el australiano Lee Palmer. Frente a los cronistas locales, se confesó fascinada con el paisaje, lamentó tanto calor y se quejó un poco por los bichos. “Hablo de los insectos”, se apuró en aclarar. Igual, nadie se hizo cargo. En vuelo de regreso a Buenos Aires, habló con GENTE.

–¿Entendés algo de autos, Florencia?
–Me gustan mucho los fierros. Quise manejar la camioneta, pero me miraron con cara rara… Me parece que no les inspiré mucha confianza como conductora.

–Quizá desconfiaron de tu juventud. ¿De dónde viene tu pasión por los fierros?
–Antes miraba las carreras por televisión y, más de una vez, acompañé a mi viejo al autódromo.

–¿Cómo sigue tu carrera como modelo?
–Con mucho trabajo, muy contenta. Cada vez me llaman más. ¿Por qué? Creo que hoy gusto más que antes. Yo arranqué muy chica, a los 15 años, y con el tiempo se me abrieron nuevas oportunidades. Ojo, también me preocupo por entrenarme, cuidarme… Busco mejorar cada vez más.

–Imagino que, al principio, sirvió ser “la hija de Araceli”.
–Supongo que abrió puertas, que ayudó. Pero si yo no tuviese condiciones no me hubiesen vuelto a llamar, ¿no?

–Preguntaba porque leí por ahí que te molestaba que te reconozcan como “la hija de Araceli”.
–¿Cómo voy a decir eso? No, no molesta. Obvio que no me divierte si en la calle me dicen: “Hola, hija de Araceli”. Tengo nombre, me llamo Florencia. Sólo odio que me digan Floppy… ¡Es terrible! Mis amigos me dicen Flor.

–Imagino que, con tanto trabajo, te queda poco tiempo para el estudio.
–Cero. ¡Si ya no tengo tiempo ni siquiera para dormir! Estaba estudiando arte en mi casa, con una profesora, pero lo suspendí por falta de tiempo. ¿Qué hago? Pinto, dibujo, leo mucho… Igual, voy a volver a estudiar pronto.

–¿La familia no te presiona?
–Para nada. Yo no me metí en una Facultad, porque siempre supe que mi destino estaba ligado al arte. Hago lo que me gusta y ellos me respetan.

–Pese a la fama de tu madre, siempre elegiste un perfil bajo. Ahora, con tu carrera como modelo tenés una exposición mayor. ¿Cambió mucho tu vida?
–No demasiado, sólo me conocen más que antes. Pero no pasa nada raro: la gente me tira buena onda. Igual, todavía puedo ir a lugares donde no me reconocen.

–¿Por ejemplo?
–Si salgo con mis amigas, voy a Pilar, cerca de mi casa. No me interesa meterme en Las Cañitas, que está lleno de fotógrafos. Prefiero la tranquilidad. De a poco, estoy aprendiendo a cuidarme.

–¿Cuál es tu estado civil actual?
–Soltera. Sin novio. Con la cabeza puesta en el trabajo.

–¿Y cómo reaccionan los muchachos durante tus salidas por Pilar?
–¿Sabés qué? Los chicos arrugan. ¡Te lo juro! Aunque siempre aparece un desubicado, eso es inevitable.

–No creo que tus candidatos se dividan entre “desubicados” y “los que arrugan”.
–¡Es que no se me acerca nadie normal! Te repito: mudo o desubicado.

–Maldita suerte. ¿Será que los cohíbe tu fama?
–No creo. La mayoría ni me conoce. Los cohíbo yo…

–Tema para tratar en terapia.
–No, para nada. Soy una persona muy simple y no me hago drama por nada y por nadie. Te repito: hoy tengo la cabeza en el trabajo.

–Hace poco leí que pedías: “No me busquen novio, please”.
–(interrumpe) ¡Nunca lo dije! Yo no hablo así. No me vas a escuchar diciendo “plis”. Inventaron. Entiendo el juego y me la banco. No me interesa mucho el qué dirán, estoy tranquila conmigo. Que digan lo que quieran.

–¿Te molesta que te sigan preguntando por tu ex, Nicolás Cabré? Ahora sale con Soledad Fandiño…
–¡Es que no hay mucho más para hablar! El tema está cerradísimo. Soy Florencia, si querés hablemos de mí.

–¿Aprendiste a convivir con los rumores? Imagino que, como hija de Araceli, venís con un entrenamiento importante.
–Obvio. Pero en casa no hablamos de estas cosas. Sabemos quién es quién, no es necesario salir a preguntar: “¿Es verdad lo que dijeron de vos en televisión?”. Además, nunca en mi vida miré un programa de chimentos. Ni por curiosidad. Te pueden lastimar con mentiras, no está bueno.

Florencia, de piernas interminables, confiesa: “Me cuido todo el tiempo, es parte de mi trabajo. Voy al gimnasio, a la esteticista, tengo nutricionista, dermatóloga…”.

Florencia, de piernas interminables, confiesa: “Me cuido todo el tiempo, es parte de mi trabajo. Voy al gimnasio, a la esteticista, tengo nutricionista, dermatóloga…”.

“Estoy soltera. Sin novio. Tranquila. Con la cabeza puesta en el trabajo. ¿Sabés qué? Los chicos arrugan. ¡Te lo juro! Aunque siempre aparece un desubicado, eso es inevitable”

“Estoy soltera. Sin novio. Tranquila. Con la cabeza puesta en el trabajo. ¿Sabés qué? Los chicos arrugan. ¡Te lo juro! Aunque siempre aparece un desubicado, eso es inevitable”

“En casa no hablamos de los rumores que dicen por ahí. Sabemos quién es quién, no es necesario preguntar: ‘¿Es verdad lo que dijeron de vos en televisión?’. Además nunca miré un programa de chimentos ni por curiosidad”

“En casa no hablamos de los rumores que dicen por ahí. Sabemos quién es quién, no es necesario preguntar: ‘¿Es verdad lo que dijeron de vos en televisión?’. Además nunca miré un programa de chimentos ni por curiosidad”

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