«No quiero ser la sucesora de Valeria» – GENTE Online
 

"No quiero ser la sucesora de Valeria"

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Sí: 85-60-90 (centímetros). Pero una historia que cubre medio planeta. Anote. Nacimiento en Barranquilla (Colombia). Nota y producción de fotos –la primera– en GENTE: Buenos Aires, República Argentina, continente americano, hemisferio Sur. Fotos para la revista ¡Hola! en Barcelona, España, Europa. Nota (anche fotos) en la revista Sette, Italia, también reino del euro. Novio: Santiago (20), flechazo en Rosario, Santa Fe, territorio patrio. Y los tentáculos de esta nativa 85-60-90 crecen y avanzan: medio Viejo Continente habla de ella, le hace click, la publica, la contrata, etcétera. Nombre: Liz María Solari. Raíces, genes and Co.: hija de Eduardo Solari, ex jugador de fútbol que (junio 18, año 83, Géminis) la vio en la cuna y comprendió que la recién llegada nada tendría que ver con la número 5. Para eso bastaba Santiago, su otro hijo, El Indio, hoy estrella del Real Madrid, el arrasador team merengue. El apodo de la beba –obvio–, hasta el día de la fecha, sigue atado a la tradición: Liz, modelo, medidas perfectas, velocidad de meteoro, fue, es (y será) La indiecita. Que, a diferencia de los auténticos aborígenes y en mérito a sus formas-cara-pelo, será perseguida por más de un malón…

¿Qué hace? Amén de pasarela (su oficio), jura que “cuido tanto mi cuerpo como mi mente”, pasa cuatro de los siete días de cada semana en el gimnasio (“más aerobismo que fierros”), es instructora de Tae bo (arte marcial mitad Tae kwondo mitad pugilato, que funde calorías como un alto horno), “nunca hice dieta”, delira por “el postre borracho que hace mi mamá”, toma más agua que la contenida en la vasta laguna de Chascomús, etcétera. Rubro mente: clases de italiano (“Io sono una bella ragazza, tu sei il mio fidanzatto, Santiago”), traductorado de inglés (To be or not to be… That is the question), también etcétera, “porque si sigo como modelo, bárbaro, pero quiero tener otra herramienta para el día de mañana”.

Preguntas de rigor: “Tu carrera fue muy veloz… ¿qué dejaste atrás?”. Respuesta: “Siempre se deja algo, sí. Me alejé mucho de mi familia, y hasta de mi novio, pero crecí y maduré. Para eso no hay mejor escuela que la independencia…”. Pregunta de rigor II: “¿Cómo andan las cuestiones del amor?”. Respuesta II, precedida por risa: “En agosto, Santiago y yo cumplimos tres años juntos. El no tenía nada que ver con mi mundo, pero Pancho (Dotto), mi manager, lo vio y le propuso ser modelo. Prefiero que sea modelo y no actor…”. Contrapregunta: Why? Contrarrespuesta: “¡Porque no me bancaría verlo besar a otras mujeres!”. Luego, cayéndose de madura, la pregunta number tres: “¿Casamiento, convivencia, qué? Y sincera confesión: “En Buenos Aires, él tiene su departamento y yo el mío. Nos queremos, pero todavía somos muy chicos como para pensar en boda, hijos, rutina y todo eso”.

–¿Propuestas… indecentes, digamos?

–Nooo… Soy, y me siento, sexy, pero aunque algunos me vean como un demonio… ¡soy un angelito! Mucho más pura de lo que se imaginan.

Luego, lo infaltable: aquí, allá y acullá la proponen como sucesora de Valeria Mazza, y aquí, allá y acullá jura que “no, no quiero ser la sucesora de Valeria. La admiro, pero mi deseo es tener sello propio”.
¿El resto? El resto lo dicen las fotos. Mírelas, mientras este redactor hace mutis por el foro. Chau.

por A.S.
entrevista: Pablo Procopio
fotos: Santiago Turienzo
y archivo Atlántida

"Estoy de novia hace casi tres años, pero todavía somos muy jóvenes para pensar en el matrimonio y en tener hijos", dice la modelo de Dotto.

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