«No pensamos vengar la derrota del fútbol en Japón, pero…» – GENTE Online
 

"No pensamos vengar la derrota del fútbol en Japón, pero..."

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La atropellada final francesa parecía quebrar la resistencia de Los Pumas. Felipe Contepomi despertaba de su K.O. ("algo azul me pasó por encima, creo que fue el colectivo 234…", bromea ahora) cuando el galo Merceron pidió palos. Se jugaba el tercer minuto de descuento. Entonces, la ventaja argentina se había reducido al mínimo y un certero
kick del apertura francés les arrebataría, de golpe, toda la gloria. Apilados en el ingoal propio y sin posibilidad de reacción, Los Pumas desplegaron un arsenal de cábalas y supersticiones.
Nany Corletto se ubicó estratégicamente bajo el poste derecho por considerarlo más próximo a Dios. Agustín Pichot también elevó plegarias y se encomendó luego a sus seres interestelares.
"Son entes que están plasmados en el espacio y que pueden transportar su energía para resolver situaciones que se presentan adversas", asegura hoy el medio scrum argentino. Merceron -sin errores en su botín derecho a lo largo de todo el partido- le pegó como el Piojo López en Japón: cerca pero afuera.

-Es la última pelota -advirtió a Los Pumas el australiano Marshall antes de la salida de veinticinco yardas.
-La pateo afuera y listo -arriesgó Agustín en perfecto inglés.
-Pichot, usted sabe que no está permitido -respondió el juez.

"Si no ganábamos, quedábamos como los más pechos fríos de la historia", resume ahora Agustín. Gonzalo Quesada reanudó el juego con un drop profundo. "Si Merceron embocaba el penal, yo me iba corriendo al vestuario. De ahí agarraba la autopista hasta Ezeiza y después un avión a Senegal… Por lo menos, escondido allá hubiese podido disfrutar de un poco de buen fútbol", confiesa Contepomi. Sesenta segundos después llegó el pitazo final. En medio del delirio argentino, Agustín Pichot olvidó descubrir la remera que llevaba debajo de la celeste y blanca. Allí, en perfectas letras de imprenta, había escrito: 
DEVUELVAN LO QUE ES NUESTRO. El mensaje -que no tenía un destinatario preciso- refería directamente al maldito corralito nacional.


-¿Cómo se ve a la Argentina desde Inglaterra?
Felipe:
-Las imágenes que refleja la televisión son violentas y muy tristes. Allá piensan que vivimos en la selva, que volvimos a la prehistoria.

Pichot:
-Para los ingleses, vivimos una situación surrealista. El otro día intentaba explicarle al dueño de mi club (el Bristol) que sólo se podían retirar 150 pesos por semana del banco. "¿Y si tenés más plata?", me preguntaba… ¿Cómo traducís corralito al inglés? Yo veo que la gente está muy desencantada, siente que la tocaron muy adentro, que nos robaron lo que es nuestro.

El tercer tiempo resultó tan brutal como el test match ante los galos. A orillas del Río de la Plata,
Los Pumas se enredaron en nuevos cruces y alzaron otras copas -"hasta la Buscapina…", según propias palabras de un jugador-. Los festejos continuaron hasta la madrugada del domingo y hubo dos pumas que amanecieron flotando en una pileta de San Isidro. Es que semejante triunfo merecía semejante celebración.

Felipe Contepomi ostenta el título de sex symbol de esta selección. "Su pinta no reconoce fronteras: a las chicas les encanta. Acá y en Inglaterra… El tipo ni siquiera necesita llamador", insiste Agustín (flamante licenciado en Administración de Empresas). Llamador es el nombre con el que los jugadores bautizaron al yaguareté que identifica a
Los Pumas como tales y, según dicen, tiene propiedades afrodisíacas que afectan a las mujeres que posan sus ojos sobre él. Felipe se lamenta: "En el equipo me están haciendo una fama… Todos hablan, pero lo más terrible es que ninguno se hace cargo de lo suyo". Luego, durante la sesión de fotos, confesará que prefiere las tomas con ángulos ascendentes para evitar así mostrar sus prominentes entradas (que pronto mudarán a incipiente calva). "En cualquier momento hago la gran Verón y me rapo", admite después.

Esta nueva presentación de Los Pumas brindó asilo a los decepcionados del fútbol argentino. En los alrededores del estadio, los puestos de venta ofrecieron el remanente de la efímera fiebre mundialista nacional: esta vez el merchandising incluyó camisetas de la Asociación del Fútbol Argentino con pumas sobreimpresos. Luego del partido, un vendedor ambulante pregonaba su nuevo y contundente latiguillo: "En el rugby está la alegría, el fútbol es un asco". Agustín Pichot y Felipe Contepomi todavía recuerdan su padecer cuando los dirigidos por Marcelo Bielsa cayeron ante los ingleses en Japón. "Lo vimos concentrados en un hotel junto al resto del equipo, que son treinta ingleses -relata Agustín-.
Nos gritaron el gol en la cara, igual como lo hubiese hecho yo si ganábamos nosotros…". "Para ellos, el Mundial era el partido contra la Argentina; el resto no les importaba", completa Felipe. Contepomi y Pichot -quien perdió 200 libras (unos 300 dólares) en apuestas- huyeron de Inglaterra horas después.

Pronto tendrán su revancha sobre el césped de Vélez: el sábado 22 próximo medirán fuerzas con la selección de rugby inglesa. "No vamos a salir a la cancha pensando en vengar la derrota en el Mundial de fútbol, pero… Pero nos encantaría poder darle una alegría a nuestra gente", asegura Agustín. "En el rugby no jugamos clásicos, pero los partidos que más disfrutamos son cuando enfrentamos a los mejores", resume Felipe.

Francia -campeón del último torneo de Seis Naciones e invicto durante el último año- cayó ante
Los Pumas por 28 a 27. Luego de cada triunfo, los argentinos saben que redoblan su apuesta. "Nosotros tratamos de que los partidos nos salgan lo mejor posible porque todavía somos conscientes de que estamos por debajo de estos equipos. Los últimos triunfos no quieren decir que estemos entre los cinco mejores del mundo, pero los resultados nos acompañan y estamos arrimando", asegura Felipe. "Hoy las potencias respetan el rugby argentino. Los Pumas cada vez nos sentimos más cómodos, sabemos que estamos creciendo. Si la gente espera que ganemos, es porque estamos en el buen camino", resume Pichot.

Felipe y Agustín luego de la victoria ante el seleccionado francés. Si la gente espera que ganemos siempre, es porque estamos en el buen camino", concluyen. Juntos, festejaron el tercer try argentino. Y el sábado tendrán otro desafío.">

Felipe y Agustín luego de la victoria ante el seleccionado francés. "Si la gente espera que ganemos siempre, es porque estamos en el buen camino", concluyen. Juntos, festejaron el tercer try argentino. Y el sábado tendrán otro desafío.

El Yankee Martin es uno de los pocos pumas que aún hoy juegan en el rugby amateur. Luego del partido, ofreció la <i>Copa Peugeot</i> al público que respondió masivamente a la convocatoria del rugby.

El Yankee Martin es uno de los pocos pumas que aún hoy juegan en el rugby amateur. Luego del partido, ofreció la Copa Peugeot al público que respondió masivamente a la convocatoria del rugby.

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