“No paramos de reír ni de llorar” – GENTE Online
 

“No paramos de reír ni de llorar”

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Dirá que las horas previas fueron lúdicas, “para exprimirlas como se debe”. Dirá que el despertar del día después fue de “reproducción continua de imágenes que quiero llevar en mis retinas de por vida”, razón por la que se negó a las filmaciones. Y también dirá que vivir le propone cambios y el amor, redefiniciones, dándole lógica a la contrapartida de un speech personal que lo estigmatizó por años: “No necesito firmar mi amor; estoy muy bien sin papeles”. Finalmente –luego de tres años y diez meses de noviazgo oficializado– Mariano Martínez (33) le dio el “sí, quiero” a Juliana Giambroni (23) –una novia no menos contraria a las formalidades– frente a 200 selectos testigos y la mirada más importante: la de su hija Olivia (2 años y medio). Felicitación mediante, la pregunta obligada:

–¿Por qué?
–Comenzamos a tener la necesidad de reafirmar lo que sentimos desde el compartir con los afectos. Más que boda fue una gran celebración de nuestro amor, de nuestra familia. Porque el compromiso existía, como lo dijo el juez que nos casó (el pasado 12 de marzo en el Registro Civil de Cabildo al 3000): “Ustedes ya están cumpliendo con las leyes matrimoniales de amarse y cuidarse”. Simplemente fue un paso más. Lo bueno de la vida es cambiar: lo que antes no parecía tan importante, hoy sí, y se suma al amor de siempre.

AMANECER DE UN DIA AGITADO. Viernes 16. El despertador sonó a las 7, horario habitual para un hombre dedicado que más de una vez ha confesado: “Me gusta estar bien, principalmente para gustarle a mi mujer”. Primero, una religiosa clase de Yoga Asthanga –práctica que mantiene desde hace más de tres años–. Luego, boxeo. “Más allá del entrenamiento es una buena descarga”, explica. Más tarde volvió a casa con sus chicas. “Jugamos un rato y hasta dormimos una siesta de un par de horas. A diferencia de los novios nerviosos, tratamos de exprimir a fondo esas sensaciones, para que el tiempo de la previa no se nos pase volando. Fueron treinta horas de felicidad inolvidable”, relata. Minutos después de las 17, los Martínez ocuparon la suite que tenían reservada en el Sheraton Pilar. De ahí en más, un compendio de recuerdos, imágenes y sentimientos patrimonio de su intimidad.

Leé la nota completa en la edición 2435 de revista GENTE. Viernes 16 a las 21:35 horas. Mariano y Juliana –casados por Civil el pasado 12 de marzo– transitan el camino hacia el altar dispuesto en los jardines de Espacio Pilar. En brazos, la pequeña Olivia llevando los anillos.

Viernes 16 a las 21:35 horas. Mariano y Juliana –casados por Civil el pasado 12 de marzo– transitan el camino hacia el altar dispuesto en los jardines de Espacio Pilar. En brazos, la pequeña Olivia llevando los anillos.

“Juliana es la mujer de mi vida, buena gente, linda, talentosa y humilde (...). Ya hablamos de tener un segundo hijo, aunque no este año” (Mariano)

“Juliana es la mujer de mi vida, buena gente, linda, talentosa y humilde (...). Ya hablamos de tener un segundo hijo, aunque no este año” (Mariano)

El flamante matrimonio escoltado por sus incondicionales. De izquierda a derecha: Eduardo y Stella Giambroni –padres de la novia–, Felipe, un primo fascinado con el festejo, inseparable de Juliana. Mariano junto a Patricia, su mamá, Mario, su pareja, y Ulises Giambroni, su cuñado.

El flamante matrimonio escoltado por sus incondicionales. De izquierda a derecha: Eduardo y Stella Giambroni –padres de la novia–, Felipe, un primo fascinado con el festejo, inseparable de Juliana. Mariano junto a Patricia, su mamá, Mario, su pareja, y Ulises Giambroni, su cuñado.

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