“No me siento un ex. Por ahí doy la sorpresa y vuelvo a jugar en la Argentina” – GENTE Online
 

“No me siento un ex. Por ahí doy la sorpresa y vuelvo a jugar en la Argentina”

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Soy un hombre nuevo”, dice El Pájaro, El Hijo del Viento, que vive en Escocia con su mujer y sus tres hijos. El mismo que jugó en tres Mundiales y convirtió dos goles eternos en la memoria: los que eliminaron a Brasil y a Italia en el ’90. El que brilló en River, en el Verona, en el Atalanta, en el Roma, en el Benfica, en el Dundee y en el Glasgow Rangers. Estuvo tres días en Buenos Aires, invitado al programa de Diego Maradona. En el hotel recibió a empresarios de fútbol que le acercaron propuestas comerciales. Y también a GENTE para este cara a cara:

–¿Cómo fue la última etapa de tu carrera en Qatar?
–Buena en lo económico, pero muy triste en lo sentimental, porque estaba demasiado lejos de mi familia. Yo en el terrible calor de Qatar y ellos muriéndose de frío en Escocia…

–¿En qué cambió tu vida después de veinte años de fútbol? ¿Es difícil ser un ex?
–Es una vida nueva. Ya no siento la enorme presión de estar todo el tiempo en competencia. Amé, amo y amaré al fútbol. Me dio mucho, pero recién ahora me doy cuenta de todo lo que sacrifiqué en el plano familiar.

–¿Por ejemplo?
–Nunca estuve en los cumpleaños de mis hijos (Axel Kevin, de 13 años, y los mellizos Charlotte y Alexander, de 12), porque tenía que jugar o estaba concentrado. Y jamás pude ir a sus actos escolares.

–¿Adónde estudian ahora?
–Van a muy buenos colegios en Glasgow, la ciudad más importante de Escocia, y por eso, con Mariana, decidimos quedarnos a vivir allá. Queremos que reciban una educación de primera.

–¿Escocia para siempre?
–No… Después, Italia o España.

–¿Y la Argentina nunca? ¿No piensan volver?
–Amamos al país, pero por ahora no pensamos en un regreso, porque no queremos cortar la continuidad de la educación de nuestros hijos. Ellos, Mariana y yo, cada uno a su manera, crecimos en Europa, y también nos sentimos como en casa. Además, hay cuestiones económicas que también nos retienen. Pero dos veces por año viajamos a la Argentina, sin falta…

–¿Cómo son sus días en Escocia?
–Siempre fuimos muy familieros. Ahora me levanto bien temprano, llevo a los chicos al colegio y después hago ejercicio físico, para no perder la forma. Los fines de semana hacemos paseos muy lindos, y en mi caso, con la alegría de haber recuperado a mi familia.

–¿Mariana se adapta a tu nueva vida de ex futbolista?
–Ella está muy contenta, porque ve que los chicos crecen bien y que están formándose sólidamente para el futuro, y también porque puedo acompañarla más. Antes tenía que hacerse cargo de todo, pero ahora estoy yo.

–¿Cómo funciona el matrimonio?
–Muy bien, muy bien… Ella fue la que más sufrió, por mis largas ausencias, pero sabía que ese sacrificio era el precio para consolidar nuestra vida.

–¿Cómo y por qué dejaste el fútbol?
–No lo decidí de un día para el otro, ni tampoco en un momento de bronca o de frustración. La lógica del fútbol dice que, salvo excepciones, a los 38 años ya sos un ex jugador. Pero…

–Pero no te gusta nada ser un ex…
–No, porque me siento mejor que nunca, y estoy seguro de que, si quiero, puedo volver a la cancha. Entre otras cosas, porque me encanta entrenarme.

–¿Entonces no habrá sido un error abandonar?
–No, porque al entrar a la cancha ya no sentía ninguna emoción. A veces me quedaba mirando los amaneceres por la ventana, con ganas de esperar que se levantaran mis hijos para estar con ellos, en vez de ir a la cancha…

–¿Mariana influyó en tu decisión?
–No, para nada. Por supuesto, lo hablamos en familia, como todo. Pero ella jamás me presionó, porque sabe que siempre fui un profesional responsable, y que si decidía dejar el fútbol era por verdadera convicción.

–¿Hubo algún otro factor que te impulsó a decir adiós?
–Sí. También influyó el cansancio de vivir mucho tiempo en distintos lugares. Hace ya tiempo que me di cuenta de que la vida no pasa sólo por el éxito profesional, y que no es bueno mover a la familia de un lado para el otro.

–¿Vas a hacer otra actividad, o a vivir de rentas?
–A lo largo de mi carrera, y gracias al fútbol, conocí a mucha gente importante, y estoy usando esos contactos para hacer negocios.

–¿De qué clase?
–Todavía no puedo dar detalles, pero están relacionados con el fútbol. La plata por la plata misma no me interesa. Quiero transmitir cosas buenas.

–¿Vas a ser representante de jugadores o director técnico?
–No, no… Prefiero fundar escuelas de fútbol para los chicos en varios lugares del mundo. Tengo muchos contactos en toda Europa y en toda América, además de la argentina y eso es clave para este proyecto que vengo madurando desde hace dos años…

–¿Cómo lo viste a Diego?
–Me emocionó verlo tan bien. Después del programa fuimos a comer con él, Claudia y las chicas. ¡Fue un momento inolvidable!

–¿Cómo te recibieron los argentinos?
–Con mucho cariño. Tenía miedo de que me imaginaran gordo y pelado…

–Gran sorpresa: estás igual…
–Porque sigo entrenándome. ¡Nada de comer y dormir solamente! Y más te digo: ojo, porque ya me tomé un año sin jugar, y si de pronto extraño mucho la cancha, soy capaz de volver. ¡Y a la Argentina! Claro, no quiero que la gente diga: “Caniggia está loco, un día dice que cuelga los botines y al otro día vuelve a jugar”. Pero tampoco me animo a decir: “No juego más”. Dejé, pero todavía no me siento un ex jugador.

–¿Qué es lo que menos extrañás?
–Lo peor que tiene el fútbol. Que un día, al final de un partido, sos un héroe y te sacan en andas, y otro día en que las cosas no te salieron bien sos un villano, poco menos que un criminal. Y eso, te juro, pasa lo mismo en la Argentina que en Italia, Escocia, Qatar, y donde se te ocurra…

Miércoles 28, nueve de la mañana. Caniggia parte del hotel <i>Intercontinental</i> con su bolso <i>Luis Vuitton</i> para reencontrarse en Escocia con su mujer, Mariana Nannis, y sus hijos, después de participar en <i>La noche del Diez</i> junto a Diego.

Miércoles 28, nueve de la mañana. Caniggia parte del hotel Intercontinental con su bolso Luis Vuitton para reencontrarse en Escocia con su mujer, Mariana Nannis, y sus hijos, después de participar en La noche del Diez junto a Diego.

Fueron un dúo imbatible en la Selección nacional, destrozando las defensas  brasileña e italiana. En el programa le ganaron el partido de fútbol-tenis al dúo Federico Insúa-Nicolás Frutos y festejaron la victoria con la misma pasión de los años dorados. No era para menos: sus reflejos, su picardía de potrero y su facilidad para entenderse siguen intactos. Donde hubo fuego… Maradona y Caniggia siguen ardiendo como en las grandes jornadas.

Fueron un dúo imbatible en la Selección nacional, destrozando las defensas brasileña e italiana. En el programa le ganaron el partido de fútbol-tenis al dúo Federico Insúa-Nicolás Frutos y festejaron la victoria con la misma pasión de los años dorados. No era para menos: sus reflejos, su picardía de potrero y su facilidad para entenderse siguen intactos. Donde hubo fuego… Maradona y Caniggia siguen ardiendo como en las grandes jornadas.

Aunque sigue firmando autógrafos, dice que se siente muy bien lejos de las presiones de su época de crack y junto a Mariana Nannis y a sus hijos, Kevin y los mellizos Charlotte y Alexander, porque “<i>recuperé a mi familia, que es lo más importante</i>”.

Aunque sigue firmando autógrafos, dice que se siente muy bien lejos de las presiones de su época de crack y junto a Mariana Nannis y a sus hijos, Kevin y los mellizos Charlotte y Alexander, porque “recuperé a mi familia, que es lo más importante”.

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