«No me importa lo que digan. Este embarazo lo busqué y me caso porque quiero» – GENTE Online
 

"No me importa lo que digan. Este embarazo lo busqué y me caso porque quiero"

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Gegé –o Geraldine– Conti Neumann, a sus 21 años, digamos, está flasheando. Claro, lo conoció a él, Jorge Otamendi, 24, músico, hace un año y un mes. En el acto –literalmente–, ¡pum!, a convivir a un departamento en Las Cañitas. Dos meses después de eso, más onomatopeyas, y un cásate conmigo. El le presentó un anillo muy lindo, ella por supuesto aceptó, y se quieren mucho, a punto caramelo y más... Bueno, el flash acá no termina: está embarazada de tres meses, y sí, fue muy pero muy buscado, muy querido. Nicole, su hermana, le dijo que la felicitaba mucho. Lo mismo su mamá y alguna vez manager, Claudia.

Se casan, Gegé y su chico, sin fecha definida, pero va a ser algo muy grande, promete ella. Mientras el fotógrafo dispara, Jorge, entre típico rockero con algo de hippie, se pasea con sus tatuajes a la vista, en patas, mientras le saca fotos a Gegé, y dice que acaba de montar su estudio de grabación, muy completo, pero que el negocio anda duro. Acá, en el mundo Gegé, no importa, no importa nada. Ni las estrías, ni el engorde o los mareos, ni el qué dirán, algo bastante razonable, por cierto, a los 21.
A todo eso, never mind. Esto es lo que quiere Gegé. Y ¡guay! del que se oponga.

–¿Es tu sueño?
–Y sí. Por lo menos el mío. Siempre lo quise. Esto no lo planteamos de antemano, no lo programamos, pero te aseguro que fue buscado y querido. Hasta queríamos casarnos a fin de año, pero lo vamos a hacer antes, porque no quiero entrar al altar con una panza de siete meses. Y de luna de miel… no sé, quizás al Caribe o algo más cerca, no sé... No puedo viajar mucho en avión con la panza. Ay, qué sé yo, mil cosas…

–¿No sentís que esto te corta la juventud?
–Para nada. Uno vive su ritmo, su forma. Siempre me c… en las imposiciones típicas, en eso de que “tenés que ir a la facultad”, “tenés que buscarte un novio de buena posición para después parir a tus hijos”. A este embarazo yo lo busqué, y me caso porque quiero. No me importa lo que digan. Nos conocimos y al toque me fui a vivir con él. Todos me decían que estaba loca... Y creo que tengo la madurez suficiente para ser madre. Es algo que aprendés todos los días.

–¿Cómo te enteraste?
–De la forma más linda. Medio que yo lo presentía, y fuimos al médico para un análisis de sangre, porque vos viste, los tests de embarazos, a veces fallan... Nos enteramos y nos pusimos a llorar. No fue esa situación de: “Uy, ¡que garrón!” Esto lo quisimos.

Todo muy lindo hasta ahora. Pero en unas cuantas mentes masculinas, esas mismas que claman por chicas sexies como Gegé y sus exactos 90-60-90, hay algunos mitos. Como el que indica que si sos mamá ya fue, dejás de ser sexy.
–¿Cómo te cae eso?
–Es cierto eso. Pero ni a palos es mi prioridad... En realidad, yo sólo quiero estar sexy para mi futuro marido. Si tengo que estar pendiente de lo que piensan los demás, qué sé yo, me quedaba en casa viendo un video. Podés ser una madre sexy sin drama. Si tienen que venir las estrías, que vengan. Las lolas se me ponen más grandes, no me entra un poquito el jean, me cambia el humor. Todo bien, es mi hijo. Seguro que valdrá la pena. Obvio que planeo más hijos, pero bien espaciados entre sí. Tres o cuatro me parecen bien.

–¿Algún miedo en especial?
–No. Yo quise ser madre joven y deseo disfrutarlo mucho. Por suerte, tengo a mis viejos de ejemplo. Si quería hablar con ellos, estaban. No voy a hacer como algunos padres que si los hijos se llevan una materia a marzo les cancelan las vacaciones.

–Las parejas jóvenes que se embarazan y se casan suelen romperse al poco tiempo…
–Mirá, es que se casan porque se embarazan. Yo me caso porque a Jorge lo quiero, y me caso porque quiero. Nadie me dijo: “Estás embarazada, ahora casate”. Yo hago lo que siento. Y nuestra relación es cero monótona. Sigue renovándose. Ahora, con esto del bebé, estamos mucho más pendientes el uno del otro. No sé, estamos como más embobados. Esto no es forzado, fluye. No puede ser todo tan perfecto.

–Para eso, están las ecografías.
–¡Ay, sí! Ayer me hice una: lo vimos chuparse el dedito y todo. ¡No sabés cómo se mueve! No sabemos si es nene o nena. Si es nena, pensamos en Helena como un lindo nombre. Para nene todavía no tenemos.

–Bueno, ahora, a casarse.
–Y sí. Va a ser por civil, por iglesia, fiesta, familia, amigos. Me voy a llorar la vida frente al cura. Con todo. Pero más íntimo, en realidad. Lo queremos preservar. Nada de show-off. Y no sé si se va a parecer a la boda de Nicole. Nada de comparaciones. Es mi boda.

–Por cierto, ¿cómo le cayó la noticia a Nicole y a tu mamá?
–Perfecto. Están felices. Me conocen bien y saben que hago lo que siento y lo pienso bien. Que no soy una nena caprichosa. Nicole me felicitó. Y con Jorge está todo más que bien. Lo aceptaron re bien, sin críticas. Mis abuelos lo adoran. Me mata física, psíquica y espiritualmente. Es el hombre de mi vida. Lo siento adentro. Esa es mi certeza.

–¿Cómo te imaginás como esposa?
–Y… como hoy, pero más mujer, más madura. El término esposa no me gusta mucho. Nada de esa onda sumisa. Es todo compartido. Yo, si tuvo un día horrible, le llevo la comida, le preparo la bañera, como él lo hace por mí. Y para la paternidad, tenemos dos perros –Sikus, un weimaraner, y Tuber, un bulldog francés–, así que vamos practicando.

–Perros aparte, ¿cómo ves el futuro?
–Muy fácil: seguir así. Ah, y un parto natural, bien lindo... ¡e indoloro!

<i>Gegé</i>, con la pancita que mucho no se nota, pero que ya patea. Se emociona con las ecografías, tiene antojos de tostadas con dulce de leche y además, dice, ya tiene toda la madurez necesaria para ser madre".">

Gegé, con la pancita que mucho no se nota, pero que ya patea. Se emociona con las ecografías, tiene antojos de tostadas con dulce de leche y además, dice, ya tiene "toda la madurez necesaria para ser madre".

Se llama Jorge Otamendi, es guitarrista y hace poco más de un año que están juntos. Conviven desde el día en que se conocieron, y poco después él le propuso matrimonio. No puede ser todo tan perfecto, ¿no?", dice ella. ">

Se llama Jorge Otamendi, es guitarrista y hace poco más de un año que están juntos. Conviven desde el día en que se conocieron, y poco después él le propuso matrimonio. "No puede ser todo tan perfecto, ¿no?", dice ella.

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