«No me gustan los hombres que se miran al espejo más que yo» – GENTE Online
 

"No me gustan los hombres que se miran al espejo más que yo"

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Es dueña de unos preciosos ojos color miel, y lo sabe. A eso hay que sumarle sus cadentes movimientos al caminar –que no tardan en llamar la atención de cada hombre que la ve pasar–. Pero a ella no le importa. Desde que finalizó su relación de casi dos años con Pepe Monje, no quiere saber nada con el amor, y prefiere dedicar todas sus energías al trabajo. A pesar de sus 25 años, la simpática y espontánea Sabrina Garciarena ya se ubica como una de las promesas de la televisión para 2007, ya que el productor Enrique Estevanez la eligió para que interprete a una comprometida abogada en la telenovela La ley del amor. Mientras, acá está tranquila, recibiendo los últimos retoques de make up, espiando una revista, mirándose al espejo e interrogando, con cierta dosis de nerviosismo en su sonrisa, cuando ve el grabador encendido sobre la mesa:

–¿Qué me irás a preguntar?
–Digamos que por el trabajo… ¿Cuáles son tus leyes en el amor?
–Ja, ja. Lo más importante es el amor, que al principio viene encubierto por otras cosas. Lo físico llama mucho la atención. Después, la confianza, el respeto y la fidelidad.

–Suena medio complicado a tu edad. ¿Sos fiel?
–Sí, entiendo lo que me decís, pero siempre fui así. Nunca engañé a nadie. Es lo que me pasa a mí. Tampoco miro sobre el hombro de mi pareja espiando a todos los flacos que pasan. Es una cuestión de respeto, y espero eso mismo de la otra persona. Yo me entrego por completo a quien está conmigo. No hago cosas a medias tintas.

–¿Y qué hizo que se terminara tu relación con Pepe?
–No quiero hablar de eso, porque es reciente. Con Pepe hay mucho amor, pero nada. Este es un momento en el que dos personas quieren dos cosas distintas, los caminos se abren y se produce un desencuentro como el nuestro.

–¿Con eso querés decir que pueden llegar a volver?
–Creo que no. No quisiera pensarlo. No lo sé.

–Entonces, ¿estás en una etapa de conocimiento?

–Las cosas se dan para que esté concentrada en el trabajo. Tengo muchas ganas, y esa energía está puesta ahí. Estoy grabando catorce horas al día, tengo mis clases de teatro y llego a casa agotada.

–Pero salís con amigos, a pesar de todo el trabajo. ¿Verdad?
–Sí, todos los fines de semana me encuentro con mis amigos. Estoy en una etapa en la que voy a recitales con ellos. También somos de salir a bailar. En ese sentido, siempre encuentro un momento para despejarme. Eso me ayuda mucho. En mi tiempo libre trato de hacer sólo las cosas que me gustan.

–¿Los chicos encaran mucho ahora que estás sola?
–Sí. Llaman… Aparecen… (silencio) Estoy sola y quiero estar así.

–¿Te cuesta la soledad?
–No. Hace seis meses que me mudé a un departamento en Colegiales y eso me mantiene entretenida. Todo es nuevo. Me pongo muy contenta cuando compro algo para la casa. Es una etapa que está muy buena, una sensación renovadora por la que tenía que pasar. Ahora llego a casa a la hora que quiero y puedo. Tengo más tiempo para entrenar o hacer mis cosas. Repito, todo es nuevo.

–¿Cómo debería ser el hombre que se te acerque, para tener chances?
–No soy de esas personas que dicen: “Me gustan morochos, altos…”. Soy abierta. No tengo un prototipo de hombre. Me gustan las personas inteligentes, interesantes, que sepan compartir. Cuando alguien te afecta es porque algo en especial te conmueve. Me gusta hablar y sería importante que la persona que esté a mi lado sepa escuchar. Igual estoy en una etapa en la que no entiendo a los hombres. Están raros, histéricos... en algunas cosas parecidos a las mujeres.

–Ergo: un metrosexual que use tus cremas no va con vos.
–Todavía no tuve experiencias de ese tipo. En todas mis relaciones el hombre estaba bien diferenciado de mí. Con esto no digo que se descuide, pero a mí me gusta lo masculino, el caballero… no el hombre que se mira al espejo más que yo.

Rubia para su papel de Carolina Conforte, en la novela de las 14. Solita tras el distanciamiento de Monje. Divina en todos los casos.

Rubia para su papel de Carolina Conforte, en la novela de las 14. Solita tras el distanciamiento de Monje. Divina en todos los casos.

“<i>Con Pepe (Monje) hay mucho amor, pero nada. Este es un momento en el que dos personas quieren dos cosas distintas, los caminos se abren y se produce un desencuentro como el nuestro</i>”

Con Pepe (Monje) hay mucho amor, pero nada. Este es un momento en el que dos personas quieren dos cosas distintas, los caminos se abren y se produce un desencuentro como el nuestro

“<i>No soy de esas personas que dicen: ‘Me gustan morochos, altos...’. Soy abierta. No tengo un prototipo de hombre. Me gustan las personas inteligentes, interesantes, que sepan compartir y escuchar</i>”

No soy de esas personas que dicen: ‘Me gustan morochos, altos...’. Soy abierta. No tengo un prototipo de hombre. Me gustan las personas inteligentes, interesantes, que sepan compartir y escuchar

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