“No me creo un hacedor de éxitos. Yo, al músico, le respeto la esencia” – GENTE Online
 

“No me creo un hacedor de éxitos. Yo, al músico, le respeto la esencia”

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"No llegás a la mayoría de edad y tenés una banda de rock. ¿Levante asegurado? Mmm, eso es relativo. Allá por el 84, un par de los pibes del colegio industrial ENET “Henry Ford”, de General Pacheco –Afo entre ellos, guitarrista–, tocaban en Fondue. “Nombre medio espantoso; reggae horrible con grandes músicos”, dice él. Así, se iban de excursión a las fiestas de las chicas high class de San Isidro. Como decir que eras del ENET era medio un quemo, Afo decía que venía del Saint Henry, o alguna mentira así. El tema es que después de Fondue llegó la Zimbabwe, que le dio una buena carrerita. También, eso del rollo de la producción, o la dirección artística, que se convirtió en una carrera más que interesante. Hoy, a más de veinte años de esas chicas que se hacían las difíciles, está esa garantía en el mondo música de que si está Afo –o José Adolfo Verde, edad 39, nacido en La Plata, casado con Florencia Straijer– hay un hit. O por lo menos, un discazo. Ah, ¿no les parece? Pregúntenselo a Vicentico, Diego Torres, Joaquín Sabina, Joan Manuel Serrat, Attaque 77, Gustavo Cerati –o los Soda Stereo–, Divididos, Soledad, etcétera… ¡hasta Xuxa! Y también, pregúntenle a Shakira. ¿Escucharon Calamaro querido, el tributo a Andrés? Afo lo dirigió. ¿Se acuerdan de Bandana y Mambrú? Ocurrencia de él, porque no podía ser que Backstreet Boys vendiera tanto y acá no hubiera algo parecido.

Afo, con un año más para cursar si es que se quiere recibir de arquitecto en la UBA, atiende en su oficina de Sony/BMG, sello del cual es presidente –y que un músico presida un sello es algo muy significativo–, rodeado por un montón de premios Gardel y el Grammy que ganó –no latino, sino el original– en 1997, con los Fabulosos Cadillacs. Dice que todo esto, básicamente, empezó por una cierta inconsciencia. O por absoluta suerte.

–¿Eras un improvisado total?

–¡Claro! Grabando el primero o el segundo disco de Zimbabwe, no me acuerdo, cae Sergio García, que era director artístico del sello RCA. Me vio en la consola, moviendo cosas, y me dijo: “¡No sabía que eras productor!”. ¡Loquísimo! No había acá una escuelita donde te enseñaran a producir, así que me armé un método. Ahí, García me pidió producir una banda de funk. Creo que a algún loco le habrá gustado, así que seguí. Y empecé a hacer de eso una profesión.

–Además de producir, hacés dirección artística. Con ese plan, montaste el Calamaro Querido, uno de los éxitos de este año, ¡que encima reunió a los Cadillacs!
–Es como un asado en mi casa, donde siempre hay un par de músicos y una viola criolla. Siempre pasa: “¡Uy! ¿Te acordás de ésta?”. Y la tocan. Vos cazás una viola y no tocás temas tuyos. Además, si los cantás, ¿por qué no grabarlos? A Andrés, el homenaje le encantó. Y lo de los Cadillacs fue una idea de Vicentico, que habló con Flavio, el bajista, y les pintó la nostalgia. Además, Andrés les había producido los viejos discos de la banda. Todo cerraba.

–Y con los Cadillacs te llevaste un Grammy, no uno latino, sino el original, por el disco Fabulosos Calavera, en 1997, mucho antes de Gustavo Santaolalla y Cachorro López, colegas tuyos.
–A ese disco también le hice la dirección artística. Y estar ahí, ganarlo, fue algo re loco. Fue un mimo lindo, el primer Grammy de la historia local. Pero ganarlo o no, no me quitaba el sueño.

–Ahora, ¿qué hace un productor exactamente? Nunca es una misión completamente clara.
–Si un disco es un viaje a Mar del Plata, el productor se encarga de que llegues a Mar del Plata. A veces tengo absoluta injerencia en el estudio. Otras, sólo digo: “Chicos, va perfecto”.

–Entonces, ¿por qué sos tan requerido?
–La verdad, ¡no sé qué aporto! Sólo te puedo decir que a todos los que me eligieron les estoy muy agradecido.

–Como a Shakira, por ejemplo…
–Con ella estuve grabando acá en vivo los shows de Vélez. Fui el responsable de esas mezclas. Pepo Ferradás, su manager, le dijo a Shakira que tenía que trabajar conmigo. Y la mina es lo más, copadísima. Hoy, para Sony/BMG, debe ser la artista más importante a nivel mundial, y es un placer que sea latina.

–Con Divididos grabaste en Abbey Road, el mítico estudio de los Beatles.
–Claro. Ahí hicimos Narigón del siglo, un discazo. Querían grabar en la quinta de ellos en Parque Leloir. Pero justo había conocido a David Flower, el manager del estudio, y fuimos. Fue increíble. Encima, en medio de la grabación, hubo una fiesta por los 30 años del disco Abbey Road… ¡y estaba lleno de monstruos! No sé, con Ricardo Mollo –un virtuoso si los hay– vimos a Yoko Ono, a Bill Wyman de los Stones. También allí había grabado una sección de cuerdas para Bocanada, de Cerati, en la misma sala donde se grabó All you need is love.

–¿Y cómo es Gustavo?
– Hace diez años que trabajo con él, después del final de Soda. Y desde que se pone a setear la pedalera de la viola produce sin parar. Es Dios.

–¿Diego Torres?
–Lo último que hice con él fue la dirección artística de Andando, su último disco, y es un capo, un talentoso. Tiene un carisma que no es habitual.

–Vamos para España: Sabina y Serrat.

–Joaquín es un poeta. Con él grabé Otro jueves cobarde, un tema que hizo a dúo con Los Caballeros de la Quema. Estuve también con él en el Gran Rex, cuando cantó con Maradona. El tipo, cuando prueba el micrófono, no dice: “Hola, 1, 2, 3, 4”… ¡te recita el prólogo del Mío Cid! Serrat un día me llamó y me dijo: “Hola tío. Soy Joan Manuel Serrat. Quiero grabar contigo”. Yo le contesté: “Dale, bol… ¿Quién sos?”. Al tiempo estábamos haciendo el disco Tarres.

–A ver, Afo: ¿sos un hacedor de éxitos?
–¡Ni a palos me creo un hacedor de éxitos! Yo al músico le respeto la esencia. Tampoco me encierro en un determinado estilo, en gente de mi palo. León Gieco dice: “El enemigo está en otro lado, no en la música”.

Afo, en las oficinas de Sony/BMG –sello del cual es presidente– con una genuina Wurlitzer llena de música. El señor Verde, un peso pesado total.

Afo, en las oficinas de Sony/BMG –sello del cual es presidente– con una genuina Wurlitzer llena de música. El señor Verde, un peso pesado total.

Para Shakira, hace pocos días, cuatro discos de platino por sus Fijación Oral.

Para Shakira, hace pocos días, cuatro discos de platino por sus Fijación Oral.

Con su Grammy de 1997, que ganó con los Fabulosos Cadillacs, el primer gran fonógrafo de nuestra historia musical. “<i>Un lindo mimo</i>”, dice él.

Con su Grammy de 1997, que ganó con los Fabulosos Cadillacs, el primer gran fonógrafo de nuestra historia musical. “Un lindo mimo”, dice él.

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