“No me creo el más ganador, pero a las mujeres les sigue gustando mi pinta” – GENTE Online
 

“No me creo el más ganador, pero a las mujeres les sigue gustando mi pinta”

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El Huracán Denis arrasa Mendoza”, bromean en las puertas del teatro Plaza, en Godoy Cruz, los que se quedaron sin ver el regreso de Sergio a las tablas : mil entradas agotadas y el cartel de “no hay más localidades” que apareció ya un par de días antes del viernes 6 de julio, día de su actuación. El ídolo vuelve a cantar casi dos meses después de haber sufrido dos paros cardíacos en Paraguay. No es poco.

Ahora, el reloj marca las 22:30. Denis sale a escena y la sala estalla en aplausos. El agradece. Está a punto de quebrarse por la emoción. Coqueto, acomoda su pelo con el clásico gesto, y llora antes de empezar, mientras el público brama: “¡Te queremos Sergio, te queremos!”, grita con tonada estilo Feliz Domingo. Y él responde sin hacerse rogar, con su típico vozarrón: “Los veo a todos, hasta el último de la fila. Los quiero, gracias por tanto amor”, dice. Luego comienza a sonar Te quiero tanto. Sus fans deliran.

–Pasaron menos de dos meses desde aquel día fatal en Paraguay, cuando se puso en riesgo su vida. Hoy regresa al escenario. ¿Cómo lo vive?
–Con una felicidad absoluta. Me estalla el corazón. En un momento creí que sería imposible volver a cantar, pero tuve suerte de encontrar médicos excelentes, y una muestra de afecto de la gente que jamás esperé recibir en mi vida artística.

–¿Leyó que en los blogs de internet la gente cuenta que hizo cadena de oraciones pidiendo su recuperación?
–Algo me contaron mi hermano y mis hijos. Es que estaba muy sensible y cualquier cosa que me decían me hacía llorar. Todos los días me voy enterando de algo nuevo, como lo del grupo de fanáticas que se reunió en la Catedral de La Plata para orar por mí. La verdad, Dios me tenía en sus brazos, pero yo quería vivir. El amor del público me regresó a la vida

–Esta no es la primera vez que supera un duro trance...
–Es cierto. Hace dos años, cuando mi hijo tuvo el accidente (N de la R: su auto fue arrastrado por un tren y falleció su mejor amigo), viví un momento durísimo, porque a ese chico lo apreciaba toda nuestra familia. Esa es una herida abierta, pero yo también aprendo de mis hijos, que ponen mucha voluntad para seguir adelante.

–Hace poco usted dijo que su padre fue también un gran ejemplo para su vida.
–Sin dudas. El me enseñó a tener fortaleza. Era un tipo muy entero, laburador. El día antes de morir de un cáncer terminal seguía trabajando como podía en su taller de carpintería. “Es el único lugar donde no siento dolor”, me decía, justificándose. Sé que siempre hay que darle para adelante. La vida es demasiado linda.

–¿Hoy se recrimina algún error?
–Me arrepiento de pocas cosas en mi vida. Y esto que me pasó me devolvió la ilusión con relación a proyectos futuros. También es cierto que estoy a dos meses de solucionar mis problemas judiciales y financieros, que me preocuparon durante trece años. Yo bajaba del escenario y pensaba en eso. Ahora disfruto, porque ya está la solución en puerta.

–¿Lo que le pasó fue a causa de todas esas preocupaciones?
–Y... por algún lugar tenía que estallar todo. Yo no tengo culpa, porque los problemas que tuve fueron consecuencia de un fin noble, como alquilar salas de teatro, pero me equivoqué con la época y pagué las consecuencias.

–Recién, cuando saltaba en el escenario, la gente estaba maravillada con su estado físico. ¿No exageró un poco?
–¡Es que me siento bien! Quería volver así, en buen estado, retribuyendo el cariño recibido. Mis estudios médicos dicen que tengo todo perfecto: corazón, pulmones… La herida ya casi no duele. Y si duele como aquel día en que bajé del avión, hay que ponerle garra nomás.

–¿Está cansado de que le pregunten por Melisa Durán, su ex, la que se portó muy mal con usted cuando lo engañó frente a cámara durante el ciclo Gran Hermano?
–No me molesta para nada la pregunta. Melisa es una piba bárbara. Hace unos días vi que cantaba en el programa AM, y lo hizo bastante bien. Me gustaría que la gente le dé la oportunidad que tanto busca. Pero lo nuestro ya fue.

–¿Aunque estén separados seguirán siendo amigos?
–Sí, cada tanto hablamos. Le tengo mucho cariño. Con todas mis ex mantengo una excelente relación, incluyendo la madre de mis hijos, con quien tengo un vínculo maravilloso.

–¿Se anima a contarme cómo se lleva con su imagen y el paso del tiempo?
–¡Bárbaro! Yo hice una vida muy sana: no fumo, me cuido y me mato de hambre. No me creo para nada el más ganador, pero estoy conforme con lo que me devuelve el espejo a mi edad. A las mujeres les sigue gustando mi pinta. El regreso de Sergio fue conmovedor. El público que desbordó el teatro Plaza –99 por ciento mujeres–, en Godoy Cruz, deliró con sus canciones.

El regreso de Sergio fue conmovedor. El público que desbordó el teatro Plaza –99 por ciento mujeres–, en Godoy Cruz, deliró con sus canciones.

En el show, Sergio confesó: “<i>Dios me tenía en sus brazos, pero yo quería vivir, y el amor del público me regresó a la vida</i>”. En el escenario fue un huracán. Luego, se abrazó con su tía Rosa, hermana de su papá, que lo vio en vivo por primera vez.

En el show, Sergio confesó: “Dios me tenía en sus brazos, pero yo quería vivir, y el amor del público me regresó a la vida”. En el escenario fue un huracán. Luego, se abrazó con su tía Rosa, hermana de su papá, que lo vio en vivo por primera vez.

“<i>Los estudios médicos dicen que tengo todo perfecto: corazón, pulmones... La herida ya casi no duele. Y si duele, hay que poner garra nomás</i>”.

Los estudios médicos dicen que tengo todo perfecto: corazón, pulmones... La herida ya casi no duele. Y si duele, hay que poner garra nomás”.

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