«No me considero linda. Apenas sé lo que me queda bien y lo que me queda mal» – GENTE Online
 

"No me considero linda. Apenas sé lo que me queda bien y lo que me queda mal"

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La votaron periodistas y fotógrafos especializados en moda, la votaron los maquilladores top, la votaron agentes de modelos. Sin embargo, lo único que vale a la hora de avalar su conquista es la ratificación que usted, lector, logre encontrar alrededor. Arriésguese y verá. No importa el sexo del individuo que responda. Lance el nombre y apellido de la dama en cuestión y pregúntele a su pareja, o a su hijo, o a su prima, o a su amigo, o a su tía, o a su abuelo, o a su vecino, o a su etcétera qué opina de la deidad que le presentaremos. Lo probamos nosotros en la redacción. Y aunque evitaremos escribir la opinión de los caballeros (resultan obvias), no nos privaremos de reflejar la opinión femenina.

Compañera I: "Que es un minón infernal". Compañera II: "Es delicada, cool, tierna; y no pienses mal de mí, eh". Compañera III: "Es preciosa aún no privándose del helado y la torta de chocolate". Compañera IV: "Nunca la dejaría cerca de mi marido". ¿Clarito? Como sus ojos celestes. ¿De quién hablamos? Bueno, si pretende chequearlo, entonces le entregamos la clave de ocho letras que lo habilita al debate: Liv Tyler, quien acaba de encabezar la lista de mujeres más lindas de la actualidad, consiguiendo además el segundo puesto de las más lindas de siempre, detrás de Audrey Hepburn; ambas musas del emporio Givenchy.

"Apuntamos a la personificación de la hermosura natural, la vida sana y la belleza interior y exterior", explicaron los responsables de la encuesta lanzada por la marca de bebidas Evian, con sede en Reino Unido, que consagró a cien diosas del planeta, entre las cuales figuran Cate Blachett (puesto 2), Marilyn Monroe, Angelina Jolie, Diana de Gales, Grace Kelly, Jennifer López, Natalie Imbruglia, Juliette Binoche, Helena Christensen, Penélope Cruz, Halle Berry y Elle MacPherson. Una lista para todos los gustos, en la cual sobresale Liv, la que les gusta a todos. "No me considero linda. Apenas sé lo que me queda bien y lo que me queda mal", sostiene la muchachita de Portland radicada en Nueva York, excediéndose en modestia. "Dentro de mi placard hay botas de Marc Jacobs, stilettos de Prada, carteras de Hermes, vestidos de Chloé y cientos de pantalones de Stella McCartney, que me calzan perfecto", continúa procurando cambiar el ángulo de la información. "Amo la moda y adoro lucir sexy, lo que no quiere decir que ande mostrando los pechos acá y allá o sometiéndome a regímenes en los que descreo. A mí, mejor, dejáme tranquila", avanza perfilándose hacia un terreno que consiguió encolerizarla luego de la filmación de la trilogía de El Señor de los Anillos, cuando subió de 62,5 a 76 kilos, para establecerse en 70. "Ciertos ejecutivos de Hollywood decidieron sugerirme que si no adelgazo -describía-, adiós a los buenos papeles. Error. Nadie conseguirá que me adapte incondicionalmente a los dictados cinematográficos norteamericanos. Me gusto así como estoy, una chica entera, no un palo", desafiaba esta increíble morocha a la que, también, le queda bárbaro enojarse.

Y sí, entera la queremos. Con su 1,78 metro, el 8, 9 ó 10 de talle que suele calzarse, la piel de bebé, el cutis de geisha, los 26 de edad (que serán 27 el primero de julio), el ex mote de lolita y las 19 películas filmadas (sin incluir una número 20, en preproducción). Con los padres que le tocaron en suerte (la Playmate Playboy, Bebe Buell, y el líder de Aerosmith, Steven Tyler, quien la reconoció recién cuando ella cumplió los 14 años), su odio por los aros enormes, el cigarrillo y los tatoos. Y su pasión por definiciones del tipo: "Mi única ventaja de famosa es conseguir mesa en un restaurante sin la necesidad de esperar horas"; "Trato de no llevar una existencia frívola; apuesto a la sencillez", y "No deseo pasar mucho tiempo obsesionada conmigo misma. Resulta peligroso". E incluso, a regañadientes, admitimos que la queremos con su cercana calidad de esposa del músico punk de Spacehog, Royston Langdon. Pero lo que de ninguna manera compartiremos es la última frase salida de sus carnosos labios: "En mi niñez me sentía un patito feo. Era demasiado alta, regordeta y de gran trasero… Y tampoco sé si cambié tanto".

Aparte de lucirlos en cine, su rostro y sus curvas se hicieron famosos mediante clips como Crazy y comerciales como el de Very Irresistible Givenchy, marca que representa.

Aparte de lucirlos en cine, su rostro y sus curvas se hicieron famosos mediante clips como Crazy y comerciales como el de Very Irresistible Givenchy, marca que representa.

Amo la moda y adoro lucir sexy, lo que no quiere decir que ande mostrando los pechos acá y allá. A mi, mejor, dejáme tranquila"">

"Amo la moda y adoro lucir sexy, lo que no quiere decir que ande mostrando los pechos acá y allá. A mi, mejor, dejáme tranquila"

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