“No me considero la nueva Mariana Nannis, ni tengo aires de grandeza” – GENTE Online
 

“No me considero la nueva Mariana Nannis, ni tengo aires de grandeza”

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Pasó por Buenos Aires como una ráfaga. Desmintió los rumores de crisis que la separaban de Martín Demichelis (29) –su pareja desde hace dos años y medio–, trajo a su hijo, Bastián (en mayo cumple su primer añito) para que estuviera con sus abuelos, hizo fotos para una campaña y firmó con Ideas del Sur para Bailando por un sueño 2010. Evangelina Anderson (26, su verdadero apellido paterno es Paterno) es una bomba por donde se la mire, a pesar de que ella dice que está debilucha. “Todo este invento de la crisis con Martín me dio gastritis”, dice. Y larga ella con la charla:

–Yo no quiero dejar de ser sexy. No quiero abandonar la modelo ni la actriz, ni la vedette. Me encanta mi trabajo, pero también me gusta cuidar a mi familia, preservarla. Por eso quiero mantener un perfil bajo.

–Hummm. difícil bajar el perfil cuando estás en Bailando...
–A mí me costó mucho llegar y conseguir un lugar respetable en los medios. Empecé mi carrera a los catorce, haciendo publicidad y campañas de ropa, y a los dieciséis ya era bailarina de Pasión de sábado. Y la verdad, al principio me daba miedo que me tomaran como una trola. Yo estudiaba en un colegio religioso de Floresta, San Ramón Nonato... Hice danza clásica, contemporánea, jazz, estudié canto y actuación en la escuela de Julio Bocca. Soy maestra jardinera pero nunca llegué a ejercer, porque la mujer de Jorge Corona me ofreció trabajo en el verano del 2004. Hice una carrera meteórica.

–Y con algunos escándalos.
–Siempre me vi envuelta en noticias que no me gustó protagonizar. Tengo demasiado talento como para basar mi carrera en escándalos, pero la competencia que hay entre las modelos y las vedettes siempre provoca alguno. Soy una mujer competitiva, pero me gusta mantener mi bajo perfil, aunque a veces no me dejen.

–¿Te adaptaste a vivir en Alemania?
–Sí, pero extraño mucho a los amigos y la familia. Allá soy una mujer muy tranquila, tengo paz y me siento muy segura. Mis prioridades son Bastián y Martín. Apuesto a formar una linda familia, pero sin dejar mi carrera. Y Martín me apoya en esa decisión.

–¿Hablás alemán?
–Un poquito. Pero el idioma no fue impedimento, porque hablo inglés perfecto: lo estudié durante diez años.

–¿Cómo es tu día tipo en Munich?
–Por la mañana tengo una mujer brasileña que me ayuda con Bastián, y entonces voy al gimnasio y practico natación. Por la tarde, con Martín aprovechamos para visitar castillos, museos y ciudades que están cerca. También nos gusta quedarnos en casa mirando películas.

–¿Sos la Mariana Nannis del siglo XXI?
–No, no me considero la nueva Mariana Nannis, y ni tengo aires de grandeza. Pueden creer que soy re consumista, pero no reviento la tarjeta cuando salgo de shopping en Europa. Antes de comprarme algo, siempre pienso primero en Bastián. El bebé tiene un placard más grande que el de nosotros dos juntos.

–¿Te considerás una botinera?
–Sí, y a mucha honra, porque no me parece un insulto. Voy a ir al Mundial con Martín, para alentarlo, aunque él tenga que concentrarse y no podamos estar juntos.

–¿Sos malcriada?
–(Risas) Un poco... y también muy mimosa, porque antes de irme a Alemania con Martín vivía con mi mamá, y ella estaba pendiente de mí.

–¿Algún blooper en Alemania?
–Sí, con la camioneta de Martín. Yo soy muy chiquita, mido 1.60, y estacionarla en el garaje, que es diminuto, ¡me cuesta! Arruiné el césped, partí una reposera y choqué un árbol. Soy un poco torpe en general, sobre todo con las tareas de la casa. Rompí la cafetera y la tostadora. Igual, como ama de casa le pongo mucha voluntad.

–Hablando del hogar: ¿alguna vez hiciste el amor en la cocina?
–Ja... Desde que soy mamá, me da pudor hablar de mis fantasías y de los lugares donde hago el amor, porque el día de mañana mi hijo va a leer estas notas. Pero la maternidad y la convivencia no terminaron con mis fantasías ni con nuestras ganas de tener sexo.

–¿Martín usa la máscara a toda hora?
–¡Noooo! Por suerte no se la pone todo el tiempo, y jamás la usa cuando hacemos el amor... Sólo para jugar y entrenar. Ya está recuperado y listo para el Mundial. El bebé y yo nos volvemos la semana próxima, porque lo extrañamos un montón. Bastián y yo tenemos en nuestros pasaportes más sellos que Marley. Eva dice que es muy torpe para cumplir con las tareas domésticas, pero que les pone mucha voluntad. “En Munich ya rompí una cafetera y una tostadora”,  confiesa esponja  en mano  y se tienta.

Eva dice que es muy torpe para cumplir con las tareas domésticas, pero que les pone mucha voluntad. “En Munich ya rompí una cafetera y una tostadora”, confiesa esponja en mano y se tienta.

“Pueden creer que soy re consumista, pero no reviento la tarjeta cuando salgo de shopping por Europa. Antes de comprarme algo, siempre pienso primero en Bastián. !Tiene un placard más grande que el de Martín y el mío juntos”

“Pueden creer que soy re consumista, pero no reviento la tarjeta cuando salgo de shopping por Europa. Antes de comprarme algo, siempre pienso primero en Bastián. !Tiene un placard más grande que el de Martín y el mío juntos”

“Desde que soy mamá me da pudor hablar de mis fantasías, y de los lugares donde hago el amor, porque el día de mañana mi hijo va a leer estas notas. Aunque la maternidad no terminó con nuestras ganas de tener sexo”

“Desde que soy mamá me da pudor hablar de mis fantasías, y de los lugares donde hago el amor, porque el día de mañana mi hijo va a leer estas notas. Aunque la maternidad no terminó con nuestras ganas de tener sexo”

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