“No le deseo a Carolina lo que ella me hizo a mí” – GENTE Online
 

“No le deseo a Carolina lo que ella me hizo a mí”

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Carolina y su abogada dicen que están contentas porque lograron el objetivo de obtener el divorcio. Parece que se olvidan de que la demanda la inicié yo y que la Justicia la declaró única culpable de nuestra separación”, explica Martín Barrantes (36) con fastidio, mientras almuerza rodeado de amigos en Puerto Madero. “¿Si estoy festejando? No. Lo que me pasó es demasiado triste como para celebrar, ¿sabés? Te lo digo sinceramente, porque me considero un caballero: no le deseo a Pampita que le pase lo que ella me hizo a mí”, dispara molesto mientras camina junto al río. Se lo nota enojado, pero aclara que no anda buscando revancha. “Siempre busqué la verdad, no como hicieron conmigo. Yo no injurié para defenderme, mi ex sí”, afirma después de que el pasado miércoles 17 los doctores Gustavo Halbide, María Julia Abad y Carlos Ruiz, jueces del Tribunal de Familia nro 2 de San Isidro, resolvieran por unanimidad hacer lugar a su demanda contra Carolina Ardohain, decretando “disuelto el vínculo matrimonial entre ambos por culpa exclusiva de la cónyuge con efecto retroactivo al 14 de septiembre de 2006”. Barrantes aclara que la fecha establecida por la Justicia es muy importante, “porque ella sostenía que se había distanciado de mí en 2005, cosa que no era cierta”.

–Acláreme un tema que se está repitiendo por todos lados: ¿es cierto que piensa hacer un juicio de filiación, que va a pedir un ADN para que se determine la paternidad de la hija mayor de la modelo?
–No, para nada, desmentílo por favor, porque no es cierto. Tenés razón, lo escuché en algunos programas de la tarde, pero eso jamás pasó por mi cabeza. Si hubiese tenido hijos con ella habrían sufrido por la separación. A nadie le gusta que sus padres se divorcien. Y lo cierto es que yo me casé oportunamente para formar una familia, no para pelearme en ningún tribunal.

–Quienes están a favor de Pampita dicen que a usted sólo le interesa el dinero de ella y lo comparan con Huberto Roviralta, que logró que Susana Giménez le pagara diez millones de pesos cuando se divorciaron.
–Mirá, eso lo quiero dejar aclarado. No tengo nada contra Huberto, pero mi caso es diferente, porque entre Carolina y yo no hay mucho dinero por repartir. Es más: la Justicia me otorgó el derecho a pedir alimentos por haber ganado la demanda.

–¿Y los va a pedir?
–Ni pienso. Mi objetivo fue demostrar quién fue culpable del divorcio. Te digo más: si Pampita se retractara de las injurias que usó para atacarme, yo no iniciaría ningún juicio. Pero no creo que ella salga a rectificar nada, después de llamarme vago, alcohólico y cuestionar mi orientación sexual, tratándome de feminoide.

–¿Por qué está tan enojado con la abogada de Pampita, la doctora Ana Rosenfeld?
–Me duele que haya utilizado mentiras, pero como la Justicia al final triunfa, no las pudo probar. Fue muy bajo, pero nunca pudo demostrar que yo no cumplía con mis deberes de marido, que me burlaba de Carolina, que no cumplía a nivel sexo y que tomaba alcohol y psicofármacos. Además, la abogada presentó como testigo un psiquiatra trucho, sin título habilitante. La sentencia le demuestra que ella no es imbatible, como decía. Aseguró que es “el terror de los maridos infieles”. Pero yo no era un esposo infiel.

–¿Y hoy cómo se siente?
–En el momento de escuchar el fallo no te puedo negar que lloré, me emocioné, pasé por situaciones jodidas, humillaciones, que me llamaran “cornudo”. Decí que mi viejo, mis amigos, toda mi familia, y mi abogado, el doctor Maximiliano Serravalle, fueron fundamentales. Yo sentía que hacía sufrir a todos mis seres queridos por mi culpa.

–¿No coincide con que cuando una pareja se divorcia la culpa es de los dos?
–Eso es lo que repiten todos, pero la verdad la tienen los jueces con su veredicto. Y en este caso, los tres coincidieron. Insisto, el fallo explicita que Carolina no pudo demostrar nada en el momento de la producción de la prueba. Es decir, no presentó elementos que permitieran que las imputaciones que me hacía fueran ciertas. Y mi divorcio se convirtió en un leading case, ya que nunca hubo una sentencia así.

–¿No exagera un poco mostrándose tan inocente? ¿No le parece que se puede llegar a ver como poco creíble?
–No. ¿Sabés por qué? Porque puedo tener errores y defectos, como cualquier hombre y marido, pero no soy lo que Carolina manifestó durante el juicio con la ayuda de su abogada. Por ahí pasa la cosa.

–La doctora Rosenfeld dijo que va a recurrir la sentencia, porque según ella presenta demasiados vicios.
–Cada uno puede decir lo que quiera, pero mi abogado me tranquilizó al comentarme que eso es técnicamente imposible. Yo ya di vuelta la página. Ahora puedo pasear tranquilo junto a mi novia. Te repito: no soy una persona revanchista, con odios. Al contrario, me gusta vivir en paz, sin generar problemas, pero creo que lo justo es justo. Y si uno no pelea por su honor, nadie lo va a hacer. Aunque quieran relativizarlo, siento que triunfó la verdad. Y estoy satisfecho, simplemente porque se hizo justicia. Tan simple y contundente como eso. Martín caminando por Puerto Madero: <i>“Yo ya di vuelta la página. Ahora puedo pasear tranquilo junto a mi novia. No soy una persona revanchista, con odios. Me gusta vivir en paz”</i>, le dijo a <b>GENTE</b>.

Martín caminando por Puerto Madero: “Yo ya di vuelta la página. Ahora puedo pasear tranquilo junto a mi novia. No soy una persona revanchista, con odios. Me gusta vivir en paz”, le dijo a GENTE.

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