“No estoy resentida con los hombres. Incluso, sigo creyendo en el matrimonio” – GENTE Online
 

“No estoy resentida con los hombres. Incluso, sigo creyendo en el matrimonio”

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Es la protagonista de un cuento con final previsible. De chica solía quejarse porque era demasiado alta, un complejo que la atormentó en su época de escuela. Sin embargo, con el tiempo, ese “martirio” la convertiría en lo que hoy es: una de las top models uruguayas. Hoy no hay desfile de alta costura donde Eunice Castro (33) no esté. Pero pese al éxito local, su nombre sonó por primera vez en la Argentina cuando quien era su marido la dejó y comenzó a salir nada menos que con Susana Giménez. “Tengo claro que no fue ella quien me defraudó”, dirá en la charla esta montevideana (vale el dato: de 1,78 de altura y 89-63-93 de curvas), que dos veces a la semana cruza el río de la Plata para lucirse en el nuevo Bailando por un sueño.

Desde muy chica supe que mi futuro iba a estar ligado a lo artístico. A los ocho años, no preguntes por qué, se me ocurrió estudiar baile clásico en la Escuela Nacional de Danza. A los 16 concursé para ingresar al Sodre, el teatro Colón uruguayo, donde bailé con las chatitas de punta dura hasta los 18, cuando empecé a modelar”.

–¿Y dejaste todo por el fashion?
–Y sí... Es que me empezó a ir muy bien. Mi carrera fue un misil, la tenía que aprovechar. Me contrató la agencia Elite de Madrid, desfilé en París y después estuve un tiempo radicada en Chile, hasta que volví a mi país.

–¿Tuviste el mismo éxito con los hombres?
–Siempre fui muy tranquila para el amor. Estuve cinco años de novia antes de conocer al hombre de mi vida: Jorge Rama. Me casé muy enamorada, compramos un departamento en la zona de Punta Carreta, cerca de la Rambla de Montevideo, que decoré a mi gusto. Estuvimos cuatro años juntos y después, bueno… Ya saben cómo terminó esa historia.

–Eunice, ¿por qué creés que te llamaron para Bailando por un sueño?
–En realidad, me sorprendió la propuesta de Ideas del Sur. Habían pasado tres años de mi irrupción en los medios –por lo que todos saben– y pensé que en la Argentina ya se habían olvidado de mí. Yo fui bailarina, y la propuesta de estar arriba de un escenario me seducía. Sé que me llamaron por aquella separación mediática, pero por suerte demostré que estoy preparada.

–Pregunta de rigor: ¿cirugías…?
–Siempre le tuve pánico al bisturí. Alguna vez fantaseé con ponerme lolas. También me hubiese hecho un retoque en la nariz, la parte que menos me gusta de mi cara. Pero no. Nada... Todo lo que ves es cien por ciento mío. El baile y el gimnasio siempre ayudan.

–¿Te considerás la Valeria Mazza uruguaya? Si redoblamos la apuesta podríamos compararte con la gran diva argentina…
–¡Ja, ja! Si querés, nombrá a Susana Giménez. No tengo nada en su contra, ni la culpo de nada. En mi país soy una modelo muy conocida. Qué sé yo, por ahí una Araceli González... Con Valeria tenemos en común que yo también hago alta costura. Pero no me gusta comparar, porque los mercados son muy diferentes. En Uruguay el medio es más chico: no se incentiva tanto la farándula y no hay tantos programas de espectáculos… ni tantos chismes.

–¿Y cómo te trata la prensa acá?
–Lo entiendo como un juego que hay que saber jugar. Así lo aprendí hace tres años. Ojo, no lo comparto, pero aprendí a conocer cómo es la prensa. No me gustaría estar metida en algo que no busqué. Yo sigo con mi perfil y mantengo mis ideales. Aunque te quieran embromar con algo, después siempre se sabe la verdad. Igual, me sorprendió la recepción del público argentino, la buena onda que me tiran. Y eso que soy la ex del novio de la mujer más exitosa del país…

–¿En algún momento eso hizo bajar tu autoestima como mujer?
–¡Nunca! Además, tengo la conciencia tranquila: lo primero que hice fue tratar de defender mi matrimonio. Porque era raro: no fue una separación lenta, coherente. Igual, no tiene sentido ahondar en eso hoy.

–¿Ese golpe te hizo más desconfiada?
–¡Para nada! No estoy resentida con los hombres. Incluso, sigo creyendo en el matrimonio. De hecho, estoy de novia con Martín Sartú (38), un periodista que hace internacionales en Canal 12 de Uruguay, donde trabajo en Bien despiertos, un magazine matutino.

–¿Es cierto que seguís viviendo en la casa que compartías con Jorge Rama? ¿No te trae malos recuerdos?
–Me siento cómoda en ese departamento. Me gusta mucho, porque lo armé a mi manera. Además, por ahora no estoy conviviendo. Quizá me mude el día que decida irme a vivir con alguien.

–¿Cuánto hace que vas a terapia?
–No hago terapia... ¿Por qué lo preguntás? (Risas) ¿Insinuás que estoy loca? Si lo decís por eso, no hice terapia, porque mis amigas fueron mi sostén, y mi familia, mi terapeuta. Yo no quiero dramatizar. Mi historia es como la de cualquier persona a la que le pasa esto. Una separación es algo normal.

–¿Y serías capaz de sentarte en el living de Susana?
–¡Ja, ja! Nunca lo pensé, sería muy raro… Pero no lo descarto, porque la vida me ha sorprendido mucho. Yo no siento nada malo hacia ella, porque quien falló fue la persona que estaba conmigo. Tengo claro quién me defraudó...

Saltó a la fama cuando se conoció la relación de Susana con Rama. Hoy luce en ShowMatch sus ocho años de  danzas clásicas.

Saltó a la fama cuando se conoció la relación de Susana con Rama. Hoy luce en ShowMatch sus ocho años de danzas clásicas.

“Me sorprendió la recepción del público argentino, la buena onda que me tiran.  Y eso que soy la ex  del novio  de la mujer más exitosa del país”

“Me sorprendió la recepción del público argentino, la buena onda que me tiran. Y eso que soy la ex del novio de la mujer más exitosa del país”

“Siempre le tuve pánico al bisturí. Alguna vez fantaseé con ponerme lolas. También me hubiese hecho un retoque en la nariz, la parte que menos me gusta de mi cara”

“Siempre le tuve pánico al bisturí. Alguna vez fantaseé con ponerme lolas. También me hubiese hecho un retoque en la nariz, la parte que menos me gusta de mi cara”

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