“No estoy en un reality: no quiero explicar lo que hago con mi vida, ni siquiera a mi marido” – GENTE Online
 

“No estoy en un reality: no quiero explicar lo que hago con mi vida, ni siquiera a mi marido”

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Mucho antes de que la famosa pelea, que llenó las páginas de todos los medios, minutos de radio y televisión chimentera estallara, Carolina Pampita Ardohain (31), llegaba a Punta del Este junto a Benjamín Vicuña (31) y sus dos hijos, Blanca (3 años y medio) y Bautista (a punto de cumplir 2), desde el lejano frío de Madrid. Tres meses antes de que todos quisieran preguntarle si es cierto o no que, casi enajenada, golpeó a Isabel Macedo tras el festejo de Año Nuevo, en la disco Tequila, ella armó las valijas y se fue, sin dudar, detrás de su marido. Puso el trabajo en stand by, priorizó la familia, dejó su carrera en segundo plano y se instaló en una casa del barrio Salamanca, para que su hombre brillara en la miniserie Paco. A la distancia, se ocupó de mantener algunos contratos, asesorada por su manager, Diego Finkelstein.

No era la primera vez que daba prueba de su fidelidad. Por amor, alguna vez cruzó la cordillera, rompió su anterior matrimonio de manera tempestuosa, y rápidamente armó una familia junto a Vicuña. Tuvo a Blanca y, al poco tiempo, a Bautista. Y ahora, asegura, quiere seguir agrandando la familia. Y por defender el mismo amor, casi como una leona, quizás haya reaccionado con uñas y dientes, la madrugada del 1 de enero.

“Empezamos por lo más incómodo, Caro”, proponemos apenas comienza la charla, en la casa de José Ignacio en la que se instaló para pasar enero. La noche apura. Después de la tormenta mediática, Pampita y Benjamín se preparan tranquilamente para salir a cenar con amigos. Blanca y Bautista ya duermen. “Incómodo no hay nada. Preguntá tranquila…”, complace la entrevistada con una sonrisa, mientras ofrece algo de tomar.

–Sos brava, ¿no?
–No, para nada. Muy tranquila…

–¿Le pegaste a Isabel Macedo?
–Vamos a aclarar algo: no siento que le tenga que dar explicaciones a nadie. Ni a una revista, ni a un medio ni a nadie. Puede ser algo mío, que forme parte de mi privacidad.

–Claro, pero fue en Tequila, una disco, y lo vio mucha gente.
–Jamás transité mi vida según el qué dirán, vivo esto de manera mucho más relajada. Uno no puede explicar todo el tiempo lo que hace o deja de hacer, ni dar lujo de detalles. Tengo el derecho a quedarme algunas cosas para mí. Me impresiona ver cómo alguien dice algo y todos lo levantan, todo crece, se hace una bola inmensa.

–¿Querés decir que son cuestiones de pareja? Digo, esto nace a partir de los rumores que vinculaban a Macedo con Benjamín Vicuña.
–Como te dije, no se lo tengo que explicar a nadie.

–¿Ni siquiera a Benjamín?
–Ni siquiera. Esta es mi vida y no siento que, por ser una persona pública, tenga que estar contando el paso a paso de todo. No estoy en un reality, no quiero explicar lo que hago con mi vida.

–Siempre hacés hincapié en la importancia que tiene la familia para vos. ¿Sos capaz de hacer cualquier cosa para proteger a los tuyos?
–Por supuesto que defiendo mi familia, me costó un montón formarla. Es un sueño inmenso haberlo hecho y por eso la cuido mucho. Ha sido mi prioridad absoluta, durante todos estos años, que estemos todos juntos, nunca por separado. Pero no siento que sea nada especial. Cualquier madre piensa lo mismo que yo.

–Y este episodio va por el mismo hilo conductor…
–No te voy a aclarar nada…vos sacá tus propias conclusiones. Pero, independientemente de esto, puedo decir que cuido mucho a mi familia. Lo que más me importa es el bienestar de mis hijos. Me desvivo porque tengan toda la felicidad posible, como cualquier madre. Si hay que postergar la felicidad o la carrera para criar a los hijos, no lo dudo ni un instante.

–De alguna forma, ahora postergaste tu carrera, por instalarte con Benjamín en España.
–El proyecto siempre fue estar juntos. No se me ocurría que él se fuera seis meses y yo quedarme en Buenos Aires. No tiene sentido. No hay nada que pensar: el proyecto de familia siempre es mucho más importante que el laboral. Es algo que sale naturalmente. ¿Hay que viajar? Bueno, vamos todos juntos. Los chicos también necesitan a su papá todos los días. Benja me ayuda mucho con los chicos. Es increíble. Trabaja mucho, pero siempre está presente en las cuestiones de la crianza.

–Te gustan mucho los chicos ¿vas a buscar el tercero?
–¡Sí, queremos tener más hijos! Vamos a ver este año… Depende, si sale algún proyecto de trabajo, espero. Pero si fuera por mí, tendría ya mismo. Además, veo que Bautista está más grande, ya no es un bebé…

–¿El tiempo de ser padres no le resta tiempo a la pareja?
–¡Noooo, de ninguna manera! Somos jóvenes, salimos solos, somos sociables. Tener hijos fue un condimento para ser más felices, para sentirnos más grandes, crecer, ser mejores personas, menos egoístas. Fue pura cosa buena. Por eso tuvimos dos y queremos tener más. Y a Benja lo amo como el primer día. Por eso nos vamos a seguir cuidando y protegiendo, siempre juntos para todas partes.

–¿Se van a casar?
–Eso no está previsto por ahora. Creo que va a ser después, dentro de muchos años. La verdad es que nos cuesta mucho organizar algo así, viajando todo el tiempo. Y estaría bueno ocuparse de los detalles, no dejar que lo haga otra persona ¿no?

–El año pasado enfrentaron muchos rumores de crisis, ¿eso debilita o fortalece la pareja?
–Sinceramente, yo no vivo a través de lo mediático. Se da naturalmente que se hable de mí y se digan cosas, que a veces son ciertas y otras no. Pero no vivo el día a día pendiente de lo que se dice en los medios o a través de la imagen que estoy dando. Vivo mi vida libremente.

–¿Te costó mucho aprender a convivir con eso?
–No, son muchos años en la carrera. Siempre vas aprendiendo. Al principio me afectaba todo. Los primeros años fueron difíciles, pero ahora ya no.

–¿Cómo sigue el año para vos?
–Benja viaja ahora para España y yo me quedo en Punta del Este hasta el 15, para estar en la fiesta de GENTE. Al día siguiente viajo a Madrid, para pasar mi cumpleaños (el 17 de enero cumple 32) con mi familia. En principio, hasta agosto nos quedamos allá, por el trabajo de Benja. Después, todavía no sabemos, pero puede que se extienda un poco más. Mientras yo estoy viendo proyectos, cosas que surgen. Me encantaría hacer televisión. Pero no sé, el destino siempre me trae cosas nuevas. Nunca salgo a buscarlas. Vamos a ver qué hay para mí esta vez…

ISABEL MACEDO

“Nunca contestaría a una agresión con otra”

Aunque prefiere no dar detalles sobre la pelea del verano, los que vieron la escena dicen que Pampita le ganó por nocaut a la actriz de Botineras, que volvió arañada a Buenos Aires.

No soy una persona agresiva; nunca contestaría a una agresión con otra. Es todo lo que voy a decir, no voy a hablar más sobre del tema”, atinó a responder Isabel Macedo (34), dos días después de lo que todos conocen como “la pelea del verano”, mientras tomaba sol en la playa de Manantiales. Aunque las protagonistas se nieguen a dar detalles, los testigos ya se encargaron de relatar los pormenores del incidente.

Después de salir de la fiesta que el millonario canadiense JP Bailey dio en su chacra Villa Sofía, cerca de las cuatro de la mañana, Pampita y Benjamín Vicuña llegaron a Tequila y se ubicaron en la mesa del dueño de la disco, Osvaldo Brucco, en el sector VIP. Lo mismo había hecho un rato antes Isabel Macedo, quien venía de brindar en la fiesta de fin de año que organizó el hotel Mantra junto a sus amigas, Agustina Lecouna y Milagros Brito.

Cuentan los testigos que el aire de cortaba con cuchillo. La bronca data de hace largo tiempo: a fines de 2008 los rumores hablaban de un affaire entre Macedo y Vicuña, entonces compañeros de elenco en Don Juan y su bella dama.

Las versiones dicen que Pampita no le sacaba los ojos de encima, y que Isabel bailaba sin parar frente a ella, e incluso pasó varias veces por delante suyo haciendo sonar un silbato, parte del cotillón que repartieron esa noche para celebrar el Año Nuevo. Cuando Macedo amagó con irse, Pampita, hecha una furia, la habría corrido hasta el hall de entrada. Allí, la agarró del pelo, la arañó y le pegó varias piñas, al tiempo que le gritaba “te metiste con mi familia, me arruinaste, hija de puta”. De nada valieron los esfuerzos de su manager, Diego Finkelstein y del mismo Vicuña, que la agarraba de la cintura, por separarlas, Pampita no soltaba. Macedo sólo atinó a defenderse, y no dijo “ni mu”.

Después del incidente, Macedo se acercó a la comisaría para radicar una denuncia por lesiones, aunque sólo lo hizo de forma verbal. “Esto es un papelón, chicos, por favor, basta”, se excusó después, ante los medios. Y dio por terminado el tema.

BENJAMIN VICUÑA

“Hay temas que los hablo sólo con mi mujer”

Parece que la pelea de Tequila tuvo como origen un supuesto affaire del chileno con Isabel Macedo. Al día siguiente del escándalo del verano, él nos recibió en la casa donde pasó sus vacaciones junto a Pampita. Aunque reticente a abundar en detalles, se refirió al episodio, habló de su etapa de soltero y de su amor por la familia, los argentinos y la actuación.

Heredé los ojos medio café, medio verdes, medio camaleónicos, de mamá Isabel. Y de papá..., de papá Hernán heredé la vehemencia”, cuenta de entrada Benjamín Acuña (31, de Santiago de Chile, el menor de cuatro hermanos, 1,78 metros, 70 kilos), y lo hace detrás de sus Ray Ban, delante de la pileta que da a la laguna de José Ignacio y frente a GENTE.

–Pensamos que la vehemencia le pertenecía a su mujer, Carolina Ardohain.
–(Risas).

–¿Quiere que empecemos por el tema o que nos quedemos agazapados los dos, usted esperando toda la entrevista que se lo preguntemos, y quien le habla, pensando en cuándo hacerlo?
–Sé que vas a consultarme sobre el tema, pero te aclaro que no voy a hablar.

–¿Aunque en toda Punta del Este y ya en media Argentina se hable de lo que sucedió entre su mujer e Isabel Macedo, el 1º de enero, a la madrugada?
–Pacté contigo la nota seis días atrás, el último domingo, y como mañana regreso a España para seguir grabando la miniserie Paco, y soy un caballero de palabra, aquí estoy, aunque me planteé cancelarla.

–Valioso gesto. Sin embargo...
–Arreglamos conversar sobre mi carrera y mi vida. Acepto que me preguntes sobre la cuestión, pero quisiera que aceptes que yo no deseo tocarla. Me formules una o diez preguntas de la misma, te responderé que nunca en mi carrera he entrado en tal tipo de cosas. Aparte, no me corresponde.

–¿Tipo de cosas? ¿A qué se refiere?
–Bueno, a que no me siento protagonista del hecho. Tampoco me gusta ocupar los medios para mandar comunicados. Yo no tengo vocero. Tampoco voy a discutir el tema contigo. O sí, si tengo algo que hablar lo haré con mi mujer.

–Suele llamarla “mi mujer”. ¿Y ella a usted?
–Ella, mi hombre o marido.

–¿Marido sin papeles?
–Con dos hijos, ya me puede llamar como quiera. ¿Pero vamos a hablar sólo del asunto?

–Para nada. Usted cumple, nosotros cumplimos: ¿Qué quería ser de chico?
–Recuerdo que era crónicamente tímido, y que encontré en el teatro la salida. Derivé de acólito (monaguillo), a actor. A los 9 entré en los talleres de mi colegio y hallé la forma de superar mi timidez. Y he sido un afortunado. Logré interpretar, me pude convertir en productor, abrí tres salas a través del Centro Mori, en sociedad con mi amigo y hermano Gonzalo Valenzuela.

–¿Qué opinan los chilenos de los argentinos?
–Me cuesta generalizar. Tengo una historia de cercanía con tu pueblo, y lo admiro. Leo a Alan Pauls, no me canso de elogiar a Ricardo Darín y a Juan José Campanela. Carezco de graaaaandes deseos, pero me gustaría trabajar con ambos. Adoro al Flaco Spinetta, Pedro Aznar, Soda Stereo, Gustavo Cerati... Y Charly, obvio: es un genio, y un referente también de que se puede luchar contra los fantasmas, y volver.

–¿Usted ha sido perseguido por fantasmas, como los de Charly?
–Mira, he tenido una vida bastante agitada, he atravesado por diferentes, pongamos, escenarios. Lo importante es que no me he quedado aferrado.

–¿Supo disfrutar de su soltería, se considera un seductor?
–En lo personal, no sé. A la hora de seducir, apuesto a lo auténtico, a la naturalidad. Después, en fin, no he disfrutado tanto de la soltería. Vengo de noviazgos muy largos, de cuatro o cinco años. Con Caro llevamos más de cinco.

–¿Y qué vio en ella?
–Ufff. Una mujer de dulzura conmovedora, fuerza única y pasión infernal. En definitiva, una gran mujer. Ocurre que además intuía que iba a ser una madraza y...

–¿Una defensora de la familia?
–(Risas) Sí.

–Cuéntenos qué tienen sus hijos de ustedes.
–Físicamente, Blanca se parece a Carolina y Bautista, a mí. La niña es la tímida, la observadora, la minimalista. El niño, el extravertido, el arriesgado, el polvorita.

–¿Esas imágenes, la de los cuatro gozándose en la playa, es la postal de su familia soñada?
–Yo sueño en película, en sepia. Los verdaderos momentos de felicidad no salen en una revista. Verlos despertar a la mañana, escucharlos tentados, oírlos dialogándote serios, percibir su lucidez y su asombro... Eso es imposible de trasladar.

–A propósito, ¿pega fuerte Pampita?
–¡¿A propósito?!

–¿Sí o no?
–(Risas) Ssssssí. La más sexy se ganó el cariño de muchos porque no arruga y enfrenta las situaciones. Enamorada de Vicuña “como el primer día”, se mudó a España con sus hijos para acompañarlo en su trabajo. “El proyecto siempre es estar juntos”, dice.

La más sexy se ganó el cariño de muchos porque no arruga y enfrenta las situaciones. Enamorada de Vicuña “como el primer día”, se mudó a España con sus hijos para acompañarlo en su trabajo. “El proyecto siempre es estar juntos”, dice.

Con algunas marcas en el cuello, la actriz prefirió no hacer declaraciones sobre la pelea. “Es un papelón”, sintetizó.

Con algunas marcas en el cuello, la actriz prefirió no hacer declaraciones sobre la pelea. “Es un papelón”, sintetizó.

“Para seducir, apuesto a lo auténtico, a la naturalidad”, confiesa desde el Este, Benja (así lo llaman sus íntimos), el marido de Pampita.

“Para seducir, apuesto a lo auténtico, a la naturalidad”, confiesa desde el Este, Benja (así lo llaman sus íntimos), el marido de Pampita.

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