Volvimos porque nos extrañábamos". Ella lo va a buscar al teatro después de cada función de Son amores, pero quieren mantener el perfil bajo y la gambeta a los medios." /> «No estoy embarazada» – GENTE Online
 

"No estoy embarazada"

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"Está bien, hablemos". Celeste concede. No quiere, no le gusta, no tiene ganas. Sin embargo, igual concede. Los primeros capítulos de esta historia se escribieron, dicen, hace aproximadamente un año. Desde ese momento, dicen, hubo amor apasionado, desamor furioso, idas, venida
s, marchas, contramarchas. La última separación parecía ser definitiva. ¿Estás de novia? Esa fue la pregunta en la edición de

GENTE del 25 de junio pasado. "No, aunque no descarto la posibilidad de conocer a alguien en el momento menos pensado. Soy muy enamoradiza y se puede dar un día de estos", fue la respuesta.

Desde hace dos meses, Celeste Cid (18 años) y Nicolás Cabré (22) volvieron a cruzar sus vidas. No hubo que buscar más allá, ni conocer ni descubrir nuevas caras. Todo estaba allí, en el pasado aún tibio. "Está bien, hablemos", dice Celeste a
GENTE. Está bien, hablamos. 


-Juntos otra vez… con don Cabré.

-Sí, juntos otra vez.

-Desde hace…

-…unos meses.


-¿Qué fue lo que hizo que volvieran?

-Volvimos por lo que vuelve cualquier pareja, porque nos extrañábamos, porque nos dimos cuenta de que lo mejor para nosotros era volver a estar juntos. No hay demasiados misterios en estas cosas. Cuando una pareja vuelve es, sencillamente, porque necesita volver. Y, evidentemente, nosotros lo estábamos necesitando.


-Puede que sólo sea un rumor, pero de todas formas la pregunta es inevitable, ¿estás embarazada?

-No.


-Va de vuelta, por las dudas, ¿estás embarazada?

-No.

-Okay. ¿Qué planes tienen ahora?

-Cuidarnos, cuidarnos mucho. Yo a él. El a mí. Y estar juntos, seguir juntos. Estamos bien como estamos ahora, tampoco queremos apurar nada. Disfrutamos de este momento, eso es todo. Punto.

Son las tres de la tarde de un domingo en calma. En Mataderos, Cabré despierta. En San Cristóbal, Celeste lo imita. Todo indica que la noche fue un agite. Cerca de las 16, Celeste sale a la calle y, después de unos primeros pasos en un franco intento de gambetear a los medios, detiene su marcha apurada y habla con GENTE. "Esta noche lo voy a ir a buscar al teatro, les juro que no me voy a encontrar con él ahora".
A la noche, esa misma noche, Cabré sale, luego de una nueva función de Son
amores
, solo, del teatro Opera en una combi que lo deja en el estacionamiento del centro, donde lo espera su
Wolkswagen New Beetle gris de vidrios polarizados. Toma Avenida de Mayo. Acelera. Toma Rivadavia. Acelera. Cruza Pueyrredón, cruza Medrano, cruza y sigue cruzando las calles en su fuga indeclinable. "Basta de fotos. ¡¿Qué quieren?! ¡¿Qué más quieren?!", dice, reclama, casi lo grita cuando se detiene en Primera Junta, se baja y termina llamando a dos policías que están allí ordenando el tránsito de la noche porteña y que tardan en descubrir que ese automovilista que pide y señala y se molesta y les pide protección es Nicolás Cabré. Está claro, el chico no quiere fotos. 

"Hace unos meses", dice Celeste, imprecisa, deliberadamente imprecisa. "Lo que sucede es que yo trabajo de actriz y no quiero mostrar mi vida privada por ahí. Este juego me parece un poco perverso", remata, un gesto de fastidio le cruza la cara.

Cultivan un perfil decididamente subterráneo. No salen a lugares conocidos, evitan las luces, las cámaras y ni hablar de los reportajes en conjunto. Cuando van a comer, buscan restaurantes alejados del circuito previsible. En Lelé de Troya, en Thames y Nicaragua, cenaron el sábado 17 del mes pasado, por ejemplo. Lo dicho, fuera de circuito.

Nicolás Cabré es, en la noche del teatro Opera, y cada día, en la pantalla de
Canal 13, Pablo Marchesi, probablemente el personaje más exitoso de su carrera en televisión. Celeste es Carolina, la joven alumna que enamora y seguirá enamorando (al menos por este mes) a
Franco Buenaventura, el profe que interpreta Osvaldo Laport, en Telefé. En canales, productoras y tiras diferentes (bien diferentes), los dos, jóvenes, lindos, talentosos, con un magnífico futuro allí delante esperando por ellos, hicieron su apuesta: volver a estar juntos, volver a estar, volver.

Celeste, entre la molestia y la simpatía, al descubrir al fotógrafo de GENTE.

Celeste, entre la molestia y la simpatía, al descubrir al fotógrafo de GENTE.

La relación comenzó un año atrás, pero no duró. Desde hace dos meses, Celeste y Nicolás volvieron a salir. Ahora escriben una nueva historia.

La relación comenzó un año atrás, pero no duró. Desde hace dos meses, Celeste y Nicolás volvieron a salir. Ahora escriben una nueva historia.

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