“No estoy desesperada por encontrar un hombre, pero si aparece, mejor” – GENTE Online
 

“No estoy desesperada por encontrar un hombre, pero si aparece, mejor”

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Acaricia el breve vestido rojo. Juega, sensual, con el vaso de whisky. Estudia el secreto pase del habano entre sus dedos y sus labios teñidos de fuego. Mueve las piernas con una envidiable carga de sensualidad. ¿Cómo podría ella interpretar a un hombre? “Lalo y Lola competirán en un solo cuerpo, vivirán un conflicto, porque él no acepta que ya no será el mismo”, explica Carla Perterson (33).

Comenzó su carrera en televisión hace 15 años, en Aprender a volar. Siguieron Montaña rusa, La nena y Naranja y media, entre otros programas, pero su salto a la fama llegó de la mano de Brigitte, la histérica y mentirosa rubia de Son amores. Después fue la mala malísima de Sos mi vida, hasta que en este 2007 le llega su primer protagónico: Lalola, la serie diaria producida por Dori Media Group sobre una idea de Sebastián Ortega, que se emitirá en horario central por América, y que ya fue vendida a varios países de América latina y Europa. La historia tiene un inicio mágico: Ramiro (Lalo) Padilla es el típico machista exitoso que trata a sus mujeres como objetos, hasta que su última novia decide vengarse a través de un hechizo que lo mantendrá cautivo en el cuerpo de una mujer. Por eso deberá empezar a abrirse camino en un mundo de hombres y a conocer sentimientos que tenía estigmatizados: “Va a aprender a relacionarse con todas las personas desde otro lugar. Lo acepta o está perdido”.

–¿Cómo es la transformación de Lalo?
–Cuando se descubre en el cuerpo de Lola se siente el hombre más pequeño del mundo. Era un galán número uno y lo tenía todo: director de una revista para hombres, ídolo de sus amigos, las chicas a sus pies… De pronto, todo cambia a su alrededor y él quiere volver a ser el que fue. No lo acepta, no lo aguanta, no lo soporta, no sabe qué hacer. Está perdido. Pero después de una etapa de cierta ambigüedad, quiere recuperar los lugares que perdió, aunque tiene que conseguirlo combatiendo las reglas machistas que él mismo creó.

–¿Creés que este escenario refleja la sociedad?
–Es probable. Las mujeres hoy cumplimos roles que antes no teníamos. Trabajamos a la par o más que ellos, sobre todo en los casos de quienes tienen una familia. En la sociedad todavía hay un desequilibrio, y nosotras estamos buscando estos nuevos lugares que los hombres ya consiguieron. Y si bien en Lalola hay una historia mágica a partir del hechizo, todo lo que sucede a su alrededor es muy real, una especie de disparate en un contexto cotidiano.

–¿La competencia que muestra la tira puede compararse a lo que pasa en la televisión?
–Sí, claro. Todos los cambios sociales también se ven en la tele. El programa refleja este mundo moderno en el que la velocidad transita todo, además de la necesidad de llegar a tiempo a determinados lugares.

–¿Y Carla es así?
–No, para nada. Pero me adapto en los momentos en que debo trabajar a esta velocidad. En mi vida personal soy mucho más tranquila.

Sus ojos claros se iluminan al hablar de su carrera en teatro, con obras de Shakespeare y Beckett. Pero en 2007 todo cambió. Y como si interpretara a una de las divas desopilantes con las que ganó espacio en la pantalla, asegura: “Es mi año de protagonismo absoluto”. Este año también compuso la voz de Colette, la única mujer de Ratatouille, el recién estrenado film de Disney-Pixar. Allí interpreta a una inteligente, estricta y bella chef, única discípula de Gustave, el más famoso cocinero de Francia: “Fue una experiencia muy buena, sobre todo porque trabajé con gente de la que aprendí muchas cosas”. La propuesta se concretó una semana después de que muriera su gran maestro y amigo, Miguel Guerberof. “Tenía que crear a la discípula de un gran maestro. No había mucho que interpretar”, dice. Su rol clave en la película siguió con el protagónico en Lalola. “Estoy recontenta. Siempre pensaba en el momento en que llegara algo para mí, aunque es todo un desafío. Pero como la otra parte es indispensable, por suerte está mi sostén, Luciano Castro (en el rol de Facundo, el compañero de trabajo que intentará enamorarla). Es bárbaro, porque suma todo lo masculino que pierde Lalo”.

Desde que terminó con las funciones de teatro, disfruta de los fines de semana de otra manera: “Descanso, veo a mis amigos, a mi familia, salgo como cualquier chica”. Vive sola en un dos ambientes en Palermo, desde antes del boom del barrio. Cuida su casa, aunque asegura que no tiene “manos verdes”. Por eso las plantas no crecen todo lo que le gustaría. Y si bien se siente una chica de Buenos Aires y adora su lugar, no quiere saber nada con la multiplicación de torres. “¡Hay que pararlas ya!”, eleva la voz.

¿Qué pasa con el corazón de la rubia de piernas envidiables que desde 2006 y tras un noviazgo de ocho años, está sola? “Por el momento soy soltera y no tengo planes, porque siempre hace falta otro para organizarlos, ¿no?”. Sin embargo, aclara que vive “como cualquier persona que trabaja mucho, pero trato de hacerme mi tiempo y estoy atenta a esas cosas buenas que también da la vida. No estoy desesperada por encontrar un hombre, pero si aparece, mejor”.

–¿Sentís que tu vida de chica sola está cerca de cambiar?
–Sí, claramente. Lo veo venir, porque hay una etapa cumplida en lo profesional. Y el amor viene. Bah, o al menos eso es lo que me dicen.

–¿Y qué es lo que falta?
–Encontrarnos. Yo creo que no puede tardar mucho. El trabajo ya lo tengo, el amor debe estar cerca.

Una y otra vez repite lo mucho que le gusta vivir y trabajar en la Argentina. Pero parece estar dispuesta a ceder: “Si tuviera un proyecto con alguna persona y nos quisiéramos acompañar, tal vez sí me iría. Pero por elección, no. Moriría de tristeza en otro lugar. Me gusta viajar, pero siempre quiero volver”.

¿Lalo terminará siendo una mujer completa en Lola? “Yo creo que sí, porque es lo que le conviene; así es como aprende a querer a alguien”, explica Peterson. Y por supuesto, promete que el humor que supo imprimir a sus personajes no estará ausente: “Sé que mi humor gusta, porque lo compruebo en la mirada de los otros. Creo que la clave es que cuando las cosas graves suceden, es necesario quitarles ese peso y ponerlo en otro lugar. A Lola también le va a pasar cuando la desesperación se atenúe y aprenda a sentir y a divertirse más”.

Así parece vivir Carla Peterson cuando se apagan las luces y abandona los tacos y las minis infartantes. Se irá caminando por un empedrado, uno más de San Telmo, rozando la medianoche, de cara a la Luna, hechizada, en su radiante melena rubia. Pura sensualidad, Carla puede ser la malísima de Sos mi vida o descollar en un clásico de Shakespeare en el teatro.

Pura sensualidad, Carla puede ser la malísima de Sos mi vida o descollar en un clásico de Shakespeare en el teatro.

 “<i>Por el momento soy soltera y no tengo planes… Porque para llevar a cabo un plan, siempre hace falta otro para organizarlo, ¿no?</i>”.

Por el momento soy soltera y no tengo planes… Porque para llevar a cabo un plan, siempre hace falta otro para organizarlo, ¿no?”.

“<i>A pesar de que hoy las mujeres cumplimos roles que antes no teníamos, en la sociedad todavía hay un gran desequilibrio. Y eso que nosotras trabajamos a la par de ellos… o mucho más</i>”.

A pesar de que hoy las mujeres cumplimos roles que antes no teníamos, en la sociedad todavía hay un gran desequilibrio. Y eso que nosotras trabajamos a la par de ellos… o mucho más”.

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