“No estoy comprometida, pero tampoco ando sola” – GENTE Online
 

“No estoy comprometida, pero tampoco ando sola”

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Hay amores difíciles. Luisana Loreley Lopilato (Luli para sus íntimos; el 18 de mayo cumplirá 20) lo sabe muy bien en estos días, porque su nuevo romance con el tenista Juan Mónaco (22) tiene sus escollos: el trabajo de ella en Buenos Aires y los viajes que llevan por el mundo al tandilense número 70 en el ranking mundial, hacen que la relación sea casi exclusivamente telefónica o vía mails. Hay encuentros esporádicos y tiembla la tierra, claro.

El corazoncito de Luisana había quedado un tanto estragado cuando se quitó el anillo de compromiso que le había regalado el actor Mariano Martínez. Entonces adelgazó aceleradamente, al punto que pensaron que estaba anoréxica, y tuvo que recurrir a la terapia clásica y a pelear para recuperar la alegría de vivir. Está en eso, cuentan, y le va muy bien.

“No estoy comprometida, pero tampoco ando sola”, admite hoy, que vino a Punta del Este por dos días y una noche.

Llegó el viernes pasado y se alojó en La Fontana, la chacra marítima de Pancho Dotto (quien la maneja a la hora de hacer publicidades), y el sábado a la noche ya estaba tomando el vuelo de regreso a casa. Debía estar en Parque Chas el domingo, para no perderse el cumpleaños de su cuñado, el marido de su hermana Daniela, y la visita a un templo evangelista de la Zona Oeste del Gran Buenos Aires con toda la familia. Mientras tanto, Mónaco anda a raquetazo limpio por el mundo –su última participación fue en el Abierto de Australia–. Por eso, claro, no la acompaña por estos días.

No fue nada monótono el año pasado para Luisana: trabajó en dos programas de tevé (Alma pirata y Casados con hijos) y puso fin a su romance con Mariano Martínez, quien según ella fue su primera relación adulta y jugada, más allá de que hayan terminado para siempre.
Pasado pisado, dicen. Y ahora le andan pasando otras cosas.

“Estoy empezando a ver un nuevo día. El sol vuelve a salir, a brillar. Y ya empecé a entrenar y ensayar para hacer Arlequino, servidor de dos patrones, porque Alicia (Zanca, directora de la obra que se estrenará el 26 de abril en el Teatro de la Ribera) quiere que haga de todo arriba del escenario. Por eso estoy estudiando circo, esgrima y saxo”.

La estadía esteña de la actriz fue tan fulgurante como intensa: almorzó en La Huella (el restó top de José Ignacio), donde probó un poco de cada cosa: pizza, rabas y miniaturas de pescados; recibió un regalo de Dotto (un buzo turquesa del negocio de Lacoste de La Huella); cabalgó un par de horas en el haras de Caroline, una amiga uruguaya de Dotto que cría caballos para vender en Europa; se animó al truco hasta la hora de la cena (ganó los dos partidos que jugó con Dotto como compañero, y hasta cantó “falta envido”), cenó en La Fontana y después bailó hasta las 6 de la mañana en Tequila.

El sábado almorzó un asado que hizo en su honor Pancho, el anfitrión. Entonces, más relajada, charló con GENTE.

“Vengo de tomarme vacaciones. Tuve un año muy duro en lo personal y laboral. Necesitaba recargar pilas para volver con todo en este 2007. Antes de hacer tele y teatro quería descansar, y me fui un fin de semana a la Costa. Después viajé a Aruba con mis padres, mis hermanos Darío y Daniela, y también mi cuñado y Daira, mi sobrina. Me sirvió para darme cuenta de lo bien que me hace mi familia. Y ahora me tomé dos días para descansar, pero no pude, porque siempre estoy a mil”, contó entre bocado y bocado.

–Volvamos a su corazón, Luisana…
–¡Uy! Me salvó el celular. Ja, ja, ja…

Y se alejó para hablar más tranquila. Desapareció durante veinte minutos. Iba y venía con el teléfono pegado a su oreja, sonriendo, divertida. Se despidió –recién cuando regresó a la mesa– con un “chau, amor”.

–¿Perdón…?
–Ay, sí, perdón. Estábamos hablando vos y yo. Es que recibí un llamado y… ¿qué me habías preguntado?

–Justamente, por su corazón…
–Ah… ¿Sos cardiólogo ahora? Ya te dije antes: no estoy comprometida, pero tampoco estoy sola.

–¿Está aprendiendo a jugar tenis?
–No, pero en cualquier momento… ¿Viste? ¡Te la dejé picando!

Luisana pasó dos días y una noche por Punta. Llegó llena de proyectos y sin compañía. “Este será un gran año para mí”, vaticina.

Luisana pasó dos días y una noche por Punta. Llegó llena de proyectos y sin compañía. “Este será un gran año para mí”, vaticina.

Ahora Pancho la representa a la hora de trabajar en campañas gráficas y otras publicidades. El anfitrión la recibió en su chacra y preparó un asado en su honor. Luli no paró ni un segundo: cabalgó, fue a la playa, durmió apenas cinco horas y recibió el cariño de las adolescentes que la recuerdan como una de las estrellas de Rebelde Way. Fueron 35 intensas horas en Punta.

Ahora Pancho la representa a la hora de trabajar en campañas gráficas y otras publicidades. El anfitrión la recibió en su chacra y preparó un asado en su honor. Luli no paró ni un segundo: cabalgó, fue a la playa, durmió apenas cinco horas y recibió el cariño de las adolescentes que la recuerdan como una de las estrellas de Rebelde Way. Fueron 35 intensas horas en Punta.

“<i>Vengo de tomarme vacaciones. Tuve un año muy duro en lo personal y laboral. Necesitaba recargar pilas para volver con todo en este 2007</i>”

Vengo de tomarme vacaciones. Tuve un año muy duro en lo personal y laboral. Necesitaba recargar pilas para volver con todo en este 2007

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