Nisman, a 5 años de la muerte: ¿Es obvio que lo mataron? – GENTE Online
 

Nisman, a 5 años de la muerte: ¿Es obvio que lo mataron?

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La muerte del fiscal en 2015 conmocionó a nuestro país, y su deceso, uno de los más misteriosos de Argentina, aún sigue sin resolverse. Acá te contamos qué se dijo y qué cosas pasaron los primeros días pos ¿magnicidio?

"Unos días antes de su muerte, el fiscal Alberto Nisman me confesó que alguien del servicio secreto lo había traicionado, y pasó información de él y su familia”. La revelación que hizo por entonces la diputada nacional Patricia Bullrich en la puerta de la Fiscalía, en 2015, alentó una teoría compartida por muchos.

Alberto Nisman debía presentarse  a declarar en el Congreso de la Nación el lunes 19 para ratificar la denuncia de un supuesto complot del Gobierno para fabricar la inocencia de los iraníes sospechados de volar la mutual judía AMIA en 1994: por eso lo asesinaron. La misma teoría sostenía la presidenta Cristina Kirchner, quien el miércoles 21 escribió en su página de Facebook: “No tengo pruebas, pero tampoco dudas. No fue un suicidio, sino una operación contra el Gobierno”.

Hace 5 años, el 14 de enero de 2015, el fiscal Alberto Nisman denunció en TN a la entonces presidenta Cristian Fernández de Kirchner por supuesto encubrimiento de Irán por la firma del Memorándum de Entendimiento en el marco de su investigación del el atentado a la mutual israelita AMIA (ocurrido el 18 de julio de 1994, con 85 muertos).

La jueza federal de San Isidro, Sandra Arroyo Salgado –ex esposa de Nisman y mamá de sus dos hijas, Iara  y Kala –, también dudaba de que el fiscal se haya quitado la vida. No creo en la hipótesis del suicidio, y existen algunas cosas que me preocupan de la investigación. Por esta razón, voy a solicitar que se le realice una nueva autopsia”, declaraba la doctora.

No creo en la hipótesis del suicidio, y existen algunas cosas que me preocupan de la investigación", había dicho por entonces la ex esposa de Nisman.

El lunes se había presentado en la Fiscalía por segunda vez, para ampliar su declaración ante la fiscal Viviana Fein. Aunque en un principio se creyó que la muerte de Nisman se había tratado de un suicidio, existían indicios para dudar.

La fiscal Fein enfrentaba por entonces al mayor desafío de su carrera: hallar la verdad en una causa que conmocionó a los argentinos.

CEREBRITO, EL DUEÑO DEL ARMA. El lunes, el colaborador informático de la Unidad Fiscal Especial AMIA, Diego Lagomarsino, se convirtió en el primer imputado en la causa. ¿El motivo? Quedó bajo la figura que contempla el artículo 189 bis, apartado 4 del Código Penal: Será reprimido con prisión de uno a seis años el que entregare un arma de fuego por cualquier título a quien no acredite su condición de legítimo usuario”.

Con 35 años, casado, papá de tres hijos, conocido como Cerebrito y con un sueldo de 40 mil pesos mensuales, Lagomarsino fue la última persona que vio con vida al fiscal. El sábado 17 estuvo dos veces en el departamento de Nisman en la torre Le Parc. En la segunda, le llevó una pistola Bersa calibre 22 largo.Me llamó y me preguntó si tenía arma. Le dije que sí y me pidió que se la llevara”, le contó el imputado a Fein. Su testimonio generó demasiadas dudas.

El ex interventor de la Policía de Seguridad Aeroportuaria y actual Ministro de Seguridad de la Provincia de Santa Fe, Marcelo Saín, reveló que Lagomarsino era un viejo conocido: Hace diez años, el joven se ofreció como informante de esa fuerza y dijo que nos podía entregar organizaciones de narcos. Aseguró que trabajaba como servicio y venía recomendado por un integrante del Grupo Halcón. De todos modos, no llegamos a un acuerdo”.

Y el lunes 26, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner volvió a mencionarlo como principal sospechoso: Lagomarsino era una persona que atacaba en forma feroz a este gobierno y su hermano es integrante del estudio jurídico Sáenz Valiente, socio del grupo Clarín. ¿Es sospechoso, no?”.

La ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner dijo que "Lagomarsino era una persona que atacaba en forma feroz a este gobierno y su hermano es integrante del estudio jurídico Sáenz Valiente, socio del grupo Clarín. ¿Es sospechoso, no?”.

Sin embargo, sus papás Ana y Héctor Lagomarsino, refugiados en una playa del sur de Buenos Aires, habían desmentido aquella versión: Mi hijo no era parte de los servicios de inteligencia. El sólo trabaja en informática. Cometió el error de prestarle su arma al fiscal, pero nada más. Se enteró de la muerte de Nisman al día siguiente, cuando nosotros le avisamos”.

LAS CONTRADICCIONES. El suboficial superior Armando Niz y el sargento Luis Miño son los dos agentes de la Policía Federal que estaban a cargo de la custodia del fiscal el domingo 18 de enero, y tuvieron contradicciones en sus declaraciones. Una de las diferencias es sobre la hora en la que ellos decidieron subir al piso 13, departamento B –la casa del fiscal–, después de que Nisman no respondiera los llamados telefónicos. Niz aseguró que “fueron a las 14.30 a tocar el timbre de la casa”. Mientras que Miño indicó que lo hicieron dos horas y media más tarde, a las 17.00”.

Así lo publicó la periodista Teresita Dussart en su blog Relaciones Internacionales. Pero ésta no es la única contradicción. El sargento asegura que al llegar a la casa dejaron el auto estacionado en el subsuelo, donde no hay señal telefónica”, pero el suboficial superior asegura que pararon el vehículo en el estacionamiento de cortesía de la planta baja, a la espera que el magistrado se comunicara vía Nextel con ellos”.

A la pregunta de por qué si el fiscal tenía diez personas como custodia, esa noche, la del sábado 17, no estaba ninguna, se le sumaron las dudas sobre la hora de llegada de Niz y Miño y el lugar donde estacionaron el auto.

DE HUELLAS Y PISADAS. Se supo, después de la muerte del fiscal, que las Torres Le Parc en Puerto Madero no eran los edificios más seguros de Buenos Aires. Al poco control y registro en el ingreso (Lagomarsino entró con un arma y nadie lo notó), se le sumó que no había cámaras de seguridad en las escaleras, y el departamento contiguo al de Nisman (13º A) se comunica con el del fiscal por intermedio de una puerta interna. A través del pasillo donde se colocan los motores de los aires acondicionados, cualquiera puede pasar de un departamento a otro sin muchos problemas.

Fue allí donde se encontró y tomó una muestra de una reciente pisada y una huella en uno de los aires acondicionados. Huella que fue cotejada con las de quienes tienen acceso al lugar –técnicos, encargados, etcétera– y con el inquilino del 13º A, de origen oriental, quien  aún hoy no pudo ser localizado.

LO QUE OCULTA LA SANGRE. En el baño de Nisman se encontraron salpicaduras de sangre en el espejo y en su cuerpo. Las muestras, que se encuentran resguardadas en un sitio de máxima seguridad”, fueron cotejadas con las de todos los que se compruebe que tuvieron contacto con el fiscal. En 2018, la Cámara Federal confirmó el procesamiento del técnico informático Diego Lagomarsino en base a una pericia de la Gendarmería que sostiene que las manchas de sangre del cuerpo de Alberto Nisman demuestran que hubo terceras personas dentro del baño del departamento del ex fiscal de la AMIA, entre otras pruebas.

La pregunta que se hacían los investigadores es si, en caso de suicidio, se pueden producir ese tipo de salpicaduras. Si Nisman estaba quieto, las gotas deben tener forma redonda, como ocurre en caso de suicidio. Y si estaba en movimiento cuando ocurrió el disparo –¿intentando escapar, por ejemplo?–, las gotas tienen la forma de signo de admiración. Una pericia clave para determinar si Nisman se mató... o lo mataron.

La misma pericia realizada en 2018 por más de 40 peritos en criminalística, medicina legal, análisis químicos, balística y huellas y rastros explica que, de acuerdo a la morfología de las manchas de sangre, Nisman había sido colocado por los asesinos en la posición rodilla a tierra de frente a la bañera y de costado al vanitory.

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