“Ni el dinero, ni la fama, ni el trabajo: hoy, lo más importante de mi vida es la familia” – GENTE Online
 

“Ni el dinero, ni la fama, ni el trabajo: hoy, lo más importante de mi vida es la familia”

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¿Madura? –consulta sonriendo.

–Exacto. Un informe de la revista económica Forbes acaba de ubicarla como la actriz madura mejor paga de Hollywood, entre junio de 2006 y junio de 2007.
–¿Y qué damas me acompañan en la lista?

–Anote: por ejemplo, Jennifer Aniston, Cate Blanchett…
–Listo. Si entran semejantes mujeres, no hay problema. Llámame madura. Lo señala luciendo esa misma dulzura que aparenta, Nic, o Nicole Mary Kidman, o la hawaiana de Honolulu, Estados Unidos (error los que creen que nació en Australia, cuando en realidad se radicó allí a los 4 años), o la actriz que de chica estudió ballet y teatro, a los 16 debutó de manera profesional con Skin deep –en televisión–, Los bicivoladores –en video– y Bush christmas –en cine–, a los 35 obtuvo un premio Oscar, un Globo de Oro, un BAFTA y un Oso de Plata (2002, por su Virginia Woolf de Las horas), lleva rodadas 38 películas y de aquí a 2009 estrenará otras cinco. Una, la que nos convoca frente a su interminable 1.79, sus ojos azul intenso y su piel lozana: La brújula dorada (The golden compass, de New Line Cinema, productora responsable de El Señor de los Anillos), que llegará a las pantallas argentinas el jueves 13 de diciembre.

–¿Usted de villana y en un rol no protagónico? Ver para creer...
–Sobre el primer tema, de entrada pensé lo mismo. “¡Justo ahora, que persigo roles que me generen una mayor tranquilidad!”. Apenas recibí los libretos, se los leí a Isabella (14) y Connor (12) –los chicos que adoptó junto a su ex, Tom Cruise, 45–. Descubrimos una historia maravillosa, del nivel de Lord of the Rings, abundante en imaginación, paisajes impresionantes y personajes fantásticos. Sin embargo, confirmé mi participación después de leer la maravillosa carta que escribió Philip Pullman, el autor de la novela, para convencerme. Pronto pedí que me pusieran uñas largas, para que parezcan garras. Respecto a la segunda cuestión, mi Sra. Coulter continuará en la trilogía; cobrará importancia. Y sólo hasta allí puedo contar de la malévola, fría, seductora y segura científica que interpreto.

–¿Tan segura como usted en la cotidianeidad, alejada de las cámaras?
–¿Segura? Si estoy llena de inseguridades... Aunque las apariencias indiquen lo contrario, me suceden cosas buenas y malas, igual que a cualquier mujer. He declarado que sufrí cáncer de piel en una pierna debido al exceso de sol, que perdí dos bebés en embarazos, que pretendo comprar una casa en Los Angeles para visitar seguido a mis hijos, radicados en Norteamérica; que soy una esposa incondicional (se casó el 25 de junio de 2006 con el músico de country Keith Urban, 40, neocelandés, y permaneció a su lado apenas lo internaron por su adicción a las drogas), que sueño dar a luz un bebé. Incluso me atreví a reconocer que me cuesta engordar donde deseo engordar y que me hubiese encantado tener las curvas de Marilyn Monroe.

–No incluyó la palabra trabajo en su respuesta. Extraño en una celebridad del espectáculo.
–Si bien adoro mi profesión, hoy lo más importante de mi vida es la familia, no el dinero, la fama ni el trabajo.

–La notamos convencida. ¿El salto de década le trae sorpresas interiores?
–Cumplir los 40 el 20 de junio, en lugar de movilizarme, me alivió. De pequeña era medio supersticiosa y pensaba que no alcanzaría. Admito que disfruto a pleno el momento actual.

–Cerremos la nota imaginando que conseguimos un aletiómetro (cierta herramienta que muestra la película, que dice la verdad y contesta preguntas que se encuentran en la mente de quien la porta), y la sometemos a él. ¿En qué lugar de su escala colocaría el aspecto estética? Observándola de cerca, no deja demasiadas pistas de señora recién ingresada al Club de las de 40.
–Respeto a las damas que entran a un quirófano, pero yo jamás me sometí –ni pienso hacerlo– a una cirugía estética. No bebo. Tampoco fumo. Sí, me acabo de operar de miopía. Punto. Entré a la nueva década y aguardaré a ver qué pasa, sin adelantar declaraciones que puedan atormentarme. Mientras, Keith y yo compramos una hermosa granja en Tennessee, Sidney, y en breve nos mudaremos buscando paz. El matrimonio que inicié influyó fuertemente en mi carrera y en mi existencia.

–¿Exagera quizá?
–Olvida tus dudas. ¡Tengo a alguien que me resguarda del mundo exterior! Me siento protegida otra vez. Pienso que también es porque crecí y porque finalmente apareció el tiempo de la bendición, que me gané luego de luchar duro y parejo.

Dentro de un sofisticado modelo 1930. “<i>Me encanta variar de estilo en cada filme</i>”, afirma.

Dentro de un sofisticado modelo 1930. “Me encanta variar de estilo en cada filme”, afirma.

Junto a Keith Urban –y vestida por Balenciaga–, en el Odeon de Leicester Square, de Londres, previo a presenciar la première de <i>The golden compass</i>.

Junto a Keith Urban –y vestida por Balenciaga–, en el Odeon de Leicester Square, de Londres, previo a presenciar la première de The golden compass.

“<i>Jamás me sometí –ni pienso hacerlo– a una cirugía estética. No bebo. Tampoco fumo. Sí, me acabo de operar de miopía. Punto. Entré a la nueva década y aguardaré a ver qué pasa, sin adelantar declaraciones que puedan atormentarme</i>”.

Jamás me sometí –ni pienso hacerlo– a una cirugía estética. No bebo. Tampoco fumo. Sí, me acabo de operar de miopía. Punto. Entré a la nueva década y aguardaré a ver qué pasa, sin adelantar declaraciones que puedan atormentarme”.

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