Natalia Botti, soltera, desmitifica la maternidad y relativiza el valor del dinero – GENTE Online
 

Natalia Botti, soltera, desmitifica la maternidad y relativiza el valor del dinero

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Tiene años de modelo, algo de actriz y dotes para la conducción. “Porque me gusta la charla, escuchar...”, asegura Natalia Botti (35) sobre su nuevo rol al frente de Polo Show, el programa de ESPN que ya es un clásico. “Es un desafío... ¡No sabía nada de polo! Hay muchas cuestiones técnicas complicadas, pero hice varias notas a las mujeres de los polistas y ¡ni ellas saben bien las faltas! Lo lindo del mundo del polo es que me encontré con gente muy familiera y de campo. Y para las entrevistas me sirve mucho todo lo que aprendo estudiando”, cuenta Natalia, alumna de primer año del Instituto Superior de Counseling en San Isidro.

“Siempre quise incursionar en Psicología, pero no tenía tiempo porque trabajaba mucho. Después de nacer mi segunda hija, empecé a consultar a un counselor para entender un montón de cosas mías. Y me resultó una terapia tan efectiva que me interesó. Creo que encontré lo que quiero hacer de mi vida: el día de mañana me imagino atendiendo en un consultorio”, agrega y sonríe.

–¿Y la carrera de actriz...?
–Me gusta lo lúdico de la actuación. Estudié teatro mucho tiempo. Pero no es tan fácil meterte en este medio. Incluso hay muchos actores grosos a los que les cuesta encontrar trabajo. A mí me encantó hacer La Dueña, Un año para recordar y Si, sólo si, que es una tira inclusiva de la TV Pública. Además, la actuación es terapéutica. Ahora se me dio la oportunidad de conducir y lo disfruto mucho.

LATINA, AGRADECIDA Y AUTENTICA. “Empecé a trabajar como modelo a los 21, después de que la booker de una agencia me vio en un boliche de Tortuguitas. No soñaba con ser modelo, pero de pronto me empezaron a salir trabajos y, por mi look, muchos viajes por Latinoamérica. Era distinta a todas las rubias de la época. La profesión me absorbió. Hacía un comercial tras otro”, relata sobre sus comienzos, antes de conocer a Willy García Navarro (50), uno de los dueños de Multitalent Agency, quien fue su pareja durante ocho años y con el único hombre con le que se casó. Y sigue: “Lo conocí después de trabajar como modelo. Me pasé a su agencia y me fue muy bien. Pero me fui cuando me separé, hace tres años. Nos llevamos bien. Claro que en ese momento necesitaba despegar de todo... Fue una buena decisión. Ahora volví y estoy feliz”.

–¿Y en qué queda tu carrera de modelo?
–Hago sólo alguna campaña que me interese mucho. Soy selectiva. Diría que la etapa de modelo está cerrada. Después de que nació Franca, mi segunda hija, me costó volver a encontrarme como mujer. No todo es perfecto en la maternidad... No quedé tan flaca, ¡ni tampoco quería esforzarme para estarlo! Siento que hay que soltar. Aparecen chicas nuevas y hay que dejarles lugar.

–¿Te preocuparía que te falte el dinero?
–Estoy tranquila. Trabajé mucho y ahorré. Cuando empecé, era “lo anti modelo”. ¡No me compraba ropa! Sí mi primer auto, porque no tenía. Y les regalé la casa a mis papás. Eso me dio paz.
Porque no soy gastadora. El dinero no me desvela. Sólo me gusta viajar. Claro que me preocupo por que mis hijos estén bien. Pero si me tengo que mudar a un lugar más chico, ningún problema. Porque si tengo mucho y los que quiero no están bien, pierde la gracia... Un par de veces invité a mis papás de viaje conmigo y eso me llena el corazón. Es que cuando era modelo viajaba mucho sola. Trabajar de eso es una bendición.

–¿Participarías del Bailando?
–Nunca me llamaron. Y si lo hicieran, lo pensaría... Antes tendría que entrenar mucho. Sé que no iría a hacer un papelón por el solo hecho de buscar fama. Incluso dije que no a otras cosas. Cuando recién empezaba, Cris Morena me llamó para una prueba de cámara con Juan Gil Navarro, y no acepté porque no había empezado a estudiar teatro. Fue una oportunidad, pero preferí dejarla pasar.

–¿Cómo tolerabas el prejuicio que podían tener entonces tus compañeras por ser la mujer de Willy?
–Nunca me hice cargo. Debo tener 25 tapas de revista de antes de conocerlo. Así que aunque las demás lo pensaran, nunca me importó. Claro que era mi marido y por eso tenía línea directa. Pero mi carrera es anterior.

ROMPIENDO PARADIGMAS. Los caminos de Natalia nunca fueron los convencionales. Empezó a modelar a los 21 cuando su primer hijo, Bautista (14), tenía sólo cinco meses. Se separó de Martín, el papá de su hijo, con quien no estaba casada. Sí se casó con Willy García Navarro, pero no tuvieron hijos, y más tarde se divorció. Hoy está separada de su tercera pareja, Marcelo, el papá de Franca (2), su hija.

A los 34 años se atrevió a arrancar una nueva carrera. “En mi vida hice al revés que todo el mundo. Sé que llama la atención, pero así son las cosas... A los 35 ya me casé, me divorcié y tengo dos hijos de dos hombres distintos. ¡A veces pareciera que mi vida es la de una mujer de 60!”, ríe Natalia, espontánea y segura.

Y apunta: “Además, tengo un don. Me llevo muy bien con todos mis ex. ¡Quiero que seamos siempre familia! Porque si bien Bauti tiene al suyo, a Willy lo quiere como si fuera un padre. Vivió con él desde los dos hasta los diez. Se van juntos de vacaciones y se ven muy seguido. ¡Tengo que coordinar la vida de mis hijos entre tres papás! Es divertido”.

–¿Qué diferencia hay entre ser mamá a los 21 y a los 34?
–Fue muy distinto. Con Franca todo me costó mucho más; con Bauti era más inconsciente. Fue lindo que mis dos hijos llegaran por sorpresa, ¡como tiene que ser! Hoy son lo más hermoso que me dio la vida. Los amo.

“No soñaba con ser
modelo. Pero era
distinta a todas las
rubias de la época.
La profesión me
absorbió”, asegura
sobre sus comienzos.
Y agrega: “No iría al
Bailando a hacer un
papelón por el solo
hecho de buscar
fama”.

“No soñaba con ser
modelo. Pero era
distinta a todas las
rubias de la época.
La profesión me
absorbió”, asegura
sobre sus comienzos.
Y agrega: “No iría al
Bailando a hacer un
papelón por el solo
hecho de buscar
fama”.

“Gané
dinero y
les regalé
la casa a
mis papás.
Eso me dio
paz. Porque
si los que
quiero no
están bien,
pierde la
gracia”

“Gané
dinero y
les regalé
la casa a
mis papás.
Eso me dio
paz. Porque
si los que
quiero no
están bien,
pierde la
gracia”

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