«Nadie cree que pueda haber un complot» – GENTE Online
 

"Nadie cree que pueda haber un complot"

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-La semana pasada comenzó con la nueva propuesta del gobierno a los bonistas
-una quita de 60.900 millones de dólares-, más favorable para ellos que la de
Dubai, que se suponía inamovible. ¿Será la definitiva?
-Mi impresión es que el gobierno no tiene más para dar. Hay una realidad muy
clara: la Argentina, para pagar, tendrá que hacer un esfuerzo enorme. Pero aún
con esta quita y todo, la deuda es prácticamente impagable. Así que,
seguramente, esto va a generar nuevas negociaciones en un futuro, que tal vez
excedan a esta administración. Los que de afuera pusieron en duda lo que dijo el
gobierno en Dubai no se equivocaron, pero más allá de eso, mucho más no hay para
dar.

-¿La negociación estuvo bien manejada?
-Sí, aunque se manejó mal desde la retórica, llena de un vocabulario que el
Presidente utilizó como elemento político interno, más de barricada que otra
cosa, lo que generó más malestar que la propuesta de la quita del 75 por ciento
en sí.

-Luego tuvo lugar el atentado en la estación Constitución. ¿Cree que la pulseada
entre el gobierno y Ferrocarriles Metropolitanos terminará como el caso del
Correo Argentino, que regresó al Estado?

-Si el gobierno se atiene a su palabra, este caso terminaría así, porque esa
concesión ferroviaria es desastrosa. Vienen diciendo hace rato que va a hacer
algo, y tengo información de que algo sucederá, pero hasta ahora no hizo nada.
Y, salvo en el tema del Correo, el gobierno viene manejándose con un doble
discurso preocupante. Con los peajes y los aeropuertos dijo cosas similares, y
al final extendió los contratos. Y sobre el atentado, es grave y hay que
investigarlo.

-Este tema se enlazó, luego, con algo que se viene hablando desde la famosa cena
en el Regimiento de Patricios, donde había políticos, militares, empresarios y
periodistas, a la que el Presidente envió al ministro de Defensa José Pampuro:
el fantasma de un complot. El gobierno, incluso, motorizó esa sensación
poniéndole nombre y apellido a los que llamó "desestabilizadores": Juan Bour,
José Luis Espert, Jorge Avila, la fundación FIEL, Ricardo López Murphy, Mauricio
Macri... ¿Son fantasmas o hay algo real?
-Me parece preocupante que el gobierno, sin elementos concretos, se lance a
generar estas acusaciones. Una cosa es decir que quien no los quiere puede estar
sugiriendo a sus clientes, asociados y demás hacer determinadas cosas, algo que
forma parte de las actitudes de resistencia de cualquier sociedad plural, y otra
es hablar de desestabilización.

-Ahora, si es cierto que, como señaló el ministro del Interior Aníbal Fernández,
consultores argentinos le dijeron al banco de inversión Merryl Lynch que
Kirchner no terminaba su mandato, ¿lo enmarcaría dentro del simple hecho de
tener una opinión distinta o como algo más grave?
-El gobierno tiene que decir quiénes fueron con nombre y apellido. Como
comentario sería criticable, pero aunque a mí no me guste, se puede hacer.
Ahora, si hay acciones tendientes a que Kirchner no termine su mandato, las
tiene que denunciar. Y no lo ha hecho. En líneas más generales, lo que hicieron
tiene el tufillo de decir que cualquiera que piense distinto los quiere
desestabilizar. Y ahora, no saben cómo salir de esto: termina en el disparate de
acusar al juez y al fiscal que quieren investigar el tema, diciendo que quieren
judicializarlo. Bueno: les diría que la subversión del orden constitucional es
un delito no sólo político, sino con consecuencias jurídicas. El gobierno lo
manejó mal, y está atrapado en su propia red.

-El Presidente, cuando estalló la crisis del gas, dijo que lo estaban
extorsionando. Fue algo gravísimo, pero pasó como si nada… ¿Qué valor tienen las
palabras hoy en la Argentina?
-Eso fue así, yo también lo advertí. Pero bueno, las palabras están
desvalorizadas, y es un peligro. Lo cierto es que el gobierno debe cuidar sus
palabras, porque en su credibilidad radica su poder. La gente no le puso mayor
atención a esto, porque nadie cree que puede haber un complot o una
desestabilización con el nivel de apoyo popular que tiene, y el apoyo de los
grupos económicos más importantes, como la Asociación Empresaria Argentina. Son
apoyos sólidos. Esto suena mucho a cortina de humo. Es como con el tema de la
deuda: si con su discurso de barricada el Presidente quiso congraciarse con
determinados sectores políticos, se le generó una contradicción, porque si los
del Fondo son unos delincuentes, ni siquiera debería sentarse a negociar con
ellos. El gobierno queda atrapado en su propio discurso, y lejos de cambiar su
táctica, insiste y se genera problemas. Ahora dicen que nadie habló de complot,
cuando fueron ellos quienes tiraron la primera piedra.

-Hoy, el apoyo que tiene Kirchner es alto. ¿Pero, hasta cuando el humor social
puede digerir una pelea por semana?
-Nunca se sabe esto, por eso es aconsejable no utilizarlo. El gobierno no puede
dormirse en la estabilidad que sirvió hasta acá. Todavía queda un enorme trecho,
que tiene que ver con cómo puede haber una reactivación más amplia, más trabajo.
Hay que atender problemas concretos, como la inseguridad.

-Precisamente, desde la Casa Rosada manifestaron que el aumento de robos en
Capital Federal es inducido por policías echados de la Federal, y que esto
también es parte de la desestabilización.
-Seguramente debe haber alguna mano de obra desocupada. Si cometían delitos
dentro de la institución, bien los pueden cometer desde afuera. Y es función del
gobierno prever estas cosas y atacarlas. Pero no puede ser argumento para hablar
de desestabilización.

-¿Por qué cree que Kirchner individualizó a López Murphy entre quienes
inviabilizarían sus acciones justo cuando éste había elogiado la propuesta a los
bonistas?
-Hmmm, es poco claro… Este es un gobierno que no gusta de ninguna oposición,
aunque con estos hechos termina fortaleciendo a quienes ataca. Es muy torpe
desde el punto de vista de estrategia política. López Murphy es un demócrata.
Decir eso, o pensar, por ejemplo, que una reunión en Patricios como la hubo -con
individuos con los cuales no simpatizo- va a generar un complot, es no tener
idea de la dimensión de las cosas. Son estrategias con el fin de buscar un
referente para pelear todas las semanas. Esto le pudo dar resultados al
Presidente en algún momento, pero ya no. El Presidente debe preservar su poder
para enfrentar los desafíos de la Argentina, pero no lo va a lograr con estas
denuncias. La gente, como todos nos damos cuenta, no le prestó atención a estas
cosas, porque su vida pasa por otro lado.

-La última: el gobernador Felipe Solá se queja de que el Presidente no lo
escucha y los ministros le salen a contestar a través de los medios. ¿Qué piensa
de esta forma del manejo del poder por parte del gobierno?
-Me resulta increíble que el gobierno maneje la relación con la provincia de
Buenos Aires de la forma en que lo hace, más allá de quién tenga razón en el
tema puntual de la coparticipación. Esto de generar una pelea a través de los
medios, y que todavía no se hayan sentado diez minutos a aclarar las cosas, me
parece lamentable. Es malo que el Presidente de la República afronte todo como
si fuera una campaña permanente. En algún momento, esa estrategia se agota.

Lo que hizo el gobierno tiene el tufillo de decir que cualquiera que piense distinto los quiere desestabilizar. Y ahora, no sabe como salir de eso"">

"Lo que hizo el gobierno tiene el tufillo de decir que cualquiera que piense distinto los quiere desestabilizar. Y ahora, no sabe como salir de eso"

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