“Nada me impactó tanto en la vida como ver a un bebé en la cárcel” – GENTE Online
 

“Nada me impactó tanto en la vida como ver a un bebé en la cárcel”

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Es una tarde típica de invierno en la Unidad 18 de Gorina, a 12 kilómetros de La Plata. En medio del campo, que perdió el verde a causa del frío, se encuentra el penal bonaerense. En los seis pabellones, que ocupan cuatro hectáreas, 400 hombres purgan sus penas y trabajan para alejar definitivamente de sus vidas el flagelo de las drogas. “Es una cárcel modelo, cuya modalidad de Comunidad Terapéutica la hace diferente a todas las de América Latina”, comenta su director, el inspector mayor y abogado Roberto Maciel. Aquí, los clásicos muros perimetrales no existen. Sólo dos altos cercos de alambre contienen a los detenidos.

La mayoría de los internos son muy jóvenes –agrega Maciel–. Muchos entran a los 18 años. Aquí tienen tareas de granja, carpintería, soldadura, talleres de periodismo, teatro, plástica y marroquinería. Hay psicólogos y especialistas, se manejan con asambleas, entrevistas y una actividad reglada desde que se levantan hasta que se acuestan. Y sus familias forman parte de este tratamiento, que reduce notablemente la posibilidad de reincidencia”.

Hasta esta cárcel llega Pablo Trapero (35), uno de los referentes del nuevo cine argentino, director de Mundo Grúa, El Bonaerense, Familia rodante y Nacido y criado. Lo acompaña Martina Gusmán, su mujer, productora y habitual protagonista de sus films. Tres candados se abren y cierran antes de llegar al salón cultural China Zorrilla. Ahí los esperan un proyector, una improvisada pantalla hecha con sábanas blancas y un centenar de internos ansiosos por conocerlo.

La improvisada sala se oscurece y el silencio se hace profundo pero, con el correr de los minutos, las imágenes que narran el viaje de una familia en casa rodante de Buenos Aires a Corrientes distienden a los espectadores. Al final, un cerrado aplauso cierra la exhibición y dispara el intercambio de palabras. Llegan los saludos, las charlas en ronda y el clamor por ver más cine.

COMIENZA LA FUNCION. Trapero está cómodo en el penal. Sus espectadores se sintieron identificados con lo que vieron en la pantalla y eso los acercó al diálogo con el director.

–¿Cómo vivió la proyección?
–Fue algo muy grato; es la primera vez que comparto una de mis películas con internos de un penal. Hacer cine me acerca a distintos públicos, a distintas realidades… Hoy lo viví con mucha intensidad. Este público es muy especial. No es lo mismo al de una sala comercial, al de un festival o al que ve cine por DVD o video… Acá hay un nivel de humor que se nota enseguida.

–¿Por qué pasaron Familia rodante?
–La elegimos porque hay mucho aire, esta idea del exterior, miles de kilómetros de ruta… Nos parecía que era una forma de compartir lo que desde acá adentro no se ve muy seguido.

–Se lo ve cómodo entre los internos…
–Lo que pasa es que en esta y otras unidades estuvimos investigando para mi nueva película. Hablamos con internos y realmente pegamos muy buena onda. Esos mundos diferentes a los que el cine me permite vincularme es lo que más disfruto de mi profesión. Uno “vive” haciendo la película, la comparte con todos los que trabajan en ella.

–¿Cómo será su próximo film, ambientado en una cárcel?
–Leonera es la historia de Julia, una mujer de clase media, universitaria, que luego de matar a un hombre va a prisión esperando un bebé de su víctima y pasa parte de su embarazo y los primeros años de su hijo en un penal, un universo muy diferente al suyo. Tiene que sobrevivir, aprender a ser madre y ver crecer a su hijo en condiciones muy particulares.

–¿Tomó la historia de un hecho real?
–La idea es consecuencia de distintos casos que investigamos. La primera vez que vi a un bebé en una cárcel me impactó mucho. Nada me marcó tanto como eso. Creo que es una situación muy contradictoria, porque madre e hijo tienen derecho a estar juntos, pero el chico también tiene derecho a vivir en libertad. Este conflicto, lo que vive la familia desde afuera, se trata en la película.

–¿Actuarán internas?
–El personaje de Julia lo va a hacer Martina Gusmán y es nuestra intención que participen detenidas y detenidos. Lo estamos viendo, haciendo una especie de casting. Queremos integrarlos y darles previamente clases de actuación.

DESDE ADENTRO. Los internos le comentan a Trapero lo que sintieron al ver la película. Le dejan sus datos, piden autorización para fotografiarse con él. También le piden que vuelva y al director la idea no le cae nada mal.

Mario (26) lleva seis años cumpliendo una condena “por varias causas”, cuenta sin dar mayores explicaciones. Y aún le restan otros cinco. En verdad, desde el siglo pasado que no veía una película en una sala. “Me gustó mucho. Y además es la primera vez que le hablo a un director de cine. No me imaginaba que podía ser una persona tan sencilla”. Santiago (21), detenido por robo y a tres años de recuperar la libertad, traza un enfoque más amplio. “Es muy bueno que venga gente de la calle a conocernos, porque pueden ver que entre todos nos ayudamos. Estamos pagando nuestros errores y dejando las adicciones, que a casi todos nos llevaron al delito”. A su lado, Mauro (28), que lleva ocho años detenido por robo, asegura que en uno más dejará el penal beneficiado por la libertad asistida. “Estuve en otras unidades y es muy importante ver todas las puertas que se abren acá. Aquí vino también China Zorrilla. Nos hacen sentir parte de la sociedad. Hablé con Trapero, porque estudié teatro y le dije que me gustaría trabajar con él. Mirá si me convierto en estrella al salir de la cárcel…”.

El director de El Bonaerense con el penal de Gorina a sus espaldas. La experiencia de mostrar su película a los presos seguramente le servirá para su próxima creación.

El director de El Bonaerense con el penal de Gorina a sus espaldas. La experiencia de mostrar su película a los presos seguramente le servirá para su próxima creación.

Los reclusos ansiosos en la tribuna. Muchos de ellos hacía años que no iban al cine.

Los reclusos ansiosos en la tribuna. Muchos de ellos hacía años que no iban al cine.

El director y Martina Gusmán, su esposa, socia y musa inspiradora de sus obras.

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