“Mis viejos casi me matan cuando se enteraron de que mi novio tiene 38 años y dos hijos” – GENTE Online
 

“Mis viejos casi me matan cuando se enteraron de que mi novio tiene 38 años y dos hijos”

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Sabrina vive en el mundo a otra velocidad. Ni más despacio ni más rápido. Es como si se moviera en otro plano: un plano que la vuelve casi inasible en sus delicados 44 kilos, que la mantiene a distancia del resto de las cosas.

A sus 24 años se hizo conocida por la propaganda de Quilmes de los González García y llegó al prime time de Canal 13 con Una familia especial. Hoy encarna a una chica ciega en la novela más exitosa de la tarde, Amor en custodia, que va por Telefe a la una de la tarde y está protagonizada por Solita Silveyra y Osvaldo Laport. Y dice: “Cuando me llamaron para trabajar en la novela, me empezó a pasar de salir a la calle y ver a un ciego parando un taxi, prender la tele a las nueve de la mañana, re-dormida, y que apareciera un ciego explicando cómo el perro lo ayudaba a guiarse, o prender la radio y que saliera un ciego hablando… Y entonces, automáticamente, llamé a la radio y pedí que me pasaran el teléfono de ese señor. Lo llamé. Y me abrió las puertas de su casa. Y se armó una relación muy especial. Y así empecé a meterme en el mundo de los ciegos, del que no tenía idea…”, cuenta.

–Te metiste bastante en el personaje…
–Siempre lo hago. Me ayudo con libros o películas. Para éste, me empecé a juntar con este señor, entrar un poco en ese mundo. Daba vueltas con él por el barrio, con anteojos y bastón, dejándome guiar por él. También fui a un centro de chicos ciegos. Pasé días enteros en escuelas de chicos no videntes… Fue re-movilizador.

–La novela terminó transformándose en todo un éxito…
–Sí, creo que es por la química de los actores. Y es una novela que no deja de sorprender todo el tiempo. Lástima que ya se termine. Ahora, en dos semanas, empiezo a grabar una nueva que va a salir en enero, con Juan Darthés y María Eugenia Tobal. Se va a llamar Se dice amor. En la historia yo soy hermana de Juan. Hay un triángulo. Mi personaje es diseñadora de modas. Trabajó en Nueva York, recién vuelve y se rebela contra su familia. Es un personaje rebelde, y yo soy medio así también. En la vida, digamos. Pero rebelde bien. Defiendo lo que pienso.

–¿Y siempre te metés así con los personajes?
–Sí, no sé. Es curiosidad, es intuición… Cuando me proponen cosas, que por suerte vienen siendo copadas, es intuición. Intuición cuando elijo, cuando veo por dónde fluyen las cosas… Para mí la vida fluye. En las parejas, con los amigos, con la familia… Con todo, bah. ¡Ah! ¿Me puedo quejar de algo?

–Podés...

–Me van a matar (risas), pero no entiendo por qué se graba con tan poco tiempo. Nos merecemos, los técnicos, los actores, todos, un poco más de tiempo. No vivir tan apresuradamente… Tampoco quiero que me pongan de título: “No me gusta la televisión”, ¿eh?

–Contáme de tu infancia.
–Fue en Ramos Mejía. Eramos cinco hermanos (yo soy la del medio); y más que colgarnos a ver televisión era jugar en la calle con vecinas y entre hermanos. Hacíamos juegos, obras de teatro, canciones. Todo eso que hacen los chicos… Pero no sé si fue por eso que elegí esta profesión. Sí sé que en un momento dejó de ser un juego y lo empecé a tomar más profesionalmente, a estudiar. A los 20 me fui a vivir sola a Palermo. Y acá estamos.

–¿Y ahora?
–Ahora estoy viviendo con Pepe (el actor Pepe Monje). Digamos que me estoy quedando en su casa… Mis viejos casi me matan cuando se enteraron de que mi novio tiene 38 años y dos hijos (se ríe). Igual, todavía tengo mi departamento en Palermo Hollywood.

–¿Sos de esas chicas que siempre andan de novia?
–Totalmente. Tuve pocos novios, pero estuve tres años con uno, dos con otro… Y ahora llevo año y medio con Pepe, ja ja. Con él igual; fue todo muy lento. Nos conocimos, más tarde nos pusimos de novios… Fuimos dejando que todo fluya…

–¿Cómo fluye? Explicáme.
–Así: conocés a una persona, te sorprende, te vas conociendo, tenés esa cosa primero de pelea-pelea-pelea, después empieza a fluir y es así… Ahora estamos en esa etapa de no pelearnos... (sonríe)

–Parece que siempre estuvieras un poco en tu mundo...
–Siempre, pero siempre. Desde que tengo uso de razón. Nunca me aburro. No sé cómo explicarte… Siempre estoy haciendo algo: o pensando, o leyendo, o escribiendo, o dibujando, o mirando una película… No tengo momento donde diga: “¡Uy, no sé qué hacer!”. Siempre tengo un montón de cosas para hacer. ¡Y no sabés todas las que no hago por falta de tiempo…!

–¿Como qué?
–Como viajar. Yo quiero viajar. Pero no estoy encontrando los huecos. Porque hace poco viajé a Brasil, pero fue más para desconectarme, no fue para conocer. Fui con mis papás. Los vi estresados y les dije: “Vámonos”. Y ellos justo me podían acompañar. Mi novio estaba trabajando, mis amigas estaban trabajando...

–Con noviazgos largos habrás pensado alguna vez en casarte… ¿Ahora ya lo estás pensando?
–No… Bueno, se empieza a hablar, ¿viste? (se ríe). No. ¿Te digo la verdad? Mirá: todavía no me ha pasado algo concreto que diga: “Me quiero casar”. Estoy en una etapa de convivencia, de conocernos más y de ver si somos el uno para el otro. No soy de las que dicen: “¡Me enamoré! Ya está. Me caso”. No. Vivo todo con mucha pasión, pero con los pies sobre la tierra.

–¿Cuántas veces te quisiste casar?
–Ninguna. ¿Con alguien que estuve de novia? No, no me agarró todavía. Sí soñé muchas veces y dije: “Quizá. Tal vez…”, pero todavía no me llegó ese momento.

–¿Lo estás esperando?
–Cada vez menos…

Joven, bella y también talentosa, vaticinan los que saben de esto. Empezó en la tele como modelo publicitaria, el año pasado saltó a la tira y a la fama. No paró. No para. Antes de que termine el año, Garciarena ya tiene contrato para todo el 2006.

Joven, bella y también talentosa, vaticinan los que saben de esto. Empezó en la tele como modelo publicitaria, el año pasado saltó a la tira y a la fama. No paró. No para. Antes de que termine el año, Garciarena ya tiene contrato para todo el 2006.

“<i>Ahora haré un personaje rebelde, y yo soy medio así también. En la vida, digamos. Pero rebelde bien. Con defender lo que pienso</i>”.

Ahora haré un personaje rebelde, y yo soy medio así también. En la vida, digamos. Pero rebelde bien. Con defender lo que pienso”.

“<i>No soy de las que dicen</i>: ‘¡Me enamoré! Ya está. Me caso’. <i>Vivo todo con mucha pasión, pero con los pies sobre la tierra</i>”.

No soy de las que dicen: ‘¡Me enamoré! Ya está. Me caso’. Vivo todo con mucha pasión, pero con los pies sobre la tierra”.

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