“Mis valores están en la familia, no en el dinero” – GENTE Online
 

“Mis valores están en la familia, no en el dinero”

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Esta guerra dialéctica tiene algunas palabras clave: “Embarazo”, “Ferrari roja”, “Joggineta”, “Miami”, “Catania”, “Piruja” (que, aclaramos, tiene definición en el diccionario de la Real Academia Española: “Prostituta. Promiscua. Mujer que vende su cuerpo por dinero”)... A ver, mejor acomodemos la sopa de palabras de esta historia: si se tratara de un combate de box podríamos decir que, por primera vez en su corta carrera, Wanda Nara se enfrentó a un peso pesado de la especialidad “botinera”. Este duelo marca también el regreso de una leyenda a los primeros planos (en términos pugilísticos, comparable a aquella vuelta de Foreman en el ’87). Si un locutor anunciase la llegada de los púgiles al ring, debería proclamar: “En este rincón, con 43 años, 55 kilos y una silueta 95-31-92 (las medidas corresponden a julio del ’97, último registro), la Reina Madre de las Botineras: Mariana Nannis”. Segundos después, luego de una breve pausa que permita los aplausos, continuaría: “En el otro rincón, la actual número uno del ranking de botineras: con 23 años, 49 kilos y contundentes 105-62-90, la campeona en ejercicio defiende su título... ¡Wanda Nara!”. Como suele decirse antes de cada asalto: “¡Segundos afuera...!”.

¿Quién abrió el juego? La Nannis, con su lengua filosa, disparó primero. Y con algunas declaraciones picantes, apuntó contra Wanda. ¿Por qué eligió a la mujer de Maxi López como blanco? Nadie lo sabe. Quizá sólo sea envidia... Primer asalto: “No soy la parda mujer de futbolista, la nueva rica que se compra una Ferrari y no sabe cómo vestirse. Prefiero tener un closet de 500 mil euros de ropa”. Segundo round: “Mi familia es lo más importante. Y cuando una se casa, es para toda la vida. Espero que a Wanda le dure el matrimonio como a mí”. Ultimo cruce: “Yo no podría posar en jogging con la Ferrari, es una ordinariez total. Además, roja es muy mersa”.

La réplica no tardó en llegar. Wanda Nara contestó desde Twitter: “La Ferrari colorada será mersa, pero no le cambiamos el precio antes de comprarla. Y la pagamos en efectivo”. Una sutileza que refiere a un viejo incidente policial que vivió la mujer de Claudio Paul Caniggia en Miami, cuando fue detenida por cambiar el precio de las prendas en un comercio.

MADE IN ITALY. Desde enero, la vida de Wanda Nara continúa en Catania junto a su marido, el futbolista Maximiliano López (26) y su hijo Valentino (1). Y, pese a la distancia, sigue imprimiendo títulos en las revistas argentinas. Hace una semana, Maxi les confesó a los medios italianos: “¡Mia moglie è incinta!”. Y hoy, lunes, después de volver a convertir para su equipo –que realizó la mejor campaña de su historia en el Calcio italiano–, Maxi y Valentino acompañaron a Wanda a hacerse la primera ecografía del baby que viene en camino. Ahora, antes de comenzar la entrevista con GENTE, dice Wanda: “Es un semillín, chiquito”. En el barrio de Cibali, en las inmediaciones del estadio Angelo Massimino, donde juega el equipo siciliano, la gente no para de saludar a la familia. Maxi ya es el ídolo del equipo. “Acá me siento como una Primera Dama”, sintetiza su mujer. A punto de regresar a la Argentina por unos días, se ofrece para la charla.

–¿Buscaban un hermanito para Valentino?
–Sí. Si fuera por Maxi tendría quintillizos. El dice que hasta los tres varones no para... Yo no estoy tan segura de querer tantos hijos... Pero cuando a Maxi se le mete algo en la cabeza, lo cumple.

–Si es así, podés llegar a tener varias hijas hasta completar el trío de varones.
–La verdad es que a mí me gustaría tener una nena, para hacer la parejita. Igual, lo principal es que nazca bien de salud. ¿Te cuento una cosa? Cuando me hice la ecografía para ver a Valentino, Maxi le decía al doctor: “Fíjese bien, doc... ¿No vendrá uno más?”. ¡El quiere tener una familia grande!

–¿Le tenés miedo al parto? ¿Cómo recordás el nacimiento de Valentino?
–Mi parto no fue traumático. Es más: te diría que fue como una película. Maxi había decidido viajar a Buenos Aires una semana antes de lo previsto y el parto se me adelantó... ¡justo para el día de su llegada! En la clínica, el obstetra me dijo: “No tenemos apuro. Lo esperamos hasta las once. Pero si llega once y diez se pierde el nacimiento”. Lo llamé por teléfono. El ya estaba en la autopista. ¡Llegó media hora antes de que naciera Valen!

–¿Tu segundo hijo va a nacer en la Argentina o en Italia?
–En Italia, seguramente. Quiero que sea en el lugar donde esté Maxi. Muchos jugadores se pierden el nacimiento de sus hijos. Cuando nació Valen, Tweety decidió estar. En el club le advirtieron que si se iba lo multaban, pero a él no le importó nada y se vino. ¡Con lo profesional que ha sido siempre en su carrera...!

–Me voy a meter en tu alcoba un momento: al estar en pareja con un deportista de alta competencia, ¿tenés que tomar ciertos recaudos a la hora de la intimidad?
–¡Ja, ja! Es cierto. Hay días en los que no se puede. Desde la mitad de la semana en adelante el sexo está prohibido. Por ejemplo: si juegan el viernes, a partir del miércoles ya no pueden. Si el partido es el sábado, sólo podemos hasta el jueves. Y si juegan el domingo... ¡el viernes se termina todo! Por suerte ahora entramos en vacaciones y durante un tiempo no vamos a tener ninguna limitación.

–Tenés que seguir los consejos del doctor Bilardo para que las mujeres no dejen sin piernas a los futbolistas: “El deportista en posición pasiva, señorita...”.
–¡Lo voy a tener en cuenta! Por ahí podemos estirar la semana, pero a Maxi alguien le dijo que tiene que tener recaudos y yo no quiero interferir en su rendimiento. Por suerte la carrera del futbolista es corta.

–Maxi convirtió once goles en el Calcio y fue el goleador del Catania. ¿En la intimidad también le gusta romper récords?
–Ja... (aunque no lo crean, Wanda se pone colorada) La verdad es que no soy de contar mucho, pero Maxi es un diez en todo. Por suerte, nos llevamos muy bien en distintas situaciones: como amantes, como amigos, como padres... Y la cama no es la excepción.

–¿Te sorprendieron los ataques que recibiste de Mariana Nannis?
–No los esperaba ni los imaginé. Siempre me han comparado, y siempre he dicho que lo único que tenemos en común es que nuestros maridos son rubios y futbolistas. Si habló de mí para conseguir una tapa, está todo bien. Que le aproveche. Pero así ella, que es tan distinguida, no se diferencia del resto. Han salido tantas a hablar de mí para lograr prensa...

–Te trató de mersa. Por los joggings, por la Ferrari colorada...
–Yo creo que decir que uno tiene una mansión o miles de euros en vestuario es más grasa. Yo me siento cómoda de jogging, jeans, ojotas... Cuando me hicieron las fotos del Lamborghini estaba yendo a la clase de tenis... ¿Iba a ir de vestido? Dicen que ella les da de comer a los gatos con tacos Gucci. ¡Yo no me pienso vestir con Louis Vuitton para llevar a Valentino a natación! Prefiero los jeans, pero soy de otra época.

–¿Harías un programa mostrando tu riqueza y gastando dinero?
–El mismo reality que hace Mariana Nannis se lo ofrecieron a Zaira y lo rechazó, porque no es nuestra onda. Después nos propusieron hacerlo a las dos solas, y tampoco quisimos. En un mundo con tanta pobreza no es necesario mostrar la realidad que vive una minoría muy reducida. Es cierto que a mí me han visto en algún auto lindo, pero acá es bastante normal. En la Argentina no lo haría.

–Si a Maxi le tocara en su carrera un destino como Qatar, ¿lo dejarías ir solo?
–No, ni loca. Cuando nos casamos, el cura nos remarcó que el matrimonio significa acompañar al marido al lugar que sea. “Muchas veces las mujeres de los futbolistas los dejan solos en el exterior”, me dijo. Y a las dos semanas de estar en Rusia empecé a ver que las esposas dejaban solos a sus maridos. Es fácil adaptarte en un lugar donde tenés todo; lo difícil es un país duro. Ahí te das cuenta de cuánto querés al otro, los obstáculos que superás... Hoy, mi obligación como mujer es estar a su lado.

–Entonces no te quedarías en la mansión de Marbella, como hizo Mariana Nannis, mientras tu marido trabaja...
–Mis valores son la familia, no el dinero. Yo no podría alejar a Maxi de Valentino ni una semana. Nosotros no podemos estar separados más de dos días. Cuando Maxi estaba en Brasil y yo en Buenos Aires por el Bailando por un sueño, viajé a Porto Alegre para lavarle la ropa y volví al otro día. Vivo para él. El domingo, antes del partido de Maxi López con el Catania, Wanda jugó con Valentino en su mini auto de lujo. “Mi prioridad es mantener a la familia unida”, asegura.

El domingo, antes del partido de Maxi López con el Catania, Wanda jugó con Valentino en su mini auto de lujo. “Mi prioridad es mantener a la familia unida”, asegura.

“Me hice el test de embarazo porque el gordo estaba celoso”, cuenta Wanda. Desde el balcón de su casa puede apreciar el paisaje siciliano hacia el Mediterráneo. Este lunes, Wanda se hizo una ecografía, donde vio el embrión de su bebé: “Es un semillín”, define.

“Me hice el test de embarazo porque el gordo estaba celoso”, cuenta Wanda. Desde el balcón de su casa puede apreciar el paisaje siciliano hacia el Mediterráneo. Este lunes, Wanda se hizo una ecografía, donde vio el embrión de su bebé: “Es un semillín”, define.

“Maxi llegó en enero a Catania y ya es ídolo. Lo eligieron mejor jugador del equipo... ¡y a mí me tratan como si fuera la Primera Dama!”

“Maxi llegó en enero a Catania y ya es ídolo. Lo eligieron mejor jugador del equipo... ¡y a mí me tratan como si fuera la Primera Dama!”

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