“Mis hijos y yo formamos una familia perfecta” – GENTE Online
 

“Mis hijos y yo formamos una familia perfecta”

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Los hijos de Ricardo Fort (41) no forman parte de una familia tradicional. No tienen madre: sólo un padre y dos niñeras. “¿Qué es lo tradicional hoy en día? Si la mayoría de las familias tienen padres separados, madres solteras... El padre no está porque se fue con una mina, o la mina le metió los cuernos al marido. ¿Qué es lo perfecto? ¿Qué es lo normal que no tienen mis hijos?”, se defiende Fort. Los mellizos Felipe y Marta saben que una mujer los trajo al mundo. Y que estuvieron en su panza durante los nueve meses de gestación. Pero esta señora (que vive en la ciudad de Los Angeles, a quien de ahora en adelante llamaremos “la portadora”), no les legó su genética.

Ella recibió un implante de óvulos de otra mujer (seleccionada por catálogo, a quien de ahora en más llamaremos “la donante”), ya fecundados. “La portadora sólo funcionó como un horno”, grafica Fort. A continuación, en una entrevista íntima, el hombre del momento cuenta con lujo de detalles el increíble proceso que atravesó para convertirse en padre. La charla, vale la aclaración, no contiene juicio de valor. Aunque, sin dudas, va a disparar un debate moral y/o ético.

–Parece una actitud caprichosa la de traer hijos al mundo sin darles la posibilidad de tener una madre.
–El prototipo de familia “normal” o “tradicional” ya no existe. Si el capricho es tener hijos, todo el mundo lo tiene. Todos deciden tener hijos para concretar su sueño, alcanzar una meta. La única diferencia es que antes no existía este método para tener hijos.

–¿Entendés a la gente que se asombra con la historia de tus mellizos?
–Más me asombro yo cuando descubro familias teóricamente bien constituidas donde el padre mata a golpes a los hijos y la madre se va de p... con otro tipo.

–¿Cómo cambió tu vida la paternidad?
–Cuando tuve a mis hijos era un tipo que salía todas las noches. Vivía en Miami, siempre de joda. Con ellos dejé todo, para asumir el rol de padre con responsabilidad. Me costó mucho hacer ese clic. Pero hoy ellos son mi prioridad absoluta. Todos mis miedos pasan por ellos: estoy atento a que no les pase nada, que no se enfermen...

–¿Qué pasó en tu casa cuando anunciaste que ibas a ser padre soltero con este método?
–En ese momento vivía mi padre. Yo no disponía del dinero como ahora. Pero él me ayudó a financiar todo el proceso de la paternidad.

–Parece increíble... Siempre te referís a tu padre como un hombre extremadamente conservador.
–En eso me bancó. ¿Sorprendido? Me acuerdo de que estábamos en Alemania. Lo encontré en el aeropuerto de Frankfurt, porque desde ahí volábamos juntos a una exposición de chocolates en Colonia. Y en el aeropuerto le mostré la carpeta explicativa que me habían dado en la clínica. Le dije que quería tener hijos, que había un método... Se quedó callado. Repetí toda la historia y a la segunda vez me dijo que sí. Y me dio la plata... (aquí Ricardo hace una pausa, levanta la vista, parece emocionado). Me acabo de dar cuenta de eso, que lo pagó él. Mi viejo me regaló lo más importante que tengo en la vida: mis hijos (se le llenan los ojos de lágrimas).

–¿Cómo fue el proceso de paternidad?
–Vas a la clínica y te dan un catálogo con todas las madres posibles. Además de elegir si vos querés una chica rubia de ojos celestes o una morocha, tenés a disposición su historia clínica y la de toda su familia. Yo busqué que no tuviera antecedentes de cáncer ni ninguna enfermedad rara, me fijé que los abuelos hayan sido bien longevos... Y también busqué que no hubiese antecedentes de calvicie, porque en mi familia todos tenemos mucho pelo. A la donante nunca llegás a conocerla personalmente.

–¿Los mellizos tienen tus genes?
–Sí, claro. La compañía después busca a una mujer para llevar el embarazo. Vos tenés que escribir una carta explicando por qué querés ser padre, y es esta mujer quien decide si te va a ayudar o no a cumplir tu sueño. Son personas que, además de cobrar por el servicio, lo hacen para que otro ser humano tenga la posibilidad de ser padre. Es gente muy especial. Si ella acepta ayudarte, tenés una entrevista con ella. Ahí, abogado mediante, hablás de todo. ¿Cuántos chicos querés? Yo quería mellizos. Pero como implantan cuatro embriones, puede pasar cualquier cosa... ¿Qué pasa si son cuatro bebés? Eso también lo decidís en la reunión. ¿Y si ella quiere hacer una “reducción de fetos”? Todo queda registrado en un contrato. También discutimos sobre el futuro. ¿Qué pasa si, más adelante, ella quiere ver a los chicos...? Si llegás a un acuerdo, cuando los médicos lo creen conveniente le implantan los embriones. Y a los nueve meses sos papá. Después, el gobierno de California te da un papel donde te reconoce como el único tutor del menor. Nadie más tiene derecho sobre él: ni la donante, ni la portadora, ni el marido de la portadora.

–Hablame de tu experiencia. ¿Cómo viviste el embarazo de Marta y Felipe?
–Cada dos meses volaba a Los Angeles para visitar a la portadora. Además, hablábamos casi a diario por teléfono. El día anterior a que nacieran los chicos me llamaron a Buenos Aires para decirme que había roto bolsa. Esa misma noche tomé un avión y, a las corridas, llegué al parto. Los mellizos nacieron el 24 de febrero de 2004, a través de una cesárea. Y me dejaron cortar el cordón umbilical de mis hijos. Como los chicos nacieron prematuros, estuvieron tres semanas en el hospital de Los Angeles. Después me los llevé a Miami y estuve tres meses criándolos solo. Cambiándoles los pañales, dándoles de comer, bañándolos... Me volví loco. No dormía. La primera vez que lloraron sin parar llamé a la pediatra: “Vení a verlos, porque están mal”, le rogué. La mina vino, les dio dos palmadas en la espalda, los durmió... ¡y me cobró mil dólares! Ahí resolví que nunca más llamaba a la pediatra. A los cuatro o cinco meses los traje a la Argentina, para que los conociera mi familia. Poco después me radiqué en Buenos Aires.

–¿Qué resolviste con la portadora? ¿Qué pasa si quiere conocer a los chicos? O, mejor dicho, ¿qué puede pasar si tus hijos quieren conocer a quien los llevó en su vientre?
–Ellos se conocen bien. Cada vez que voy a Los Angeles llevo a los chicos para que la visiten.

–¿Tus hijos la reconocen como “mamá”?
–No. Para ellos es la señora que me ayudó a ser papá. Mis hijos tienen todo el amor del mundo, no necesitan una madre para ser felices.

–¿La elección de los nombres...?
–Felipe heredó el de mi abuelo, y Marta es el de mi madre.

–Decís que tus hijos son los más felices del mundo. ¿Cómo lo podés asegurar?
–Porque veo su cara de felicidad. Además, son chicos que no tienen maldad. Mis hijos comparten todo, no se pelean... Son increíbles, sanos... Gente buena.

–¿Tu novia o tus futuras parejas podrían asumir el rol de madre de tus hijos?
–De madre no. Nunca. Será mi novia, mi mujer o mi compañera. Pero mis hijos tienen un padre y dos niñeras que los acompañan desde que nacieron. Mis hijos y yo formamos una familia perfecta.

NOCHEBUENA EN FAMILIA. Ricardo Fort pasó la Navidad en Mar del Plata. Junto a los mellizos y su madre, la cantante lírica y empresaria Marta Fort. Además, los acompañaron sus amigos. Sí, “los gatos”. Cenaron juntos en Tío Curzio, un clásico de la ciudad. Cuando entraron al local, Fort fue recibido con aplausos. Devolvió la gentileza a puro talento: cantó dos temas de Sandro. “Fue algo maravilloso”, recuerda. Después, cuando volvieron a su casa (conocida por todos como la “mansión Fort”, en el barrio Los Troncos), abrieron los regalos.

–¿Qué te regalaron, Ricardo?
–¿A mí? Nada. Igual, no le doy importancia.

–¿Y estos muchachos, “los gatos”, que están a cargo de tu custodia? ¿Los tenés viviendo acá y no fueron capaces de darte un regalo?
–Nada, ¿viste? Cero. Nada de nada.

–¿Cómo estás en Mar del Plata?
–Me fascina. No entiendo qué hice tantos años yendo a Punta del Este. Vine por primera vez el año pasado, a la fiesta de GENTE. Y me enamoré de esta ciudad. Yo no era conocido, pero me propuse: “El año que viene vuelvo acá, para ser el Isidoro Cañones”. Es increíble, pero me está pasando eso exactamente. Es El secreto, la Ley de Atracción. Ya arranqué con Fort Beach, que es un pedazo de Ibiza en Mar del Plata. Ahora solo me falta comenzar la obra Fortuna, que vamos a estrenar el 15 de enero. Además, tengo reuniones con Quique Estevanez para protagonizar una tira y conducir un magazine. Y me falta definir con América cuándo va a salir mi reality por tevé. Por último, me tengo que juntar con Marcelo Tinelli... que me llamó, después de todo el lío que se armó con la final de El musical de tus sueños.

–Imagino que desde que pusiste en duda el resultado de la votación, Tinelli debe estar bastante enojado.
–¡Yo estoy enojado! Voy a escuchar lo que tenga para decirme. Pero no estoy para excusas. No me va a convencer. Yo sé lo que digo. Es sencillo: si tenés dos vías telefónicas, cortás una y así hacés que gane tu candidato. Así que no me quieras convencer de nada... ¿Qué pasa con mis muñequitos? Están en producción. Pero como se hacen en China, todo el proceso demora seis meses. Lo que vas a encontrar pronto en el quiosco son las monedas de Ricardo Fort, las barras de proteína Ricardo Fort y las barras de cereal Ricardo Fort. No paro, ¿no? El 25 de diciembre, Ricardo festejó con sus hijos, Feli y Martu, en la mansión que alquiló en el barrio Los Troncos.“El día que nacieron, el 24 de febrero de 2004 –recuerda–, los médicos me dejaron cortar el cordón umbilical”.

El 25 de diciembre, Ricardo festejó con sus hijos, Feli y Martu, en la mansión que alquiló en el barrio Los Troncos.“El día que nacieron, el 24 de febrero de 2004 –recuerda–, los médicos me dejaron cortar el cordón umbilical”.

Los mellizos Felipe y Marta Fort nacieron el 24 de febrero de 2004 en una clínica de Los Angeles. Tienen una “madre” genética, seleccionada por catálogo, que aportó el óvulo. Y una “madre” de gestación, que los llevó en la panza más de ocho meses, a la que han visitado alguna vez. De acuerdo a las leyes del estado de California, Ricardo Fort es su único tutor.

Los mellizos Felipe y Marta Fort nacieron el 24 de febrero de 2004 en una clínica de Los Angeles. Tienen una “madre” genética, seleccionada por catálogo, que aportó el óvulo. Y una “madre” de gestación, que los llevó en la panza más de ocho meses, a la que han visitado alguna vez. De acuerdo a las leyes del estado de California, Ricardo Fort es su único tutor.

La cantante y empresaria Marta Fort viajó a Mar del Plata para pasar la Navidad junto a su hijo menor y sus nietos. El 25 de diciembre por la noche fue a ver Más respeto que soy tu madre, con Antonio Gasalla. Después, la mamá de Ricardo regresó a Buenos Aires. “Tengo muchos asuntos que atender en la fábrica”, dijo.

La cantante y empresaria Marta Fort viajó a Mar del Plata para pasar la Navidad junto a su hijo menor y sus nietos. El 25 de diciembre por la noche fue a ver Más respeto que soy tu madre, con Antonio Gasalla. Después, la mamá de Ricardo regresó a Buenos Aires. “Tengo muchos asuntos que atender en la fábrica”, dijo.

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