“Mientras yo le arreglaba la pollerita a Ayelén Paleo, Santiago hacía otra cosa con ella” – GENTE Online
 

“Mientras yo le arreglaba la pollerita a Ayelén Paleo, Santiago hacía otra cosa con ella”

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Dice que todavía tiene el dolor de la separación en carne viva, que las heridas no cerraron, que llora abrazada a Tango –su perro–, que lee libros de autoayuda –que se llevó especialmente de Buenos Aires, como Acoso moral y Usted puede sanar su vida– para sobrellevar su drama, que les reza a sus Budas –en los que cree profundamente–, que organiza comidas con la gente de su compañía para olvidar y que se despierta cada mañana intentando vivir el día de la mejor manera posible. Así es la vida de Carmen Barbieri desde que se instaló en su bunker marplatense de soltera, ubicado en un suntuoso edificio de la avenida Colón, para protagonizar Barbierísima. El primer detalle que salta a la vista en su departamento es el de la cama, cómoda, confortable, pero de una plaza y media, como para dormir sola. Carmen sonríe cuando se le menciona ese detalle. Es que después de veinticinco años junto a Santigo Bal, el amor de su vida, empezó su primera temporada en Mardel sin él. ¿Sola? Lo sabremos más adelante. Luce ocho kilos menos en su figura, y se le nota. Eso la pone contenta. Pero ahora está triste, tanto que ni armó el arbolito de Navidad.

–Carmen, es tu departamento de soltera... Podés traer a quien se te antoje. ¿Estás preparada para otro hombre? ¿Se viene el Pepepepepepé?
–Ni loca. No voy a estar con un hombre nunca más. No miro a nadie. No me veo con otra persona. Soy grande ya. Sólo voy a cenar con la gente de mi compañía, porque cuando estaba con Santiago él no quería ir a comer con sus compañeros... Dice que comía mal, incómodo. No me dejaba integrar a mi grupo de trabajo. Ahora dice que lo dejé solo. Si yo sacrificaba todo por él... ¡Qué caradura! Pero no le reprocho nada, ni estoy arrepentida de haberlo cuidado cuando estuvo tan mal. Mi psicóloga, Silvia Kalina, me dice que tengo que sentirme una heroína y que si no me lo reconoce, no importa.

–Pero insisto: sos Carmen Barbieri; hombres no te deben faltar. ¿Me contás?
–¡Cómo insistís! Soy Carmen Barbieri arriba del escenario; abajo, una más. Si hay hombres no me doy cuenta, no los veo. No me va a agarrar viruela a la vejez, como le pasó a él.

–¿Cómo estás viviendo tu primera temporada en Mardel sin él?
–Mi primer todo después de 25 años, imaginate... Nunca tuve una crisis con Santiago, un griterío, un escándalo, una pelea. Tenemos un hijo maravilloso, de veintidós años. Por eso el golpe fue tan grande. Compartimos tanto... Felicidad, problemas económicos, de salud... Por eso esto fue un balde de agua fría. Estoy muy triste todo el día, menos cuando trabajo, porque me salva la vida. Hace cuatro meses que no cocino. No como nada en el día: sólo ceno y tomo mate. Escucho música, leo, y a la noche, después del teatro, tomo media pastillita que me da mi psicóloga, para dormir mejor. Pero Mar del Plata es otra vida. Buenos Aires me recuerda más a él; el teatro también. En el teatro comenzó a tener la amante, a hacer la trampa.

–¿Es verdad que usás el camarín que era de él?
–Sí, porque es más grande, pero lo cambié. Estaba lleno de fotos de chicas de Playboy. Saqué todo. Le di las fotos a él. No hay ninguna imagen suya, ni va a haber. Se lo mandé a una baulera que tengo en la casa de Ingeniero Maschwitz, donde vive hoy. Pero ahora lo hago ir, porque la pongo en alquiler. A esa casa tampoco voy a entrar más: me enteré de que cuando me iba afuera entraba su amante.

–¿Cómo te adaptás a este departamento que compartiste tanto con Santiago?
–Lo compramos con sueños e ilusiones. Tengo que aprender a vivir sola de grande.

–¿En qué proceso está el duelo?
–Estoy muy triste. Lloro mucho. Hay gente que me está ayudando, inclusive Beto César, mi único marido (con quien se casó en Las Vegas y Buenos Aires), que es un hombre muy afectuoso. Como amigo me resultó mejor que como amante y marido. Y está mi mamá. Además, organizo fiestas en el SUM del edificio para toda la compañía: asados, todo lo que pueda para distraerme y crear otros vínculos afectivos.

–En la apertura de tu obra hablás de tu historia. ¿Fue difícil hacerlo libremente, ya que la dirige Santiago?
–Fue duro trabajar con él, pero por suerte vino para el estreno y no creo que vuelva.

–¿Y qué te dice el público?
–Me dan el pésame. Beto César me dijo que sufrió tres años cuando lo dejé, y yo no quiero estar todo ese tiempo llorando. Trato de no descuidarme, aunque adelgacé ocho kilos.

–Pero según me dijeron lo llamás todos los días a Santiago. ¿Para qué?
–Porque tengo un hijo. El dice: “Todo lo solucionamos los Bal”. Y no es así: mi hijo tuvo un problemita con un auto, no me contaron y eso no me gusta.

–¿Le reprochás lo que te hizo?
–Le preguntó por qué, porque no me cierra el porqué de lo que hizo. El me dice que porque se sintió solo, que yo trabajaba mucho. Yo siempre fui una mujer que trabajé mucho, que cociné mucho. Llegaba a las cuatro de la mañana y le preparaba ñoquis amasados por mí misma. Al estar en el jurado de Bailando... hubo un tiempo en que tres veces por semana no cenaba con él. Dice que se cansó de hacerse salchichas con huevos revueltos y buscó el afecto y el amor por otro lado.

–¿Ahora él niega su romance con Ayelén Paleo?
–Eso me dijo a mí también, pero seguro, miente.

–También negó lo del famoso mail con su declaración de amor a Ayelén.
–Por Dios... El niega todo, los hombres niegan, pero yo lo leí. Cuando uno no tiene valor, como Santiago, se puede esperar cualquier cosa. El no es audaz, no es transparente, no dice la verdad, que duele, pero que es la mejor opción.

–¿No lo perdonarías? ¿No querrías volver con Santiago?
–¡¡¡Nooooo!!!... Al contrario.

–El que quiere volver es él.
–Ahora no, pero tres o cuatro veces en estos meses me pidió volver, y yo le dije rotundamente que no.

–¿Te lo pidió arrepentido?
–No, a su manera. Santiago es un hombre muy complicado, muy frío. Tan pocas veces me dijo “te amo” y yo estuve igual a su lado... Nunca un “te extraño”. Pero en el mail y en varios mensajes de texto que leí, sí lo dijo. Se ve que cambió.

–¿Cómo quería volver? ¿Como pareja, como amantes?
–Me dijo que volviéramos a ser compañeros de la vida, como antes. Dos o tres veces me lo pidió... Pero para mí ese hombre que amé está muerto. Ni loca, no volvería nunca más. No lo estoy diciendo desde los sentimientos heridos ni desde el dolor, sino desde el razonamiento. Uno puede mandarse una macana, pero él no hizo nada para repararla. Esto fue un desastre familiar. Encima me dice: “Uh, cuántas veces te tengo que agradecer que me salvaste la vida”.

–¿Qué tendría que hacer él para que vuelvas?
–Lo que le salga del corazón. Pero no volvería ni loca, porque él no dice nada desde el corazón. Fue muy feliz con la persona con la que me engañó. ¿Si terminó con ella? No sé, es su problema. Ahora está libre, tiene toda su vida por delante. En el mail decía: “No veo la hora de que ella (por mí) se vaya una semana de vacaciones, así podemos estar juntos”.

–Ahora dice también que él vio un video erótico donde vos estabas haciendo el amor con un hombre más joven en el extranjero.
–Ja, ja... Por estar con él nunca miré a nadie. Ojalá hubiera estado con alguien, y más joven que yo. Lo del video es mentira: un señor lo llamó para decirle que otro señor lo tenía. Le llenan la cabeza y cree todo.

–Ustedes tenían una cuenta bancaria en común. Se dice que él gastó mucho para comprarle un auto a Ayelén Paleo. ¿Es cierto?
–No sé. No quiero dar nombres. Sí, gastó de más, pero dice que era su plata, porque trabaja. Hay menos dinero ahora. ¿Cuánto sale mi separación de Santiago? ¿100.000 dólares, 50.000? No sé. Yo voy al teatro a trabajar, no a levantarme un chongo, y eso que tengo bailarines jóvenes, lindos, fuertes, con cuerpos increíbles. Mientras yo cortaba todos los flecos de la pollerita de Ayelén, Santiago hacía otra cosa con ella. Me hubiera planteado la separación y listo.

–¿Cómo van a dividir los bienes?
–Son todos míos. El estuvo varios años enfermo, mucho tiempo sin trabajo. Sentada en su lecho, admite: “No voy a estar con un hombre nunca más; no miro a nadie. No me veo con otra persona. Soy grande ya. No me va a agarrar viruela a la vejez, como le pasó a mi ex”.

Sentada en su lecho, admite: “No voy a estar con un hombre nunca más; no miro a nadie. No me veo con otra persona. Soy grande ya. No me va a agarrar viruela a la vejez, como le pasó a mi ex”.

“Hace cuatro meses que no cocino. No como nada en  el día: sólo ceno y tomo mate. Escucho música, leo, y a la noche, después del teatro, tomo media pastillita que me da mi psicóloga, para dormir mejor”

“Hace cuatro meses que no cocino. No como nada en el día: sólo ceno y tomo mate. Escucho música, leo, y a la noche, después del teatro, tomo media pastillita que me da mi psicóloga, para dormir mejor”

Carmen en su nuevo camarín del teatro Atlas, que antes ocupaba Santiago Bal. Hay fotos  de Alfredo, su padre,  de Marilyn Monroe, familiares, pero ninguna de su ex. La capocómica posó con todas sus vedettes en plena función.

Carmen en su nuevo camarín del teatro Atlas, que antes ocupaba Santiago Bal. Hay fotos de Alfredo, su padre, de Marilyn Monroe, familiares, pero ninguna de su ex. La capocómica posó con todas sus vedettes en plena función.

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