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“Miami representa nuestra manera de vivir

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"Buenos días, señores pasajeros. El comandante y la tripulación de American Airlines les damos la bienvenida al vuelo 900, con destino al Aeropuerto Internacional de Miami”.
A la manera de un telón abierto, la voz del comisario de a bordo oficia de inicio de un nuevo capítulo en el excéntrico mundo de Ricardo Fort. Esta vez en las cálidas playas de Florida, en los Estados Unidos. Hasta allí viajó Ricky junto a parte de su team de Fortuna (la obra que presenta en el teatro Diagonal, de Mar del Plata), más Graciela Alfano –invitada de lujo en el trip, con ubicación en primera clase junto a Fort– a pasar cinco días de ocio absoluto.

¿La excusa para semejante movida grupal? “Vinimos a relajarnos después del estreno de la obra. Queremos hacer shopping, pensar en otra cosa y bajar un cambio de este momento de tanto estrés”, explica el gran anfitrión que, en los próximos días, duplicará las funciones de fines de semana y sumará presentaciones los días jueves y viernes. Carolina Papaleo, Adriana Salgueiro y Claudia Fernández no pudieron sumarse a la excursión internacional, porque no tenían pasaporte y/o visa al día para su ingreso a los Estados Unidos.

Les tapamos la boca a todos los que no confiaban en este elenco. Y a los que decían que nunca íbamos a estrenar”, confía Ricardo con regocijo, ya pisando tierra firme en el Aeropuerto Internacional de Miami. La partida hacia la ciudad se demora por un llamado de un policía aeroportuario, que... ¡le pide una foto a la nueva celebridad! “Esto es inédito para mí. Todo lo que hago llega. Ya no puedo caminar tranquilo ni acá. Igual, me encanta. Me entrego a la gente cien por ciento”, se ¿sorprende? Fort. Roncas bocinas de dos Rolls Royce anuncian que están listos para llevarlos directo a la ciudad.

Minutos después, mientras Alfano y Anabel Cherubito, las únicas dos ladies del contingente, junto a Ayelén, la asistente personal de Fort, descansan algunas horas en el hotel Hilton (donde toda la comitiva se registró), el corpulento y flamante celebrity hace su primera parada obligada en cada escapada a Miami Beach: el local True Religion, la firma de indumentaria que suele vestirlo, ubicado en pleno Lincoln Road, famosa peatonal del diseño y la moda. El vendedor lo reconoce como cliente vip, y tras un rápido vistazo a las nuevas colecciones, Ricardo elige: “Dame estos jeans, esa camisa, y también me pruebo esos otros jeans que están en vidriera. Ah, y dame dos de estas remeras”, pide. En total, ingresa al probador con once prendas. “¿Tendrás de otro color?”, le pregunta a su vendedor con una camisa en la mano. “¡Of course, Mister!”, le responde el hombre. Agrega luego siete remeras, que separa sin probarse. ¿La suma en caja? Cinco mil dólares, que abona con su platinum credit card como quien compra un helado.

El viaje sigue, aunque el cielo amenace con desplomarse en un fenomenal diluvio. Por Ocean Drive, la calle del ruido, junto al mar en South Beach, pasan frente a la vieja casa Versace –hoy devenido hotel Boutique Casa Casuarina–, el restaurante Bongos, perteneciente a Gloria Estefan, y Virgin, la principal disquería del continente, donde suenan los hits latinos más populares. Incluso I know you want me, el tema de Pitbull que popularizó Fort en nuestras playas.

Minutos más tarde, Alfano espera lista en el lobby del cinco estrellas, para subirse al auto junto al millonario. “¿Vamos de compras? ¡Quiero una cartera Louis Vuitton!”, propone. Pero no hay caso: “Hoy no. Virginia (Gallardo, su novia, que llegará la noche siguiente) me mata si se entera de que fuimos a Bal Harbour sin ella”, pone freno de mano Fort, y subraya: “Igual, no es que te cele, Grace. Ella sabe que sos una divina. Entre nosotros sólo hay pura amistad”.

Cancelado el shopping, después de un tardío almuerzo en Carpaccio, el clásico meeting point del mall, un arrebato desubicado para las condiciones climáticas señala como próximo destino a Nikki Beach, el parador con impronta de Ibiza que –en Mar del Plata– el propio Fort recreó en su playa, al sur del faro. La lluvia sigue, pero no los detiene. “Mejor, para limpiar la mala onda”, coincide la dupla. Ya en la playa, Alfano improvisa un topless que deja boquiabiertos a los ocasionales testigos, y Fort hace lo mismo, mientras entona un bolero de Armando Manzanero a capella.

Miami nos representa. Es nuestro espíritu, nuestra manera de vivir y sentir. ¡Lo llevamos en las venas!”, concluyen juntos, empapados y risueños, luego de descubrir la prohibición de desnudez que rige en esa playa. Antes de volver al resort, Fort anuncia su próxima jugada luego del debut de Fortuna en el teatro Premier, que coronará su llegada a las marquesinas de la calle Corrientes. “En abril invito a todos a Las Vegas. Hagan sus apuestas, señores”, promete. A pesar del lunes lluvioso, Grace y Ricky recorrieron el Art District de Miami. “<i>Mejor que diluvie, así limpiamos la mala onda</i>”, aseguraron.

A pesar del lunes lluvioso, Grace y Ricky recorrieron el Art District de Miami. “Mejor que diluvie, así limpiamos la mala onda”, aseguraron.

Bajo la lluvia, Ricardo, Grace y los “gatos” (así bautizó a sus custodios) improvisan una movida dance, con topless incluido.

Bajo la lluvia, Ricardo, Grace y los “gatos” (así bautizó a sus custodios) improvisan una movida dance, con topless incluido.

Luego de las bromas, Ricardo aclaró: “A la gente no le interesa qué hago con mi vida sexual. Al público le emociona cómo canto y actúo. Soy un artista, pese a quien le pese”.

Luego de las bromas, Ricardo aclaró: “A la gente no le interesa qué hago con mi vida sexual. Al público le emociona cómo canto y actúo. Soy un artista, pese a quien le pese”.

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