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“Mi verdadero éxito es mi familia”

“Mi verdadero éxito es mi familia”

Redacción Gente

Con el mismo pie que ahora tiene metido en el barro de su campo de Baradero -ahí nos está esperando el hombre de mayor rating de los último
s doce años-, hace unas semanas pateó el tablero de la tevé argentina.

Con la misma boca que ahora disfruta a pleno de una tortita negra -“me
pierden
“, confiesa, mientras agradece las facturas que llevamos para la hora del mate-, anunció muy serio y firme que no haría
VideoMatch dos días antes del gran debut.

Con la misma cabeza que ahora lleva un peinado despeinado y que lo hace parecer más joven
-“me lo cortó Diego Impagliazzo y me veo bien“-, pensó que lo mejor era no aceptar conducir el programa diario que le proponían porque quería dedicarle más tiempo a su familia.

Con la misma mano derecha en la que ahora lleva el mate amargo, o agarra a su hijo Francisco (4) para que no pise las flores, o acaricia la pancita de Paula con su embarazo de dos meses que apenas se nota, firmó finalmente el contrato que le permite volver a la pantalla tal cual él quiere: dos veces por semana, de 21 a 23, viaje al Mundial y con la producción de Ideas del Sur trabajando a full.

El sol pega fuerte, es domingo y los tallarines ya están listos. Pero aunque acá todo parece calmo, conectadas con este Tinelli de termo bajo el brazo hay 50 personas movilizadas y viajando por el mundo para que VideoMatch
salga tal cual lo pensamos. Con una Brujita Verón disfrazada, con un sketch mío bailando con las chicas de
Bandana, con un show con Artaza, Cherutti, Moria y Alfano que grabamos a las tres de la madrugada, con una novela de época que llamaremos Lo que el banco se llevó, con un reality show de una reunión de gabinete que ni se imaginan, con ganas de volver a reírnos, porque nos está haciendo
falta
“. 

-¿Ganaste la pulseada?
-No lo sentí como una pulseada. Yo siempre había dicho lo mismo, pero nunca sentí que me escucharan. Desde hacía siete meses decía que no quería hacer un programa diario, que sí al Mundial de Japón, que dos veces por semana, que quería empezar en mayo, que tenía ganas de tener firmado el contrato. Por ahí me tendría que haber puesto más firme antes. Lo que sí te digo es que a nivel personal gané.

-Porque ahora vas a estar más con tu familia.
-Sí, porque puedo estar con mi familia a la noche: tengo ganas de ver crecer a mi hijo sin perderme nada. Por ahí para algunos es una estupidez, pero para mí es muy importante.

-Supongo que, más allá del tema familiar, había algo que no te cerraba en cuanto al formato diario.
-Es cierto. Yo he tenido intuiciones muy profundas, y hasta acá me han dado resultado. El olfato me decía que VideoMatch tenía que salir dos veces por semana, porque es un formato que me cierra a nivel personal. A partir de que me puse firme se me ocurrieron 70 cosas y cambié todo. Si te muestro la rutina del primer programa de una hora, te diría que era de cabotaje. El de dos horas va a ser de alto nivel de producción, hasta para la tevé actual, con la lógica reducción de presupuesto que tuvimos que hacer y con este club del truque que ahora usamos de
dame tal cosa que yo te doy tal otra“, porque plata no hay, pero ideas tenemos todos.

-¿Qué pasó con Claudio Villarruel?
-Con Claudio tengo una muy buena relación. Era mi mejor amigo, no oculto esto, lo quiero mucho.

-“Era mi mejor amigo“, dijiste. ¿Ya no?
-El lugar donde él estuvo en estos tres años (Gerente de Programación de
Telefé), y el lugar que me tocó a mí también hizo que nos distanciáramos. No le voy a pasar ninguna factura, al contrario, cada uno toma posiciones y las vive a su manera. Quizá el otro esperaba otra cosa y por ahí nos distanciamos y tuvimos alguna fricción. Pero seguimos trabajando juntos y la relación está bien. No lo hago cargo de nada. No puedo decir que hoy es mi mejor amigo, te estaría mintiendo, pero lo respeto profesionalmente, lo quiero, es muy talentoso. Por algo estuvo ocho años a mi lado y era mi hombre de confianza en todo. Pero no hay un pase de facturas. El tenía las necesidades del lanzamiento de la programación de abril y yo tenía las mías.

-¿Te dijeron que podían hacer VideoMatch sin vos?
-Sí. Y no me gustó. Siempre dije que Telefé era mi casa y lo voy a seguir diciendo y sintiendo; entonces me hubiese gustado que se dijera que
si Marcelo no está, VideoMatch no sale. Los artistas son de Marcelo, aunque tengan firmado el contrato con el
canal”
. Siempre fui muy honesto: todos los artistas los cerré yo, pero hice firmar en Telefé, nunca me quedé con el contrato para manejar a los actores.

-¿Y el título VideoMatch?
-Lo negocié yo en la época de Hit Producciones, cuando hacíamos el programa del 92. Se lo llevé al canal y les dije:
Tienen para comprar esto, cómprenlo, no me corresponde a mí”. Y me parece bien que sea un título de Telefé. Por ahí lo que voy a decir es una barbaridad, y no quiero que suene pedante, pero cuando dejó de jugar Michael Jordan en Chicago Bulls, sacaron la camiseta 23 y no la usó otro. Y yo sentía que si este año no iba a estar o demoraba, no iba a salir
VideoMatch. Me sonó raro que de algún lado haya salido la idea de “vamos a hacerlo sin
Marcelo”
. Después me dijeron que no era tan así, pero en su momento hasta se había llamado al equipo.

-¿Eso no era quebrar relaciones?
-Me parecía que sí y se los dije. Fijate que hasta estábamos discutiendo en el contrato si el nombre
VideoMatch era de Telefé… Antes, siempre me ponían por contrato y sin que lo pidiera, que si yo dejaba de trabajar, el título VideoMatch no existía más, lo daban de baja. Y hoy hasta se discutía
el nombre es nuestro, lo podemos hacer” y cosas así. Por ahí fue por el apuro, las necesidades, la verdad que no sé.

-¿Podés trabajar cómodo con todo lo que pasó?
-Sí. Hoy me dan todo el apoyo, y lo siento. Si quedó una mala relación, no lo demuestran. Yo ahora me siento feliz porque voy a hacer el programa que me gusta.

-¿Y en qué quedó el rumor de que querías comprar un canal con Mauricio Macri? 
-No es cierto. Hoy estoy muy contento de ser animador de VideoMatch y tener mi productora. No voy a comprar un canal ni quiero ser director de programación. No sé qué me deparará el destino mañana.

-Difícil de creer que no tengas una mayor ambición de poder.
-No la tengo. Lo que quiero muchas veces es poder ver que Telefé está bien. Ese es el único poder que quiero. Y cuando veo que Telefé está mal, o que la gente habla y no está contenta, me jode.

-¿Ya sentís que sos una persona con suficiente poder?
-Con cierto poder. En algunos lugares tengo más, en otros menos. Estoy conforme. Además, si hubiera buscado poder no lo habría hecho de una manera tan burda; hay formas más inteligentes de lograrlo.

-¿Cómo ves la competencia con Son amores?
-Es un programa muy bien hecho, ha logrado ganar un target que habitualmente tenía Telefé de chicos jóvenes. Con la llegada de
VideoMatch vamos a recuperar la franja. Es un rival difícil, muy respetable, como en su momento lo fueron
Gasoleros y Campeones. Mis hijas lo ven, y está todo bien: para hablarles por teléfono tengo que llamarlas en los cortes (se ríe). Adrián (Suar) la pegó y hay que respetarlo.

-Alguno dijo: “Marcelo tuvo miedo“.
-Sí, y bueno, ¿qué querés que diga? A la cancha no salgo con seis jugadores aunque lo admita el reglamento. Quiero los once. Y once buenos, no once matungos. Puedo ganar o perder, pero salgo con el equipo en el que creo.

-¿Quién será este año el personaje que iguale al De la Rúa que hizo Freddy Villarreal?
-Hay muchos. Gran Cuñado empieza después del Mundial. Pero como todo cambia tan vertiginosamente, tenemos un enorme gasto en las máscaras que se hacen con elementos importados. ¡Tuvimos que tirar varias porque le pegaron un voleo al ministro! Teníamos a un Remes Lenicov perfecto, pero ahora Freddy hará a Lavagna.

-¿Qué sentís como empresario cuando el año pasado invertiste millones -en dólares- y ahora estás devaluado como todos los argentinos?
-No quiero pensar. Uno debe ser un romántico y manejarse ahí, porque si no, te querés matar. Preguntale a cualquier empresario por qué hoy no hay valor para nada. Pero yo no hago esa cuenta porque invertí a largo plazo. Hice una empresa para disfrutarla, darle trabajo a la gente, poder crecer. No lo hice con el ánimo de venderla. Algún día la mano vendrá mejor. Confío en el país. Y hay que apostar acá.

-Todo muy lindo, pero también lo hiciste para ganar plata.
-Claro. Pero son etapas. Ahora hay que poner y poner. Espero que se dé vuelta la tortilla. Tengo mucha fe, sigo creyendo que la Argentina tiene para salir adelante. Cuando veo que hay gobernantes corruptos y otros que se quieren quedar atados al poder, también percibo que del otro lado hay mucha gente honesta y capaz que está buscando su espacio. Por eso sigo apostando. Si hiciera la cuenta, quizá conviniera cerrar la empresa. Pero deseo que mis hijos crezcan acá.

-¿Qué haría que te fueras del país?
-La seguridad. Por lo único que dejaría el país y por lo único que concibo el exilio es si corre peligro la vida de cualquier persona cercana a mí. Soy feliz viviendo acá. Y no me siento un pelot… por haber invertido en la Argentina. Ni por haber comprado tierras acá, aunque ahora no valgan lo que las pagué. ¿Sabés por qué? No pienso si valen cuatro veces menos, porque esta es la tierra donde corren mis hijos, donde están enterrados mi viejo y mi vieja. Aquí están mis raíces.

-Los gobernantes no tienen autoridad, los políticos están desprestigiados, la gente grita “¡Que se vayan
todos!
“. ¿quiénes se han quedado con poder en la Argentina?
-¡Qué pregunta! La verdad, algunos programas de tevé. Algunos periodistas que con su opinión tienen poder. Quizás hay jueces con poder. No lo sé… El verdadero poder deberían tenerlo gobernantes, legisladores, dirigentes. Pero todo está cuestionado. Por eso creo que hay que refundar la nación. Someter al país a una terapia gestáltica: pensar el hoy. Basta de colgarnos del pasado. Y el futuro, después vemos. Hay que mirar las cosas que debemos solucionar ya.

-¿Creés en algún político hoy?
-Mauricio Macri es mi amigo, así que me encantaría que se pudiera jugar y escucharlo hacer una propuesta política.

-Pero eso es amiguismo. Te pregunté por un político…
-(Se ríe). Mauricio tiene cosas muy buenas para dar. ¿Y los políticos? Me gusta el discurso de Elisa Carrió, me parece honesta. Amo a Zamora cuando habla en el Congreso. Escucho a Kirchner y digo:
Mirá que interesante, no está muy comprometido, bien con su provincia“. Ahí tenés tres.

-Hablaste de poner al país a hacer una terapia. ¿Seguís vos haciendo terapia con Jorge Bucay?
-Una vez por mes. Mantenimiento…

-Chapa y pintura…
-Sí, cuando el “auto” enciende una luz en el tablero, voy a verlo.

-Dijiste que tu terapia se basaba en revisar el hoy. ¿Qué necesitabas mirar de tu presente?
-Ser yo, transitar el camino de la verdad todo el tiempo, no mentirme.

-¿En qué te mentías?
-De pronto me encontraba haciendo cosas que no quería: desde comer con un tipo hasta un programa de tevé. Me decía: “¿Qué hago con este tipo ahora? ¿Qué me llevo a estar acá?“. Me di cuenta de que hacía lo que los demás esperaban de mí. Necesitaba agradar, no fallar. Comprendí que no quería seguir más el camino que otros marcaban sino el que yo mismo podía hacer. Y la terapia me orientó.

-¿La fama tuvo algo que ver con esto?
-Sí, en algún momento influyó. Yo pensaba: “Tengo que salir y decir algo que
mate
“. Y me preocupaba más lo que esperaba el otro de mí de que lo que yo quería hacer. Y no solo en la tele. Quería caer bien en una reunión, por ejemplo. Cuando arrancó
VideoMatch, iba a un lugar y la gente esperaba que fuera divertido y contara chistes. Y yo no ando tirando papelitos. Decían: “¡Qué aburrido! Está
triste
“. Y me amargaba. O iba a comer con mi familia a McDonalds y estaba serio y me decían:
En la tele sos tan divertido y acá estás tan serio“. ¿Sabés por qué le puse vidrios polarizados a mi auto? Porque una vez salí del canal y un tipo me dijo:
Te ca… de risa en la tele y mirá la cara de or.. que tenés”. Ahí decidí ponerle los vidrios al auto.

-¿Cómo sacaste los vidrios polarizados de tu vida?
-Separé el personaje de la persona. El de la tele tiene mucho de mí, pero ahora no me siento obligado a firmar autógrafos cuando estoy con mis hijas, a poner cara de feliz cuando estoy triste, a hacer lo que todos esperan del hombre de la tele. Es un personaje que va y se divierte y hace lo que tiene que hacer, pero si está bien está bien y si esta mal también le puede pasar. Como un actor.

-Ahora también decidiste poner a tu familia en primer lugar.
-Mi verdadero éxito es mi familia. Lo digo siempre, no tengo dudas. Lo otro es circunstancial: va, viene, puede ser bueno o malo, es un rating o no, pero la familia es lo más importante que uno puede armar en su vida. Y en los momentos de crisis, como los que vivimos, mucho más. La familia es donde debemos aferrarnos, lo que todos podemos construir y lograr, estemos donde estemos, porque es un valor perdurable. Con empleo, sin empleo, en el corralito, fundidos, apostando, defraudados, con fe…Todos podemos apostar a la familia. Es la que nos rescata del quil… en el que vivimos.

-Cuando empezaste en la televisión, esto no lo viste.
-No. Era la tele, y meterle para adelante. Hubo un montón de cosas que de grande pude empezar a ver de mi familia y mi infancia, cuando las maduré. Mi papá fue un tipo que -dentro de lo que pudo- me dio muchas cosas y le estoy muy agradecido. Pero lo supe de grande, porque de chico me preguntaba: “¿Dónde está papá? Se fue temprano de este mundo, me quedé
solo
“. Después me empecé a dar cuenta de valores que él tenía y me cayó la ficha. Me dejó la honestidad, la amistad, la buena persona, el humor, el incentivo en los momentos difíciles. Y de mamá también: a pesar de lo mucho o poco que me pudo dar, me regaló un gran amor y todo su cuidado. De grande yo tuve que ser su papá y cuidarla. Pude devolverle algo de lo que me dio, de esas tardes en que se sentaba en la plaza a verme jugar al fútbol y yo sentía vergüenza porque todos mis amigos estaban solos. Y también valoro muchísimo a mis abuelos, que se hicieron cargo de mí. Y mi abuela, que casi tiene 90 años, y le agradezco a Dios todos los días porque puedo tenerla conmigo. Y mi madrina, mi tía de toda la vida, Mirtha… No tuve el modelo de familia tradicional. Pero sí una muy linda, aun con un papá y una mamá con su enfermedad. Los modelos de familia no son papá, mamá y los nenes: son los sentimientos y la sangre de uno. Hoy tengo una familia bárbara con dos hijas de un matrimonio y una mujer a la que amo
profundamente, y Francisco, y uno que viene en camino.

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-¿Es Paula la mujer de tu vida?
-Sí. Tiene una cosa de mucha simpleza, de mucha calidez, de ternura, de pies en la tierra. Me encanta su humildad. Me hizo mucho bien en mi vida. Me puso en un lugar mucho más relajado, me hizo acercarme a toda mi familia también. Tiene esa cosa de papá y mamá que recuperé con los años.

-¿Cuándo perdiste eso de sentirte papá y mamá?
-Por ahí la perdí por la vorágine de llegar a determinado lugar muy de repente y ser exitoso, y que la tele me bandeó en cierto momento. Porque la tele cambia mucho: un día estás en la calle y te piden un autógrafo, salís y te conocen y te siguen los medios… Cuando me separé, había gente colgada de los árboles. Pasa eso, aunque cueste entenderlo. Ahora lo veo más claro y ya no me avergüenza decir las cosas. Antes estaba atado a lo que había declarado alguna vez:
Hace seis años dije que moría por el licuado de banana, no puedo decir que ahora me
indigesta”
. Y me tragaba el licuado. No me permitía cambiar para que no me lo reprocharan. Ahora hago lo que me gusta y lo que siento. Evidentemente te ganás más enemigos.

-¿Y qué dicen tus enemigos de vos?
-Hay gente que no le gusta lo que hacés y son los que van con “a este imbécil le gusta la película de Delfín, Tiburón y
Mojarrita
“, o que le gusta el fútbol, o “tiene liviandad en el
mensaje
“, dicen. Convivo con eso. Lo veo desde un lugar profesional. Hago VideoMatch, pero puedo elegir en el cine
Pizza, birra y faso o una película iraní. Me dicen: “¿Pero vos elegís eso? Pensábamos que estarías mirando una película italiana de
humor”
. Y yo siempre fui así. Por eso puedo hacer Okupas. El que no me conoce, dice:
Este busca llegar a otro público porque es lo que le falta”. Como pasa con
Todox2 pesos, yo tengo mucho de ese humor más bizarro.

-¿Acá nos gusta encasillar?
-Supongo que tenés que definirte siempre: River o Boca. Pero mirá, cuando algunos personajes -que no hace falta que nombre porque cada uno se va a dar cuenta- hablan de mí despectivamente todo el tiempo y en cada nota que les hacen, pienso: “¡Qué importante debo ser para esa persona que no puede dejar de hablar de mí!“. Yo jamás haría eso. Si me toca el mismo horario que otro, hago la mía. Con Adrián siempre hemos competido. Nos respetamos. Queremos ganar. Es un juego honesto. El no tiene necesidad de defenestrarme. Me gustaría ser más amigo de Adrián. Con
Nico ahora somos amigos, Florencia (Raggi) y la Flaca se llevan muy bien. Pero hay otra gente con doble discurso: cambian si están en la tevé, en la radio, a solas, frente a un grabador, si lo dice para
Página/12 o para una revista que se considera progre. Yo no cambio de discurso. Lo que te digo ahora, lo mantengo en público y en privado. Me gusta que la gente tenga el mismo discurso para adentro y para afuera. No me va eso de que te muestro como un pelot…, me hago el vivo y después te llamo para decirte que no fue así.

-¿Qué significa hacer reír en medio de tanta pálida?
-Me viene una imagen como que este año voy a jugar el Mundial con la camiseta argentina. Y me encantaría traer la copa del Mundo para que podamos levantarla entre todos e intentar hacer algo mejor. No vamos a cambiar el país, pero vamos a poner nuestro grano de arena para que la gente pueda volver a sonreír, aunque sea por un rato.

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