“¿Mi mejor manera de provocar? A través de la música” – GENTE Online
 

“¿Mi mejor manera de provocar? A través de la música”

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Al igual que Alberto Olmedo, Roberto Fontanarrosa, Fito Páez y Juan Carlos Baglietto, Lola Ponce (26) es una de las exitosas figuras de cuna santafesina. Aunque bien podría haber sido odontóloga –si no hubiera dejado sus estudios por la música–. Menos mal que no lo hizo. Al menos es lo que opinarían, si supieran el dato, quienes la aplauden a rabiar en la apertura del parador Personal Beach en José Ignacio, adonde llega acompañada por su novio (Manuel Malelotti, 33 años, italiano, abogado; hombre envidiado por estos tiempos), para interpretar sus temas Fearless y Amor. Pero ojo, no sólo aplauden los turistas. También se suman tops como David Nalbandian, Pampita y Pancho Dotto. Hora del arranque de la entrevista...

–¿Cuál es la lección más grande que aprendiste del éxito?
–La lección que me deja es siempre la misma: para tenerlo, hay que trabajar duro. Y una vez que lo tenés, debés disfrutar de todo lo que te pasa alrededor. Pero si no se actúa con conciencia de lo que se hace, no hay manera de vivir la experiencia en su plenitud. Esta es una carrera cargada de altibajos. Con criterio, se pueden cumplir los verdaderos sueños y disfrutar de ellos, no padecerlos.

–Confesános qué sacrificios transitaste.
–¡Todos! El primero fue irme a vivir lejos de casa, de mi familia y de mis amigos. Dejar la base de mi existencia. Después, los sacrificios típicos para aprender, crecer, avanzar. Pero ese desarraigo es algo difícil de superar. Con el tiempo te das cuenta de lo mucho que necesitás a tus seres queridos.

–Cuando tenés dudas, ¿a quién recurrís?
–Al teléfono. Es el gran amigo que nunca me falta, y que siempre va a ayudarme a encontrar la o las orejas necesarias para escucharme. Mi familia a veces me acompaña durante las giras, pero si no está cerca, cuando tengo dudas o necesito contarles algo, los encuentro. Cuando uno está lejos, las necesidades se potencian. Cuando no estás, comprendés realmente lo importante que eran esos afectos que tomabas como algo normal, de cada día.

–¿Qué es lo más difícil de subirse al escenario?
–En realidad, lo difícil de estar ahí es al mismo tiempo lo más hermoso que te puede pasar: los imprevistos. Yo siempre elijo cantar en vivo, y hasta suelo sufrir percances mucho más seguido que otros artistas. Muchas veces, el tiempo no te alcanza para controlar algunos detalles: hay problemas de sonido, luces... Pero el show debe comenzar, y salgo al escenario con lo que haya. Eso te convierte en un animal de palco, como dirían los italianos. Me gusta ver a la gente, sentir su energía. Y un secreto: lo mejor es cantar para uno. Ahí, seguro que el público se pone de pie para aplaudirte hasta que te vayas. Me sucede en la Argentina, me ocurre acá, en el Uruguay, y me pasa en Italia, donde también son bien demostrativos y pasionales.

–¿Toda tu carrera se trató de voluntad, garra y talento, o la suerte también estuvo presente?
–¡Absolutamente! Siempre creí en la buena fortuna y en la ayuda de Dios. Uno tiene que saber qué es lo que quiere de la vida, y trabajar por ello. Aunque siempre existe una cosa extra que no se sabe de dónde viene pero que te hace reunirte con la persona indicada, con el proyecto justo. Esta es una carrera en la que se corre para llegar a ningún lado, porque siempre te está esperando algo mejor.

Lola sabe, aunque no lo dice, que cuando llega a un lugar todas las miradas apuntarán a ella. Porque, en fin, y vale reconocerlo, amén de su talento artístico, la muchachita sobresale por su escultural cuerpo, si bien a la hora de preguntarle secretos íntimos de cuidados y compañía apenas contará: “Hago mucha gimnasia y prácticas diarias de hip-hop y danza contemporánea. Como sano –aunque no me privo de nada–, jamás me sometí a una cirugía estética y no fumo ni tomo alcohol. Me siento muuuuuy a gusto con todo mi cuerpo”, y que “me encanta el momento profesional que estoy pasando”, agrega con esa diplomacia que la caracteriza, informando que en 2007 se dio el gusto de actuar en una película –aún sin título– sobre la vida de Ernest Hemingway (en la que comparte cartel con Kurt Russell, personificando a la amante del genial escritor y periodista estadounidense), que se prepara para ser, en marzo, en Roma, la protagonista de la ópera rock Pia dei Tolomei, dirigida por Gianna Nannini (quien llevó a la inmortalidad la canción Notti magiche, inseguendo un goal, del Mundial Italia 1990), y que le quedan un par de sueños que desea concretar en 2008: “Pasar un tiempo en España y hacer un concierto en mi Argentina”, lanza.

–Ante tamaña exposición y semejante suceso, ¿creés que hay un equilibrio entre tu vida profesional y personal?
–Estar en ese equilibrio es mi mayor logro. Tengo bien definido cuándo está la Lola en el escenario y cuándo no. Es un balance fantástico, porque por momentos puedo ser natural y en otros explotar lo mejor de mí.

–¿Cómo sentís la música fuera del escenario?
–Forma parte de toda mi vida. Me vibra donde me encuentre. No hay instante en que deje de provocarme cosas: me enciende, me hace libre. No puedo dejar de cantar. Cuando estoy en un lugar y tengo necesidad de hacerlo, no me importa si quedo desubicada. Siento que mi mejor manera de provocar es a través de la música.

–¿Tu novio opina lo mismo? ¿Le cantás en privado?
–¿Privado, dijiste? Dejemos esa respuesta en privado (risas).

–¿Qué sentís cuando en dos continentes te ubican en la categoría de ícono?
–Inspirar a alguien en algo está bueno. Me emociona ver a la gente hacer lo que yo hago. Por ejemplo, cuando llegué a Italia solía subirme las remeras y atarlas con un nudito en la espalda, para mostrar la panza. Después de un tiempo, las chicas hacían lo mismo. Aunque es parte de mi trabajo, me resultan divertidas ciertas cosas así.

–¿Tienen planes de casamiento? ¿Para cuándo los hijos?
–Para mí, formar una familia es un sueño. Por el momento no estoy planeando nada. No tengo lugar ni hora, pero imagino que va a suceder de forma espontánea... como lo soy yo. Cuando tenga que ser, será.

Agradecimientos: Class Life, Miukka y Gurdel

Bella, angelical, inquietante, la rosarina pasó unos días por Punta. Antes de regresar a Italia, exhibió sus curvas en las arenas de José Ignacio.

Bella, angelical, inquietante, la rosarina pasó unos días por Punta. Antes de regresar a Italia, exhibió sus curvas en las arenas de José Ignacio.

“Hago mucha gimnasia y prácticas diarias de hip-hop y danza contemporánea. Como sano, jamás me sometí a una cirugía estética y no fumo ni tomo alcohol. Me siento muuuuuy a gusto con todo mi cuerpo”

“Hago mucha gimnasia y prácticas diarias de hip-hop y danza contemporánea. Como sano, jamás me sometí a una cirugía estética y no fumo ni tomo alcohol. Me siento muuuuuy a gusto con todo mi cuerpo”

“Inspirar a alguien en algo está bueno. Cuando llegué a Italia solía subirme las remeras y atarlas, para mostrar la panza. Después de un tiempo, las chicas hacían lo mismo. Me resultan divertidas ciertas cosas así”

“Inspirar a alguien en algo está bueno. Cuando llegué a Italia solía subirme las remeras y atarlas, para mostrar la panza. Después de un tiempo, las chicas hacían lo mismo. Me resultan divertidas ciertas cosas así”

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