“¿Mi mayor locura? Apostar por la familia y que me salga bien” – GENTE Online
 

“¿Mi mayor locura? Apostar por la familia y que me salga bien”

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Se deja los zapatos puestos para fotografiarse sin ropa. Está, dice, en una etapa de mostrarse tal cual es, con todas sus virtudes e imperfecciones. No tiene ni tuvo, aclara, nada para ocultar. Ella es eso: la osada, la transgresora, la madre, la mujer que lucha, la que actúa, la que canta, la que escribe, la que cocina, la que también –ahora– pinta…

Leticia Brédice carga con esa dualidad que la hace misteriosa. Y se hace cargo, desde ya. “No tengo secretos, sólo la capacidad para mostrarme audaz cuando tengo que serlo. Las inseguridades y los miedos, que también están y no son pocos, los guardo para mis momentos de intimidad. Es eso”. En este tiempo de coraje frente al grabador, se anima a anunciar que se atrevió a grabar su segundo disco: BB Latinoamericana. Así le puso.

–¿Por qué tanta insistencia con la música?
–A veces, yo también me lo pregunto. ¡No sabés cuánto me cuesta! Dame la escena más difícil, pedíme que escriba una obra de teatro, que dirija, ¡y me muevo como pez en el agua! Pero lo del canto sí es un trabajo. ¿Por qué? Porque amo la música, y también los desafíos. Soy Leo en Leo, Fuego, y adoro los retos. Ahora, encima, los doce temas que grabé son todos míos. Descubrí mi faceta de escritora y estoy muy conforme con las letras: cuentan historias de amigos, de mujeres… Una se llama Paco y habla de un chico que sufre porque no se puede enamorar. Otra –más social– está dedicada a esos nenes que nadie ve y que andan descalzos y con frío. Mi hijo, Indio, también tiene su canción de cuna…

–¿Hubiera explotado tu sensibilidad social si no fuera por ese cambio radical que te provocó la maternidad?
–Quizás antes no lo exteriorizaba tanto, pero siempre me sensibilizó la desigualdad social. Ese tema, en mi casa, era muy interesante para charlar. Mi papá es un inmigrante italiano que siempre me enseñó que debía luchar por los demás.

–Sin embargo, tuviste tus épocas frívolas…
–Nunca estuve al margen de la realidad. Por ahí daba esa sensación, pero siempre me importó el otro y me consideré una artista noble.

–Artista noble…
–Shakira, por ejemplo, que me encanta lo que está haciendo con su fundación ALAS. ¿Cómo reconocés a un artista inteligente y noble de uno que no lo es? Porque el primero usa su fama y popularidad para realizar acciones solidarias. El otro, para conseguir una cartera Gucci gratis o cenar como un rey sin pagar un peso. Yo entré al mundo del espectáculo para dar, no para recibir. Y quiero apuntar a eso.

–La gente te compara más con el estilo provocador de Madonna…
–Tengo algo madonesco: soy provocadora y desinhibida frente a la gente, pero muy maternal y conservadora en la intimidad. Además también canta, actúa, escribe, lucha por su pareja, colabora en distintas fundaciones y se preocupa por ser la mejor mamá. No me molesta que me comparen con ella.

–Peleás la pareja, decís…
–Por supuesto. ¿Quién no? La convivencia no es fácil, es un trabajo diario. Si vos me preguntás cuál fue mi mayor locura, te respondo: “Apostar por la familia que nunca soñé y que me salga bien”. Porque el bichito de la maternidad me venía picando, pero todo llegó sin buscarlo. Amo a Juan Pablo por haberme ayudado a formar una familia. Tenemos nuestras crisis, por supuesto. Pero mirá lo bien que estaré que, cuando cumplimos un año juntos, mi analista me dio el alta (risas). Juampi es un artista increíble. Le pedí mucho su opinión para hacer este disco, porque lo respeto profesionalmente. Es un gran músico.

–¿Y como papá?
–Me enamora. Adoro verlo jugar con Indio, ayudarlo a crecer, ocuparse de él. Estoy muy orgullosa de todo lo que conseguí como mamá y esposa. Es más: antes creía que tenía que estar en situaciones de exposición y de poder para ser una persona interesante. Hoy, todo eso me resulta una estupidez. No me interesa ocupar un papel de diva. Pero tuvo que llegar este huracán llamado Indio para ser quien soy…

–¿Perdiste el rocanrol?
–No, está. Está ahí y sale cuando tiene que salir. No perdí nada. Gané. Gané en experiencia, en sentimientos, en inteligencia, en todo.

–¿Fantaseás con darle un hermanito?
–Sí, claro. No sé si es el momento. Pero me encantaría. Desde que descubrí la maternidad, nada me importa ni me gusta más.

–¿Por qué BB Latinoamericana?
–Por la B de Brédice y la de Christian Basso, un músico genio que tocó con Charly García, con La Portuaria y que también estuvo a mi lado en el primer disco, Actriz. También por Indio, que es mi bebé. Y el toque latino viene porque cuenta la historia de los bebés latinoamericanos. Chicos que nacen sin glamour y hacen lo que pueden, chicos tristes porque los padres no pueden pagar las cuentas, con una existencia más dura, donde la vida no vale lo que en Europa, donde cuesta que se respeten los derechos humanos… Después de varios golpes, de madurar y reconocerme con todos mis problemas y adicciones, entendí que hacer la vista gorda al dolor de los demás no deja nada bueno.

–¿Y qué pensás hacer con eso?
–Me gustaría ahondar más en lo social, usar mi inteligencia para ayudar a la gente que lo necesita, estar donde tengo que estar: en hospitales, en villas… Sueño con un proyecto propio, pero no es fácil poner una fundación. Es una materia que tengo pendiente. Mientras, arranqué con eso de los cortometrajes sobre mujeres golpeadas. El otro día me pidieron Paloma y gorrión para mostrar en una universidad de los Estados Unidos.

–¿Mientras la actriz está de año sabático?
–Nooo. En dos semanas estreno mi primer guión teatral, En la cola del avión. La dirige Cristian Morales, María Fernanda Callejón será la azafata y yo hago de pasajera judía. También grabé un corto para Telefe y tengo dos propuestas para hacer cine nacional. Mientras, a full con el disco, y también con la pintura.

–¿Cuadros…?
–Bueno, sí, estoy pintando… La verdad es que soy bastante mala, pero me relaja mucho. Quizá, el día de mañana mejore un poco y hasta dé para una exposición. Yo busco todo el tiempo. Soy una investigadora artística y, cada tanto, algo me sale bien.

–¿Te va eso de ser la “chica orquesta…”?
–Sí, lo de dirigir la batuta me encanta (risas). Siempre me gustó. Igual, no me animo a todo, eh. En la vida, en la profesión, me divierte el juego y me atrevo a muchas cosas. Pero como mamá estoy llena de miedos e inseguridades. Siento la obligación de ser la mejor. Tengo terror a equivocarme… Indio me transformó en un ser sensible y vulnerable.

–¿Viste? Cambiaste…
–…y estoy muy contenta con la nueva mujer que soy.

Dice que no tiene nada que ocultar, que le resulta mucho más fácil mostrarse como es, con sus errores y miedos, que ocupar el papel de diva. A los 33, se viene otro disco, su primera obra teatral y… ¿por qué no?, un hijo más.

Dice que no tiene nada que ocultar, que le resulta mucho más fácil mostrarse como es, con sus errores y miedos, que ocupar el papel de diva. A los 33, se viene otro disco, su primera obra teatral y… ¿por qué no?, un hijo más.

“<i>Tengo algo madonesco: soy provocadora y desinhibida frente a la gente, pero muy maternal y conservadora en la intimidad. Sí, en eso nos parecemos</i>”.

Tengo algo madonesco: soy provocadora y desinhibida frente a la gente, pero muy maternal y conservadora en la intimidad. Sí, en eso nos parecemos”.

“<i>El artista noble usa  su fama para realizar acciones solidarias.  El otro, para cenar  como un rey sin pagar...</i>”.

El artista noble usa su fama para realizar acciones solidarias. El otro, para cenar como un rey sin pagar...”.

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