“Mi mamá me ayuda a superar el dolor” – GENTE Online
 

“Mi mamá me ayuda a superar el dolor”

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Este es el festejo íntimo. Madre e hija se sientan sobre el balcón que mira hacia la avenida Colón. Más allá se ve el mar manso, que toma un color gris plomo con la caída del sol. “Felicidades”, se dicen al golpear las copas, tras uno de los años más duros de su vida. Después de mucho tiempo, el viaje fue Baires-Mardel, y no al revés. Es que en esta ocasión Ana Caputo (84) fue la que viajó hasta La Feliz para estar en Nochebuena y el resto de la temporada con su hija, Carmen Barbieri (56). “Nosotras siempre pasamos juntas el 24. Yo viajaba especialmente desde Mar del Plata a Buenos Aires y cenábamos solas: nunca podíamos hacerlo con la familia entera. Hoy, más que nunca, me alegro por no haber dejado sola a mi mamá ni una sola vez”, cuenta Carmen desde el séptimo piso que ocupará durante todo el verano.

¿El motivo por el cual no pasaban la Navidad en familia? Santiago Bal y su suegra, Ana Caputo, tenían una muy mala relación. El lazo se había roto hacía unos cinco años, por un motivo que –hoy– hasta parece inocente. “Santiago, ¿me querés?”, le preguntó la mujer que en este momento tiene ochenta y cuatro años. “No, la verdad que nunca la quise”, contestó rotundo el capocómico. Y no era un chiste, aunque el sentimiento era mutuo: “Yo tampoco lo quise nunca. Hace veinticinco años le advertí a Carmen que Santiago no era para ella. Bal y Alberto Anchart tenían la entrada prohibida a mi casa”, asegura hoy Anita cada vez que le tocan el tema de su ex yerno. “Cuando me iba a pasar las Fiestas con mamá, Santiago me decía que lo abandonaba. Pero él nunca hizo nada para mejorar la relación”, rememora Carmen.

Son las seis de la tarde del 24 de diciembre. Carmen y Ana disfrutan de la intimidad de la tarde en su bunker de temporada. Tienen charlas de madre e hija, charlas de una amistad que ya lleva 56 años. “Mañana vamos a invitar a parte del elenco a comer un guiso criollo espectacular que prepara mamá. Van a venir todos, en tandas de catorce personas”, cuenta la cabeza de compañía de Barbierísima. La vedette planea agasajar a los integrantes de su obra a lo largo de la temporada. Según ella, junto a su familia son los responsables de levantarle el ánimo. “Vivo este momento remando, tratando de salir adelante, junto a mi elenco, que es maravilloso. Ellos me hacen muy feliz sobre el escenario; estamos teniendo un éxito bárbaro”, explica.

A las ocho y media, Carmen y Ana parten hacia el Bosque Peralta Ramos, donde tienen su casa los padres de Andrea Estévez –una de las figuras–. Allí van a festejar la Nochebuena. Más tarde se suman su hijo Federico junto a su novia, Tamara Gala, y gran parte del elenco de Barbierísima: Emiliano Rella, Claudia Albertario y su pequeña beba, Simona. Después llegan artistas de otros elencos: Reina Reech y su hija Juanita. Más tarde aparece Nito Artaza.

Mientras su mamá sigue cobrando venganza por mano (o lengua) propia (“El anillo de Ayelén es el que tenía Carmen. Si Alfredo viviera, a Santiago lo mataría. Lo de Ayelén con Santiago es verdad. No la culpo a la piba. ¿Qué le vas a hacer, si le ofrecen entre dos y cuatro mil pesos?”, fue uno de sus últimos golpes) Carmen Barbieri vive estos días en medio de sensaciones encontradas. “¿Cómo pasé estas Fiestas? El trabajo ayuda, muchísimo, porque el público me recibe de manera increíble. Y cuando llega la soledad, es el momento más duro: tengo momentos de tristeza. Pero es normal: es una vida al lado de un hombre y con una relación que terminó de la manera más inesperada”, explica. “Santiago no sabe lo que se perdió. Igual, yo siempre voy a estar al lado de mi hija, para levantarle el ánimo”, no se cansa de decir Ana. Como cada año, Carmen y su mamá pasaron juntas la Navidad. Jamás compartieron las Fiestas con Santiago, porque estaba distanciado de Ana. “Nunca lo quise”, dispara la ex suegra, implacable.

Como cada año, Carmen y su mamá pasaron juntas la Navidad. Jamás compartieron las Fiestas con Santiago, porque estaba distanciado de Ana. “Nunca lo quise”, dispara la ex suegra, implacable.

El lugar elegido por el elenco de Barbierísima fue la casa de los padres de Andrea Estévez, dentro del bosque Peralta Ramos. Santiago Bal lo pasó junto a su hijo Mariano. “Aunque le insistimos, no tuvo ganas de brindar”, contó él.

El lugar elegido por el elenco de Barbierísima fue la casa de los padres de Andrea Estévez, dentro del bosque Peralta Ramos. Santiago Bal lo pasó junto a su hijo Mariano. “Aunque le insistimos, no tuvo ganas de brindar”, contó él.

“Hace cinco meses que no entro a la cocina ni para hacerme un té. Ya no tengo a quién cocinarle... ¡y bajé diez kilos!” (Carmen)

“Hace cinco meses que no entro a la cocina ni para hacerme un té. Ya no tengo a quién cocinarle... ¡y bajé diez kilos!” (Carmen)

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