“Mi hija es mi vida, mi alegría, mi música…” – GENTE Online
 

“Mi hija es mi vida, mi alegría, mi música...”

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Ser madre me ha relajado en todos los sentidos”, dice Talía (37). La mexicana supo convertirse en una de las divas del pop latino, y sumado al éxito de una carrera que lleva más de 20 millones de discos vendidos, el presente la encuentra gozando una doble alegría. En lo personal, disfrutando de su primera hija, Sabrina (Saki), de apenas nueves meses. Y en lo profesional, viviendo un nuevo “parto” por el lanzamiento de su último disco, Lunada.

Tras nueve años de feliz matrimonio con el magnate de la industria discográfica Tommy Mottola (59), hoy más que nunca Thalía luce el título de señora mamá con clase y seguridad. En exclusiva, recibió a GENTE en sus lujosas oficinas, ubicadas en el alto Manhattan, dos pisos que comparte con la compañía de su esposo, Mottola Company.

–Empecemos por tu nuevo disco.
–Lunada envuelve la esencia de una tarde en la playa con amigos, con tu amor, con una guitarra... llega la noche y se hace la fogata. Esa es la atmósfera que quise proyectar.

–¿Cómo fue volver a trabajar con Emilio Estefan?
–Una vez más nos encontramos en un momento en que los dos estábamos súper a gusto con nuestras vidas, y eso se proyecta en el disco, en la fusión musical, sin descuidar, claro, mi faceta pop.

–Lo grabaste estando embarazada, ¿no?
–Sí, con mi panza creciendo y con el calor más grande del mundo. Lo único que deseaba era estar en la playa y tomarme una cervecita con mis amigos, relajada. Ahí terminé de decidir que junto a temas nuevos, quería hacer covers, y empecé a buscar canciones que me gustaban mucho de los 80’ y 90’. Hay temas como Ten paciencia, que me fascinó; Sangre caliente, que me recuerda un verano insuperable en Punta del Este; Insensible, de Juan Gabriel, que me remonta a un verano en Ixtapa. Y además está Bendita, una canción que le escribí especialmente a mi niña, y eso es apenas un milímetro de lo que siento por ella. Es grandeza pura.

–¿Cómo detallarías mejor esa grandeza?
–Ella no es sólo ese ser tierno que lanza balbuceos. Mi hija es vida, alegría, música, un ser que tengo la fortuna de guiar. Un ángel de Dios.

–Venís de un parto y se te ve una figura espectacular. ¿Cuál es el secreto?
–Después de tener a mi hija me he relajado en todos los aspectos... Me dije: “I’m letting go and letting God”, o sea: “Déjalo y Dios lo hará”. Y así estoy de relajada con mi figura. No he retomado las pesas ni el yoga. Simplemente me he mantenido activa y caminando mucho. Eso sí, tengo una dieta muy limpia: ni azúcar, ni arroz, ni harinas. El sesenta por ciento de mi dieta son vegetales, el resto proteínas y una que otra fruta, y a veces pasta integral o pan de siete granos.

–¿Y cómo se porta la niña? ¿Llora mucho por las noches?
–El trabajo que menos reconocimiento tiene en el mundo es ser madre. Siete días a la semana y 24 horas al día. Pero a pesar de los desvelos nocturnos, la ves crecer día a día y eso lo compensa todo. Me siento llena, vibrante, reluciente, ¡enamorada!

–Así es Thalía mamá. ¿Y cómo es la mamá de Thalía?
–Mi madre es una guerrera. Puso prioridades muy claras en mi vida y me sembró confianza y seguridad, que es lo más importante que le puedes dar a alguien. Si alguien es inseguro, el mundo entero lo puede pisar. Sembrar eso en Sabrina es una de mis prioridades.

–¿Cambió la relación con tu madre a partir de tu maternidad?
–¡Claro! Se dice: “Cuando tengas un hijo vas a entender el valor de tu madre”. Y es verdad. Aprecias esas horas en las que tu madre no durmió por cuidarte, en las que dejó ciertas cosas de lado, ilusiones personales o profesionales. Y revalorizas todo lo que hizo por ti.

–¿También te cambió la perspectiva profesional?
–Desde hace tiempo mi perspectiva sobre la vida se fue afinando. Por años viví tratando de hacer felices a otros, pero me di cuenta de que para poder estar en paz tenía que darme felicidad a mí. Por eso, dejé de trabajar agotadoramente como lo hice desde los 9 años. Descubrí que hay un balance, porque yo vivía en extremo total: o todo o nada...

–Hay quienes no pueden bajarse de esa vorágine. ¿Cómo lo lograste?
–Siempre hay una voz interna que nunca se equivoca. Cuando sientes un temblor desde las entrañas que te hace vibrar, es una señal de que eso es lo tuyo.

–¿Qué te hace vibrar así hoy por hoy?
–¡Antes que nada, mi hija! (ríe). Reírme, estar con la gente que me ama como soy, en mis buenos días, en mis malos, en mis días de enojo, de felicidad, de enfermedad... Esa es la gente que me hace vibrar.

–¿Quiénes son esas personas?
–Mi marido, mi madre, mis hermanas, mis amigos queridos. Tengo un grupo de gente que se conecta en esa misma vibración, llamémosle así. Hay gente con la que conectas y gente con la que no.

–Hablando de conexiones, tu programa de radio se llama así: Conexión Thalía...
–(Ríe) ¡Me encanta! Hay algo mágico en hacer radio. No estás usando maquillaje, ni el súper vestido: estás siendo auténtico. Tengo la oportunidad de llegar a la gente de forma divertida, pero involucro temas que le interesen a la familia: economía, política, inmigración, sexualidad... Es una conexión con la sociedad latina de Estados Unidos y con todo el mundo a través de www.thaliaradio.com.

–Volviendo a la niña, ¿qué es lo primero que dijo?
–Curiosamente, lo primero fue “Aba”, una forma de referirse a Dios que significa padre. Es uno de los tantos nombres que se le dan a Dios en la Biblia. ¡La primera palabra que dijo fue “Dios”! Eso es lo máximo.

–Y papá Tommy encantado, ¿no?
–Sí, está enloquecido.

–¿Te lo imaginaste en el rol de padre?
–Jamás. Es muy entregado como esposo, pero no me lo imaginaba tan apasionado como padre, tan juguetón, tan tierno.

–¿Estuvo en el parto?
–Sí, estuvo behind the scene (detrás de escena). Fueron 33 horas de parto natural, el más grande reto en mi vida, lo más trascendental del mundo. Me documenté mucho, tanto que decidí escribir un libro de consejos para el embarazo. Sale el próximo año.

–¿Pensaste en tener más hijos?
–Sí, definitivamente. Primero Dios, que me dé esa dicha, pero quiero recuperarme bien y estar fuerte para ir por el segundo. Yo vengo de una familia de cinco hermanas y Tommy también. Siempre quisimos una casa grande, pero cuando nació mi hija, dije: “That’s it” (Ya está). Como que al tenerla me cambió la perspectiva de querer muchos. Sin embargo, sí quiero que tenga su hermanito o hermanita... maybe (quizá) dos más...

–Para terminar: ¿cómo dividís tu vida entre tu casa de Manhattan y tu divina mansión de las montañas?
–Ahí entran una vez más los extremos. ¿Cómo puedes estar en una ciudad como Nueva York, y de pronto irte a la punta de una montaña en donde en las noches escuchas a los coyotes aullar? Son dos mundos, pero el chiste es balancearlos. En mi caso, vivir mucho tiempo en una ciudad me corta la energía, y vivir tan aislada en una montaña me apagaría. Necesito ese ping-pong, y eso lo aplico en todo en mi vida.

Como se ve, en nueve meses la diva ha logrado recuperar su figura ideal. ¿La clave? “Nada de azúcar, ni arroz, ni harinas. El sesenta por ciento de mi dieta son vegetales; el resto, proteínas y alguna que otra fruta”, dice.

Como se ve, en nueve meses la diva ha logrado recuperar su figura ideal. ¿La clave? “Nada de azúcar, ni arroz, ni harinas. El sesenta por ciento de mi dieta son vegetales; el resto, proteínas y alguna que otra fruta”, dice.

Con Sabrina, a quien llama Saki.

Con Sabrina, a quien llama Saki.

“Tommy estuvo en el parto y fueron 33 horas de  parto natural: ¡el más grande reto de mi vida! Ahora quiero escribir un libro de consejos para el embarazo”

“Tommy estuvo en el parto y fueron 33 horas de parto natural: ¡el más grande reto de mi vida! Ahora quiero escribir un libro de consejos para el embarazo”

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