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Mery del Cerro desmitifica la maternidad “rosa” y cuenta cómo imagina su propio parto respetado

Mery del Cerro desmitifica la maternidad “rosa” y cuenta cómo imagina su propio parto respetado

Karina Noriega

En una charla catártica, la figura de Multitalent –“pisciana refundada” aunque una carta natal reciente le reveló que es de Aries– entra en el debate del parto humanizado.

Hablar sana. No sólo lo hizo cuando finalmente pudo soltar “todo lo que había tapado”, sino que lo llevó a todos los ámbitos. Sus “digamos todo” también alcanzan a la supuesta maternidad rosa y a la presión de perfección que se nos carga a las que elegimos y deseamos ser madres: “Basta de mandatos: hacemos lo que podemos”. Es que Mery del Cerro (34), que cursa la 34ª semana de su segundo embarazo (ya es mamá de Mila desde hace 4 años y medio, junto a Meme Bouquet, 35) no elige eufemismos a la hora de relatar el “Lado B” de una parturienta. Por eso prefiere llamar a las cosas por su nombre y hablar de “la pesadilla que sufrió los primeros cuatro meses y medio”, cuando los vómitos la dejaban tirada todo el día (“no podía con mi vida y me sentía mala madre”), o advertir, resuelta: “El puerperio es el infierno y nadie te avisa”.

El parto respetado o humanizado, que genera tanta polémica, es algo simple. No significa parir en el piso, sin médicos. Primero, es una elección de cada una y todo está perfecto. Si una quiere parir en la casa, en la bañadera o donde sea, mientras sea todo cuidado y el médico esté de acuerdo, no hay que juzgar nada. Pero cuando hablamos de parto respetado es respetar a la mujer y respetar al bebé en el momento del nacimiento. No tiene que ver con parir sin anestesia, aunque también puede ser. Es poder decidir lo que una quiere”, le dice Mery a Gente.

“La polémica por el parto respetado o humanizado no tiene sentido. No significa parir en el piso, sin médicos. Se trata de una elección personal. Si alguien quiere parir en la casa, en la bañadera o donde sea, mientras sea todo cuidado y el médico esté de acuerdo, no hay nada que juzgar”.

–Claro, y no que te lleven a cesárea sin motivo… Eso es violencia obstétrica.
–Tal cual. No ir a cesárea si no es necesario. La idea es llegar lo más preparada posible, sabiendo sobre tu cuerpo y que se puede parir de modo natural. Y también conocer la posibilidad de que vayas a cesárea.

–A veces se interpreta un poco mal eso de “lo sentís más si sufrís”.
–Si vos querés parir sin anestesia y tu médico está de acuerdo y se da para que lo hagas, perfecto.

–¿Eso lo elegís?
–Yo, la verdad que no. Con Mila, en el momento en que me pusieron la peridural, me agarró una contracción y me tomó sólo la mitad del cuerpo, así que yo sentí bastante. Puede ser que de acá a los dos meses y medio que me quedan para parir cambie de opinión. Lo que hay que respetar es escucharte lo que querés.

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“Mila es súper libre, y nosotros como padres somos bastante relajados. La dejamos que tenga la cara toda pintada con crayones, que haga lo que quiera y sea quien quiere ser. Tampoco soy de estarle encima queriendo tenerla impecable. Ella elige su ropa y se pone cualquier cosa: ya va a tener tiempo de vestirse estructurada”, explica Del Cerro, quien se considera una madre flexible, “que no reniega de cosas ‘innecesarias’”.

Fotos: Chris Beliera.

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