“Me siento y vivo como un pibe” – GENTE Online
 

“Me siento y vivo como un pibe”

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La suite 1115 del hotel Four Seasons, con vista a la 9 de Julio, está lista: el aire acondicionado mantiene el ambiente a 15 grados (la misma temperatura que pide para su casa, la oficina, el teatro o los estudios de televisión), hay champagne (aunque tomará sólo unos sorbos, como para brindar) y bocados de sushi (que no probará, porque prefirió reservar su apetito para cenar con los 150 amigos que lo esperan abajo).

A las 21.15 horas abre la puerta. Y no viene solo. Hace rato ya, en realidad, que Gerardo Andrés Sofovich no anda solo. Lleva unos cinco años junto a Sofía Oleksak, una morocha simpatiquísima y tan pisciana como él (cumplió 32 años hace tres días).

Hoy, domingo 18 de marzo, el hombre cumple soixante dix. Porque, según él, “los setenta, siempre suenan mejor en francés”.

–¿Te jode la edad?
–Navego todos los días por Internet, manejo el Photoshop como un verdadero experto, envío mensajes de texto a una velocidad adolescente, adoro hacer piruetas en mi moto de agua, tengo dos programas de tevé por día, cinco espectáculos teatrales y una mujer hermosa de 32. ¿Debería joderme? Si yo me siento y vivo como un pibe…

–¿Cómo fue tu día de hoy?
–Me desperté a las doce del mediodía, porque me acosté tarde. Desayuné, preparé las preguntas para mi programa, tomé un ratito de sol en la terraza, después vi a Boca –el genio de Martín Palermo me regaló cuatro de los cinco goles que metimos–, y cansado de atender el teléfono apagué el celular, desconecté el de línea y me dormí una siestita de cuarenta minutos.

–¿Soñaste?
–Casi siempre sueño. No recuerdo qué, pero suelo tener sueños muy confortables. No sé lo que es una pesadilla: la última la habré tenido de muy chico. Ahí debe participar mucho la conciencia.

–¿Y la tenés tranquila?
–Parece ser…

–¿Ni tus enemigos la perturban?
–No. Los enemigos te los produce el éxito; por eso los tengo. La envidia y los celos, se ve, los genera. Igual, en proporción al éxito que he tenido, no son tantos.

–Hace un año dijiste que cuando cumplieras los setenta te ibas a “cargar” a unos cuantos, porque te daban arresto domiciliario y la pasabas muy bien en tu casa…
–Yo nunca me callé la boca, pero de ahora en adelante, mientras siga habiendo amaneceres –y supongo que tendré unos cuantos todavía– voy a ser más frontal que nunca. No me voy a callar nada. Ni siquiera pienso molestarme en usar la diplomacia. Hay gente que lleva 47 años tratando de provocar mi fracaso, son apologistas del fracaso...

–¡Ya empezamos con la crítica a la crítica! Pensar que algunos opinan que la edad serena, calma…
–Yo estoy recontra sereno y vivo muy tranquilo. Pero convengamos que sólo en este país se atreven a intentar desprestigiar a un tipo que hace teatro y televisión, que da trabajo a tanta gente… Además, con la verdad no temo ni ofendo.

–¿Qué proyectás a los setenta?
–Acabo de reinaugurar el teatro Tabarís con la versión Florencia de la V de El champán las pone mimosas y la otra versión, la de Nazarena Vélez, que ya sale de gira nacional. Tengo Morocha y pasional con Cecilia Milone, Pobres pero casi honradas, y estamos preparando La magia del flamenco, que estrenará en abril. Después, no te olvides, hago dos programas diarios: A la manera de Sofovich y Sin límite. Y está también el proyecto de un formato muy fuerte, que la gente del canal me pidió que se lo reserve… ¿Te parece poco?

–Pensé que me ibas a sorprender con unos meses sabáticos…
–Soy un enfermo del trabajo. Me apasiona. Si no, no podría hacerlo. Igual, cuando encuentre un tiempo libre, que puede ser a finales de este año, haremos un buen viaje. Sofía se lo merece, la verdad. Es la mujer que hoy soporta mis éxitos y mi estrés.

–¿Por qué la elegiste?
–Es muy difícil definir por qué un hombre elige a una mujer. O viceversa. Pero te puedo contar que nos comprendemos, nos divertimos, nos toreamos… Y hay algo que distingue la pasión en la pareja: cuando sobreviven la soledad de una cena con diálogo. ¿Viste cuando un matrimonio entra a un restaurante y las únicas palabras que emiten es para hacerle el pedido al mozo…? Eso a nosotros jamás nos pasó. Estando en mesa de amigos –todos adoran a Sofía– o en soledad, nos divertimos. Con Sofía sigo divirtiéndome antes, durante y sobre todo (sonrisa pícara) después de la cena.

–¿Encontraste el amor?
–La encontré a ella, que no es poco.

–Hoy, ¿por qué vas a brindar?
–Por todos los amigos que van a estar presentes. Así como me gané algunos enemigos, coseché muchos afectos en la vida. Todos los que vas a ver esta noche es gente a la que no le tengo que prestar la cara.

–¿Sofovich, en el fondo, es un tierno…?
–El que piensa lo contrario es porque no me conoce tanto.

Feliz cumple, brindis y piquito para Gerardo y Sofía, su novia. Así comenzó la gran noche del domingo.

Feliz cumple, brindis y piquito para Gerardo y Sofía, su novia. Así comenzó la gran noche del domingo.

En la intimidad de la habitación del Four Seasons, minutos antes de bajar a su propia fiesta. Sofía Oleksak (con un diseño de Liliana Clauss, en raso dorado y transparencias bordadas) le acomoda la corbata.

En la intimidad de la habitación del Four Seasons, minutos antes de bajar a su propia fiesta. Sofía Oleksak (con un diseño de Liliana Clauss, en raso dorado y transparencias bordadas) le acomoda la corbata.

“<i>A partir  de ahora voy a ser más frontal que nunca. No me voy  a callar nada. Ni siquiera pienso molestarme en usar la diplomacia</i>”

A partir de ahora voy a ser más frontal que nunca. No me voy a callar nada. Ni siquiera pienso molestarme en usar la diplomacia

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