“Me siento muy cerca de los argentinos por la forma en que crean y viven” – GENTE Online
 

“Me siento muy cerca de los argentinos por la forma en que crean y viven”

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Una decena de Oscar, dos Palmas de Oro en Cannes, más de treinta películas en su haber, entre ellas El padrino 1, 2 y 3, Apocalipsis now, La conversación y Cotton Club. ¿No es lo más parecido a la fórmula del éxito? Pero Francis Ford Coppola, a los 68 años, asegura que le costó mucho despegarse de la alfombra roja y los flashes de Hollywood. “Todo lo que filmé entre mis 30 y 40 años fue para pagar deudas. Cuando las saldé, me sentí libre”. Sin mirar el reloj durante casi tres horas, el cineasta dialogó con más de 300 alumnos de la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica. Aquí sus definiciones más jugosas.

Eran las cuatro de la tarde cuando fui a la Facultad en la que estudiaba dramaturgia, a ver una película de Serguei Eisenstein. Al salir, ya sabía que quería ser director de cine. Era un film mudo, pero la forma en que estaba editado hacía que sintiera los disparos, las armas. Esa película cambió mi vida. Iba a hacer un posgrado en teatro, pero me inscribí en la carrera de cine”, contó. De los éxitos de juventud sólo destaca el entusiasmo: “Intentaba filmar películas de diferentes estilos. El padrino fue muy clásica, Apocalipsis now, muy salvaje; Tucker, un hombre y su sueño, también fue diferente. Quería que cada película fuera un experimento”.

INSPIRACION Y METODO. Puedo comenzar un guión por una línea, una frase, algo que vi, un recuerdo… Escribo temprano, cuando estoy descansado. A esa altura del día nadie me llamó todavía por teléfono, no tuve razones para ponerme triste o discutir ni movilicé mis emociones en cosas estúpidas. Estoy claro. Tengo el cuarto que me gusta, con una linda vista, y un café. Saco mis emociones y escribo unas seis o siete hojas por día. No releo nada hasta que no tengo al menos 100 páginas”, dijo.

¿Lo fundamental para crear una buena película? “La conexión entre el escribir y el actuar. Todo lo demás –la dirección de fotografía, la imagen, la luz, el vestuario y la banda sonora– llega después. Si uno hace una película que tiene una fotografía maravillosa, pero que carece de la combinación de esos dos ingredientes, a nadie le va a interesar”.

EL CINE COMERCIAL. Después de décadas de trabajar para estudios norteamericanos, Coppola se rebeló: “En el negocio del cine nadie quiere que cada película sea un riesgo, sino que funcione como una Coca-Cola: todas las películas tienen que ser un éxito garantizado. Por lo general se trata de un mismo producto en un entorno diferente, una remake, una secuela, con cuotas de violencia y acción. El objetivo no es generar películas artísticas sino dinero”.

La experiencia deja enseñanzas: “Aprendí que cuanto más cuesta una película, tanto menos interesante es. El gran presupuesto invertido exige que tenga éxito, y para eso tiene que resultar interesante para demasiada gente. El presupuesto es una carga para el director, y se vuelve el meollo de la película”.

Por otro lado, destacó el profesionalismo de muchos cineastas independientes, entre los que nombró a su hija Sofía –directora de Perdidos en Tokio y María Antonieta. “Su corazón está en el lugar correcto. No filman para estar entre los ricos y famosos, sino porque aman lo que hacen. Algunos viven en la pobreza, porque no quieren aceptar dinero de los estudios para dirigir el próximo gran éxito de taquilla”, destacó.

FUERA DE PANTALLA. También habló de fracasos, entre ellos el de su nunca filmada Megalópolis: “Creí tener el mejor proyecto de mi vida. Fue como estar enamorado de una mujer que no te ama. Estás enloquecido y no podés ver las posibilidades en otras mujeres. Eso es lo que me había pasado con esa película: no podía filmar ninguna otra y estaba atrapado. Pero de repente encontré a una joven rumana que cambió el rumbo”. (Hace referencia a Juventud sin juventud, su última película, aún no estrenada en la Argentina, después de diez años sin rodar). En ese momento comenzó un proceso de revelación: “Quiero ser un poeta, quiero hacer un cine que me salga del corazón, que provenga de mis inquietudes y de mi propia vida”. Por eso bautizó la nueva etapa como “de estudiante”. Como ellos, “mil veces pienso que no tengo talento, que la gente odia mis películas; no sé qué hacer y pienso por qué no me quedo directamente en la cama. Al no saber nada, tenés que experimentar, y yo quiero ser así”.

VIVIR Y FILMAR AL SUR. ¿Por qué eligió la Argentina? “Tienen churrascos, el vino es excelente, artistas detrás de cada puerta, se escucha buena música, puedo aprender español, no me van a robar...” (risas). A Coppola no le robaron el guión de su futura película, como se dijo, sino un pen drive de 40 dólares con fotos familiares, por el que ofreció una recompensa. “A uno le pueden robar en cualquier lado, pero esto que me sustrajeron sólo tenía un valor afectivo para mí”. Pero más allá de los placeres de la pampa, las razones también fueron creativas: “Pensé que algunas de las historias de mi vida que sucedieron en Nueva York se podían transformar en un relato ficticio en Buenos Aires, ya que ambas ciudades son parecidas si uno es descendiente de italianos”. ¿El tema? Una historia de hermanos, padres e hijos. Una línea masculina y familiar en la que se presentan rivalidades: amor y conflicto al mismo tiempo. “En mi familia hay muchos artistas, incluso en las generaciones jóvenes, y siempre busco que la ficción me ayude a comprenderme a mí mismo. Con Tetro –el film que rodará en Buenos Aires con Javier Bardem, Maribel Verdú y tal vez Matt Dillon– quiero comprender mejor la naturaleza competitiva dentro de una familia”, reveló. También adelantó que trabajará con un equipo técnico cien por ciento local: “Me siento muy cerca de los argentinos por la forma en que crean y viven”. Será un film en blanco y negro, algo que vinculó con lo emocional. “Imaginen Buenos Aires en febrero. Hace calor, la gente está transpirando y las chicas están ligeras de ropa. ¡En blanco y negro puede ser algo muy bueno!”.

Aquel hijo de inmigrantes italianos que pasó hambre, el cineasta que triunfó, fracasó y no se rinde, hoy tiene 68 años y una certeza: “Al final, todos vamos a morir. ¿Y qué es mejor? ¿Preguntarse cuánto dinero junté o si hice con mi vida todo lo que quería?”.

Más de 300 alumnos de la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica disfrutaron de casi tres horas de diálogo con Coppola. Todos quisieron llevarse un recuerdo de esa charla.

Más de 300 alumnos de la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica disfrutaron de casi tres horas de diálogo con Coppola. Todos quisieron llevarse un recuerdo de esa charla.

En el auditorio, Coppola dio cátedra.

En el auditorio, Coppola dio cátedra.

 El presidente del INCAA, Jorge Alvarez, fue gestor y anfitrión de la visita. También hubo una sorpresa: un guión original de Apocalipsis now que tenía un estudiante del ENERC. Lo autografió y ahora quedará en la biblioteca de la institución.

El presidente del INCAA, Jorge Alvarez, fue gestor y anfitrión de la visita. También hubo una sorpresa: un guión original de Apocalipsis now que tenía un estudiante del ENERC. Lo autografió y ahora quedará en la biblioteca de la institución.

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