«Me metí en política para trabajar y dejarle a mis hijos un país con futuro» – GENTE Online
 

"Me metí en política para trabajar y dejarle a mis hijos un país con futuro"

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La ciudad de Córdoba se vistió de fiesta para recibirlo. A los cuarenta años
y ante los aplausos de más de diez mil personas que llenaron la plaza principal,
Héctor Pichi Campana fue declarado Ciudadano Ilustre. Hace apenas unas semanas,
su equipo, Atenas de Córdoba, consiguió su tercer título en la Liga Sudamericana
de Clubes -derrotando en Brasil al poderoso Uberlandia-, y sin duda, el aporte
de este hombre fue fundamental. Sin embargo, los saludos y felicitaciones no
durarán mucho. Es que desde hace cinco meses, el escolta cordobés sumó un nuevo
compromiso a su vida: la de concejal por la capital provincial, banca que ganó
con el Partido Nuevo, que encabeza el intendente Luis Juez.

Hoy, su tiempo se distribuye entre los entrenamientos acordados por el club y
las reuniones en la legislatura provincial. Y después, cuando llega a casa, "sus
tres grandes amores"
-como le gusta llamar a su esposa María Belén y a sus dos
hijas: María Natasha (12) y María Trinidad (8)- le recuerdan su vida de esposo y
de padre que, según el Pichi "es lo que más disfruto".

Así, quien es el máximo goleador de la historia de la Liga Nacional y del
básquet argentino, que ganó tres premios Olimpia, que en diez oportunidades
participó del Juego de las Estrellas, que hace 25 años practica este deporte de
manera profesional, y que en 1991 estuvo a un paso de saltar a la NBA pero
decidió quedarse en el país, hoy continúa disfrutando de sus logros deportivos;
pero decidió ir por más, y arriesgar todo su prestigio metiéndose en política:
"Sentí que era el momento. Lo hablamos mucho con mi familia, ya que todas las
decisiones importantes las tomo con ellos, y juntos decidimos emprender este
camino. Si bien sabemos que tiene más espinas que rosas, vamos a intentar
cambiar con esfuerzo y trabajo".

-Habla como si fuera un político de la primera hora.
-Viste, ya me mimeticé (carcajadas). La verdad es que estoy muy feliz con mi
trabajo. La gente se me acerca, me cuenta sus problemas y siento que tienen
mucha confianza en todo lo que pueda hacer. Creo que mi prestigio como
deportista y mi forma de trabajar fueron fundamentales para ganarme su
confianza.

-¿Y en algún momento pensó que en cuatro años de una mala gestión puede perder
todo ese prestigio del que habla?
-Obviamente. Es algo que siempre pienso, y seguramente que quedarme sentado en
la comodidad de mi casa era lo más fácil. Pero si no nos comprometemos ni
tratamos de mejorar la política en nuestro país, entonces todo está perdido. Y
ese nunca fue mi pensamiento. Yo siempre tuve otra forma de pensar. Siempre
traté de tomar desafíos, y siento que este es uno más. Por eso decidí
incursionar en la política, para tratar de cambiar todo esto y para tratar de
dejarle a mis hijos un país con futuro. Por eso, voy a hacer las cosas lo mejor
posible, para que nadie pueda reprocharme nada.

-Sintió que era el momento.
-Exacto, fue justo después de la mala presidencia de De la Rúa, cuando el país
les pedía a todos los políticos que se vayan, y exigía caras nuevas, sin pasado
y sin compromisos anteriores. Entonces, entendí que era mi momento. Porque
estaba cerca del final de mi carrera deportiva, y quería hacer algo por la
provincia que me dio tanto en la vida.

-¿Cuál es el balance de los cinco meses que lleva como concejal?
-Es una tarea muy exigente. Porque cuando asumimos, el primero de diciembre,
encontramos una ciudad con muchos problemas, con muchísimas deudas y con una
administración anterior que había hecho las cosas muy mal. Córdoba era una
ciudad pujante, equilibrada, ordenada y con todos sus servicios en buenas
condiciones, y pasó a ser un lugar donde existen muchos problemas de transporte,
de cloacas, de bacheo y de iluminación. Además, hay que sumarle que en materia
de educación y de salud está muy resentida. Y ahí es dónde tenemos que trabajar
para mejorarle al ciudadano la calidad de vida.

-Y desde adentro, en la intimidad, ¿cree que se puede hacer algo? Porque tal
vez, al político que hace varios años que está en esto no le interesan mucho las
exigencias de la gente en la calle…
-Yo sí creo que se puede cambiar. Lo que tenemos que encontrar es madurez
política, y reconciliarnos con la sociedad. Hay que tratar de buscar consensos y
que la gente vea que estamos trabajando. Eso es lo primero que tiene que
entender un político. Tenemos que hacer una autocrítica muy grande y
arremangarnos. Tratar de ser transparentes al cien por ciento y aprovechar todo
el potencial que tiene la Argentina. Hoy podemos ver un gran crecimiento
económico, pero esto si la gente no lo ve consolidado en su vida cotidiana no
sirve para nada.

-¿Percibe que a nivel nacional estamos en el camino correcto?
-Sin duda, las cosas están mejor. Pero tampoco tenemos que dormirnos en los
laureles por los logros conseguidos. Es como las marchas del señor Blumberg: si
no utilizamos esa gran movilización para cambiar de raíz todo lo que se refiere
a materia de seguridad, policial y judicial, entonces será una cruzada perdida.

-Se lo ve muy embalado: ¿Piensa en largar el básquet y volcarse de lleno a la
política?
-Es una de las posibilidades. Ahora, cuando termine la Liga me voy a sentar con
los dirigentes del club para ver qué hacemos. Hoy tengo un régimen de
entrenamientos especial que me permite hacer las dos cosas, aunque no sé hasta
cuándo voy a aguantar. Después, como concejal, tengo cuatro años de gestión por
delante. Y al final, si sigo creciendo y me siento capacitado para provocar
cambios, que nadie tenga dudas de que en la política habrá Pichi Campana para
rato.

En su casa de Córdoba, Héctor Campana junto a sus tres amores": sus hijas, María Natasha y María Trinidad, y su esposa María Belén.">

En su casa de Córdoba, Héctor Campana junto a sus "tres amores": sus hijas, María Natasha y María Trinidad, y su esposa María Belén.

En el 2004, repitió las conquistas de 1997 y 98, y se consagró campeón Sudamericano con Atenas. En sus manos, el póster que empapeló la ciudad el día siguiente de la hazaña.

En el 2004, repitió las conquistas de 1997 y 98, y se consagró campeón Sudamericano con Atenas. En sus manos, el póster que empapeló la ciudad el día siguiente de la hazaña.

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