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"Me gustan los hombres bien machos"

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A muy pocos les cambió tanto la vida como a Julieta Prandi. Su imagen explotó en la tapa de GENTE de los hot jeans el verano pasado. A partir de entonces, esta rubia de veinte años se hizo conocida y no paró de trabajar. Desfiles, fotos y más tapas. En febrero, un productor la convocó para participar de un casting y quedó elegida entre miles de chicas (actrices, modelos, aspirantes a famosas) para un proyecto televisivo que la llevó directo a la fama como La nena. Con una poderosa mezcla de ingenuidad y provocación, volvía loco a Guillermo Francella (o a Don Arturo, su personaje) en Poné a Francella desde la pantalla de Telefé. Después llegaron los viajes al interior para presentarse en desfiles, las campañas de publicidad, las notas como "personaje", los autógrafos y el éxito. Hasta filmó un comercial de papas fritas junto a Chayanne. "Mucho para un año", explicará ella. Tantos cambios, lejos de marearla -dice- "me hicieron valorar mis cosas de siempre". Es así como aún hoy Julieta sigue viviendo en Olivos con sus padres ("Sueño irme vestida de blanco directo al altar", cuenta), tiene un novio que no pertenece al ambiente ("Salimos desde hace ocho meses y el pobre ya tiene bastante con verme en la tapa de las revistas", explica) y ambiciona escribir un libro con sus poemas ("Mi objetivo en la vida es casarme y ser escritora", dice).

-¡Qué año el 2001!
-Superproductivo, pero no vivo en la irrealidad: a mí también me agarró con plata en el corralito. Tampoco puedo quejarme, sé que fui en contra del mundo. Lo tuve todo: trabajo, salud y amor. Pero no vino de arriba: lo de la tele me lo gané con esfuerzo y mucho laburo. A La nena la fui formando a medida que avanzaba el programa. De hecho fue creciendo conmigo y le puse muchas cosas personales.

-Ejemplos...
-Y, en un principio nadie me dio demasiadas pautas de cómo tenía que hacer para seducir a Don Arturo. Entonces opté por hacer algo bastante personal: en vez de tirarme al gato, a la comehombres, busqué mi lado más aniñado, ingenuo, más inocente y dulce, como soy yo.

-¿Esas son tus armas de seducción?
-Totalmente. De comehombres no tengo nada. Me gusta mostrarme como soy: muy tranqui. No quiero inventar un personaje. Es más, jamás encaré a un hombre ni lo haría. Yo siempre digo que puedo morir de amor por alguien, pero nunca lo voy a encarar. Si él no se acerca primero, yo puedo llevarme el secreto a la tumba. En el fondo, soy muy tímida. Lo mismo me pasa cuando conozco a alguien: me gustan los hombres bien machos, no los que están todo el día frente a un espejo.

-Hablemos de la fama, ¿cómo alteró tu vida?
-De un día para el otro llegó el reconocimiento de la gente, en la calle todo el mundo me conocía, me pedían autógrafos. Además la popularidad me abrió las puertas del modelaje: todos los fines de semana me iba al interior a hacer desfiles y era increíble... Adonde quiera que fuera, me gritaban ¡La Nena!. Era un suceso. La tele me abrió un montón de puertas en mi carrera. Me permitió hacer cosas que tal vez, en cinco años de modelo, no las hubiera hecho. Tuve propuestas para hacer teatro infantil y también de revista. ¿No es genial? Pero las plumas no van con mi personalidad.

-¿Cuál es el saldo negativo del éxito?
-Perder un poco de intimidad. Y también me limitó: si ahora quiero ir a bailar, por ejemplo, tengo que salir con cuatro o cinco guardaespaldas, porque los hombres se ponen densos. Una cosa son los chicos por la calle, y otra, los hombres en un boliche, que te ven entrar y empiezan: "Eh, nena, vení para acá". Otra contra es el chisme, el invento por el invento mismo. Siempre hay alguien que te inventa un romance, y eso no es muy agradable.

-¿Lo decís por la supuesta relación con Francella?
-Claro. Al principio me cayó como un balde de agua fría. Con el tiempo lo entendí, era obvio que iban a inventar algo. Por suerte pasó a la historia rápidamente. ¿Por qué? Porque era mentira. Podían perseguirnos todo el día y no iban a encontrar nada. Ni Francella ni yo teníamos algo para esconder. Yo estoy re-de novia, él está supercasado. Sólo laburábamos y teníamos la mejor onda. Pero bueno, esas son las cosas malas de la fama. Es molesto, pero cuando hay una pareja de televisión que es explosiva, se tiende a mezclar la ficción con la realidad.

-¿Soñas con hacer una carrera larga en televisión?
-Sí, me gustaría. Aunque mi gran sueño es ser escritora, ya lo dije en otras notas. Quiero en algún momento hacer una pausa y publicar mis poemas. Pero no quiero sacar un libro hoy porque soy Julieta Prandi. Quiero estudiar filosofía y letras, para aprender un poco de técnica. Porque vos podés tener el don de escribir, que yo lo tengo desde que nací, y es lo que mejor hago, pero necesitás una cierta técnica. Por ahora escribo por instinto.
-¿Qué te depara el 2002?
-Tengo un contrato de exclusividad con Telefé para todo el año. Todavía no sé si sigo con el mismo programa... Sé que Francella va a continuar pero con otro formato: habrá que ver si me necesitan. Tal vez me toque otro programa, o una novela. Hay propuestas para hacer cine que me tientan muchísimo. Pero yo me lo quiero tomar con calma y me gustaría prepararme un poco. De todas formas no quisiera abandonar el modelaje, porque me divierte y trabajo para estar siempre bien.

-¿Sos obsesiva con el cuidado del cuerpo?
-En realidad soy bastante vaga con la gimnasia. Hice natación toda mi vida, pero después tuve un problema cardíaco y dejé los deportes durante dos años. Ahora estoy medicada y todo bien, tengo limitaciones, no puedo correr ni agitarme mucho. Voy al gimnasio, pero cuando el trabajo me lo permite. No fumo, no tomo alcohol ni gaseosas, sólo agua sin gas. Tampoco como mucho, salvo tortas, chocolates y cosas dulces, que son mi perdición.

-Sin embargo, se te ve más flaca que antes y con menos curvas...
-Es cierto, bajé dos kilos. Será por estrés y por los viajes. Y era gracioso, porque muchos me decían que comiera, pero yo no tenía tiempo. Eran las tres de la tarde y tomaba un café con leche y dos medialunas, que te saca el vacío del estómago. Después me tenía que ir a un casting, a la agencia, a hacer una nota, al canal. Era algo imparable. Aparte, el trabajo también me generaba nervios y ansiedad, y eso me cerraba el estómago. Cuando llegué a hacer la gráfica de Class Life me pedían que engordara un poco, que tuviera dos kilitos de más. De todas formas, a mí no me gusta estar tan flaca, ahora peso 48. Prefiero tener mi colita y lolas... Aunque todavía algo hay.

-¿Estás a gusto con tu cuerpo?
-Sí, aunque en realidad me hubiera gustado tener más delantera, pero no me operé ni me pienso operar. Si me opero las lolas voy a parecer una Barbie. Creo que no me reconocería... Porque entre que tengo cola formada, con las lolas sería exuberante. Aparte me da un poco de miedo lo artificial, hay tantos líos con las prótesis. Si por hacerme la diva, en un futuro no puedo amamantar a mis hijos, me muero. Mejor me conformo con lo que tengo.

-¿Qué dice tu novio?
-A él le gusto como soy, claro. Pero mejor no lo metamos en esto.

-¿Por qué tanto misterio?
-Ya estoy demasiado expuesta yo como para exponer también mi relación de pareja. Si sumás que te sacan fotos, que te preguntan si te separaste o no cada vez que tenés una discusión estúpida, se torna insostenible. Solo te puedo decir que estamos enamorados y que cada vez la relación se afianza más.

-¿El es celoso?
-El es un santo y respeta mi trabajo. De todas formas me cuida muchísimo y hablamos todo. Yo sí, soy una enferma de los celos. Siento que mi novio es mío, que no me lo toquen, que no le hablen, que no nada. Soy tremenda.

por María Calatayud
producción: Sofía Delger
fotos: Santiago Turienzo
peinó Juan Manuel para Giordano.
(Agradecemos a Class Life) Sabe que su look ingenuo e inocente es la clave de su éxito. Julieta, hoy, en plena fama, admite: Si quiero ir a bailar, por ejemplo, tengo que salir con cuatro o cinco guardaespalda porque los hombres se ponen densos".">

Sabe que su look ingenuo e inocente es la clave de su éxito. Julieta, hoy, en plena fama, admite: "Si quiero ir a bailar, por ejemplo, tengo que salir con cuatro o cinco guardaespalda porque los hombres se ponen densos".

Jamás encaré a un hombre ni lo haría. En el fondo, soy muy tímida. De comehombres no tengo nada. Me gusta mostrarme como soy: bien tranqui."">

"Jamás encaré a un hombre ni lo haría. En el fondo, soy muy tímida. De comehombres no tengo nada. Me gusta mostrarme como soy: bien tranqui."

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