“Me encantaría tener pareja de nuevo: no me concibo sola toda la vida” – GENTE Online
 

“Me encantaría tener pareja de nuevo: no me concibo sola toda la vida”

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Es tiempo de cambios para Gabriela (44). Y no sólo por haber dejado su cargo como vicejefa del gobierno porteño para pelear, desde el primer lugar de la lista del PRO, por una banca en la Cámara de Diputados el 28 de junio. También recicló su casa en el barrio de San Cristóbal: mucha laja pórfido, pisos de madera, vidrio esmerilado y cemento patinado. Buen gusto en cada rincón. “Lo tenía que hacer. Mi hermana y mis padres me prestaron plata y una arquitecta amiga lo diseñó, así que me salió barato”, cuenta mientras enfrenta la cámara.

Cerca, la habitación de su hijo Lautaro (15) indica que allí vive un músico. Michetti toca el piano y un poco la guitarra. Y aun cuando busca votos, se atreve a cantar en público, como en el acto donde pidió el traspaso del Puerto a la Ciudad. “Hay que desdramatizar un poco”, asegura. Pide una manzana pelada y en trozos, toma una pastilla con un mate y espera las preguntas.

–¿La angustiaron tantos cambios? ¿Por eso viajó a Entre Ríos para desenchufarse?
–Eso fue un disparate que publicó un diario. Una amiga me llamó un jueves por la tarde. Se venía el fin de semana largo y me dijo: “¿Qué hacés? Yo me voy a unas termas de agua salada que hacen bárbaro, y en Paraná tengo un grupo de amigas divertidísimas”. Me fui con ella. Llegué, me reservaron una habitación que no tenía nada de suite presidencial ni valía 700 mangos como dijeron, sino 400, y era accesible para silla de ruedas. La compartí, así que pagué 200. Fueron tres días donde me maté de risa, en termas que valen 20 mangos la entrada. Así que vivo este momento con cero angustia o tensión.

–¿Ni siquiera volvió a hacer terapia, como después del accidente?
–Sí. Volví a ir a un psicólogo hace un año y pico. Me viene bien. Me permite un espacio de reflexión para aprender a manejarme en un ambiente muy hostil como la política. Siempre fui una mujer de acción, con voluntad de ir para adelante, y ahora estoy aprendiendo a equilibrar eso con la reflexión.

–¿No trata temas personales? Porque hace un tiempo dijo que procesó las consecuencias del accidente, pero no pudo hacer lo mismo con su separación (del periodista Eduardo Cura, hoy vocero del ministro de Seguridad bonaerense Carlos Stornelli).
–Por supuesto que hablo de cosas más íntimas, pero al tema de la separación lo fue sanando el tiempo.

–¿Ya cerró esa etapa?
–Sí, creo que sí... No sé si se cierra la frustración de no haber podido sostener una familia con la persona con quien decidí casarme, cuando no fui yo quien decidió que la situación no daba para más. Supongo que todo el tiempo está esa sensación de decir “qué pena...”, pero ese dolor complicado, con el que se convive todo el día, ya pasó.

–¿Le gustaría formar una familia otra vez?
–Obvio. Me encantaría tener pareja de nuevo. No me concibo sola toda la vida. A mí me haría sentir mucho mejor. Escucho a muchas mujeres decir que después de una frustración afectiva prefieren estar solas, pero yo no soy así.

–¿Ya existió algún intento? ¿Algún caballero la invitó a salir?
–Sí, hubo, pero hasta ahora no me movilizó ninguno.

–El año pasado le hicieron una operación en el Hospital Italiano. ¿Cómo está?
–Bárbaro. Me cambió la vida. Venía de tres años de sufrir unos dolores infernales en las piernas. La cirugía la hizo Marcelo Gruenberg, uno de los mejores médicos que tenemos en la Argentina. Me liberaron parte de la compresión medular, porque se me había corrido la fijación que tenía después del accidente para sostener las vértebras lastimadas. Pero además la pegaron con la medicación.

–¿Con tanto trajín, le queda tiempo para hacer los ejercicios de rehabilitación?
–Volví a hacerlos. Esta semana fue complicada, pero le dije a mi secretaria que no me los suspenda más. Ahora bien: la palabra “rehabilitación” puede ser engañosa. Podría llevar a pensar que si uno hace los ejercicios se puede recomponer. Y son de mantenimiento. Yo llegué al techo de la recuperación que puedo tener: muevo el cuádriceps de la pierna derecha, los aductores de ambas piernas y tengo sensibilidad hasta la rodilla. Antes, desde la panza para abajo no sentía nada. Salvo que exista un cambio en la medicina y aparezca algo que regenere el tejido nervioso y me inyecten células madre, y que los axones que se rompieron y cortaron se recuperen.

–¿Los médicos le dan esperanzas de volver a caminar?
–Todos ellos apuestan a que algo va a aparecer, y que ya está, digamos, en proceso de experimentación con animales. Pero no vivo muy pendiente de eso. Quizá sea un mecanismo defensivo. Hice todo lo que pude hacer, y como mi padre y mi hermana son médicos, sé que hay cosas que no tienen recomposición. Siempre supe que no iba a volver a caminar, aunque sí que podía mejorar. Así que no me ilusiono ni estoy desesperada pensando en eso. Y mi presente no es tan dramático, porque lo integré a mi vida.

–Le cambio de tema... ¿Por qué cree que no está entre los políticos de Gran Cuñado?
–Ni idea. Y no quiero averiguar. Eso hay que preguntárselo a la producción del programa. ¡Qué sé yo! Pero te aviso: ¡estoy feliz de no estar! Porque uno no sabe qué caricatura le pueden hacer. Vi el programa y me causó gracia. Pero no estar es una tranquilidad. Si hay políticos encantados de verse ahí, yo no los entiendo.

–Serán los que quedan bien parados. No lo imagino feliz a Cobos, por ejemplo.
–No, claro. Pero no voy a opinar de cada uno, porque es un programa de entretenimientos y decir algo desde la política me parece complicado.

–¿Tiene sentido del humor como para bancarse una caricatura? Algunos dicen que como está en silla de ruedas, no quisieron hacer el personaje.
–Sí, lo oí. Pero sería un disparate... ¡No me iban a hacer parada! Y sí: tengo sentido del humor y me lo hubiera bancado. Eso no era lo que me preocupaba, sino que una caricatura puede ser simpática o no, si buscan tus defectos y los profundizan.

–Hablemos de la política real. ¿Por qué decidió buscar un lugar en la Cámara de Diputados?
–Ahí se pueden pelear temas que la Ciudad de Buenos Aires todavía tiene que resolver, como la seguridad, la infraestructura, el transporte, lo referido al área metropolitana, donde se puede armar algo interesante con diputados del Conurbano. Y más allá de eso hay otros dos factores. Uno: la composición de fuerzas en el Congreso va a cambiar. El 28 de junio habrá un fuerte llamado de atención para el gobierno nacional. Ya no van a poder avasallar ni llevarse puesta a toda la oposición así nomás. El segundo: la autonomía de la Ciudad está frenada por el sistema político, y la gente ya se dio cuenta de que no puede ser que el jefe de Gobierno no pueda manejar la Policía, o cambiar de recorrido una línea de colectivos, o tener un puerto. Y desde el Congreso se puede hacer más viable.

–Pero va a una banca en un país donde las cosas las resuelven los Poderes Ejecutivos.
–En un tema álgido, uno de los más importantes, como la discusión por la Resolución 125, vimos que un voto cambió la historia. Hoy el Congreso tiene otra imagen.

–Usted sabe que eso fue algo excepcional.
–Sí, pero la población mira diferente al Poder Legislativo. Además, nosotros siempre trabajamos mucho con la Legislatura de la Ciudad. Es el gobierno nacional el que avasalló al Congreso y le sacó su papel de control, con los superpoderes. El PRO y la Coalición Cívica votamos juntos el 95 por ciento de las cosas. Con esa realidad y los resultado del 28 de junio, Cristina de Kirchner tendrá que hacer un gobierno más abierto en los dos años que le restan.

–Dice que en la Ciudad trabajaron mucho con la Legislatura, pero una de las principales críticas que le hacen es que usted, como vicejefa, no iba cuando le tocaba presidir las sesiones.
–Desde antes de asumir dije claramente que no iba a usar la vicejefatura para tocar la campanita en la sesión de los jueves en la Legislatura. Se votó una ley y asumí funciones de gobierno, ejecutivas, y con Macri estuve en la toma de todas las decisiones.

–Carrió dijo que usted no podría sostener una confrontación con Kirchner en la Cámara.
–No me gusta el opinerío (sic), pero me siento tranquila con mi manera de pensar y mis convicciones. No tengo problema, sea quien sea el que esté delante.

–La Justicia ya dio su opinión con respecto a las candidaturas testimoniales. ¿A usted qué le parecen?
–Son una manipulación de la libertad de la gente. No es razonable que alguien sea cabeza de un gobierno, se presente y diga que no va a asumir. Así subestiman una elección legislativa de medio término y le cambian el sentido, como si fuera un plebiscito al Poder Ejecutivo. Por otro lado, aunque no sea políticamente correcto decirlo, todos sabemos que hay un montón de gente marginada de la información, que no sabe que muchos intendentes no van a asumir, por ejemplo. Y ésa es la manipulación más jorobada.

–Sin embargo, Francisco De Narváez dijo que habla con esos mismos intendentes. ¿No es hacer lo mismo? Porque si va a haber corte de boleta, irían los mismos intendentes como candidatos a concejales, por ejemplo, y a la cabeza de las boletas para diputados, Néstor Kirchner y De Narváez.
–No, De Narváez tiene que tratar de ir llevándose bien con todos los intendentes del Conurbano, porque quiere ser gobernador de la provincia. Es un juego diferente. Es muy difícil que de acá al 28 de junio le podamos decir a la gente que vote una lista cortada... ¿Cómo lo comunicamos? Es algo tirado de los pelos. Además, no hay cultura de corte de boleta.

–Pero la intención está...
–No me parece. De Narváez viene hablando con los intendentes desde el 2007, cuando se presentó como candidato a diputado, y es lo que debe hacer. En el Conurbano hay liderazgos caudillescos, casi feudales, y con ellos se necesita relación. No lo veo como algo electoral.

–¿Si el peronismo que hoy es disidente termina imponiéndose y es el peronismo oficial en el futuro, el PRO va a terminar siendo una línea interna del PJ?
–No. Somos conscientes de la necesidad de fortalecer a nuestro partido, para no quedar subsumidos por el peronismo, como ocurrió con casi todos los proyectos que se acercaron a ese movimiento. De hecho, tenemos una estrategia de crecimiento en el interior, y me voy a poner a trabajar mucho en eso junto a Marcos Peña (Secretario General del gobierno porteño). Si vamos a hacer alianzas, las vamos a hacer desde nuestro perfil.

–¿Y, eventualmente, cómo se sentiría compartiendo un mismo espacio político con los intendentes del Conurbano?
–Una cosa es tener relación porque son los que están gobernando, y otra cosa es hacer acuerdos electorales con personas que, para mí, no representan la transformación que la Argentina necesita.En la habitación de su hijo Lautaro –baterista del grupo Vermouth–. Ella toca el piano y le gusta cantar. No es obsesiva con la imagen, dice, pero le agradan los diseños de Mónica Socolovsky y Jéssica Trosman y las carteras de Jackie Smith.

En la habitación de su hijo Lautaro –baterista del grupo Vermouth–. Ella toca el piano y le gusta cantar. No es obsesiva con la imagen, dice, pero le agradan los diseños de Mónica Socolovsky y Jéssica Trosman y las carteras de Jackie Smith.

“El 28 de junio habrá un fuerte llamado de atención para el gobierno nacional. Ya no van a poder avasallar ni llevarse puesta a toda la oposición así nomás”.

“El 28 de junio habrá un fuerte llamado de atención para el gobierno nacional. Ya no van a poder avasallar ni llevarse puesta a toda la oposición así nomás”.

“Llegué al techo de mi recuperación. Muevo el cuádriceps de la pierna derecha, los aductores de ambas piernas y tengo sensibilidad hasta la rodilla. Antes, desde la panza para abajo no sentía nada”.

“Llegué al techo de mi recuperación. Muevo el cuádriceps de la pierna derecha, los aductores de ambas piernas y tengo sensibilidad hasta la rodilla. Antes, desde la panza para abajo no sentía nada”.

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