«Me encantan la idiosincrasia y el estilo de los golfistas argentinos» – GENTE Online
 

"Me encantan la idiosincrasia y el estilo de los golfistas argentinos"

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A Craig Robert Stadler le dicen La Morsa. No hay dudas de que, al
tenerlo enfrente, uno rápidamente deduce por qué es dueño de dicho apodo: anchos
bigotes y un físico por demás corpulento. El norteamericano, que nació en
California el 2 de junio de 1953, es una leyenda del golf internacional, donde
el deslumbrante PGA Tour lo tuvo como gran protagonista durante casi tres
décadas. Su carrera profesional comenzó en 1975 y rápidamente, cinco años
después, ya había obtenido su primer torneo. Desde ese momento se convirtió en
uno de los mejores del planeta y llegó a estar tercero en el ranking mundial. En
total, obtuvo once títulos, entre ellos el máximo, el Master de Augusta, y en
nuestro país, el Abierto de la República Argentina en 1994. Esto hizo que su
cuenta bancaria, se engrosara en más de seis millones de dólares en premios.

Hoy, que ya pasó los cincuenta, está deleitando a los fanáticos del golf en
el PGA Senior Tour, ganando torneos y compartiendo links con otras
leyendas vivientes como Tom Watson o nuestro Chino Vicente Fernández. Acaba de
pasar por la Argentina acompañado de su hijo Kevin -también golfista
profesional- y el mítico Watson para disfrutar de una semana de caza en el campo
de Carlos Sánchez y, además para jugar el torneo de la empresa petrolera Pride
en el Golf Club de Pilar.

-Craig, ¿cómo encuentra el golf en la Argentina?

-No tengo dudas de que está viviendo un auténtico fenómeno de desarrollo
desde hace ya diez años. Cada vez que vengo, puedo comprobar cómo los argentinos
se siguen volcando con más intensidad al golf.

-Como usted sabe, la economía argentina está tratando de salir de una dura
crisis, tal vez la mayor de nuestra historia. ¿En qué medida afecta a la
práctica del golf?

-En mucho. Este es un deporte que requiere de elementos para jugarlo. Estoy
seguro de que en cuanto el país se recupere, se va a incrementar el nivel de los
jugadores. De todas maneras, los argentinos se las arreglan muy bien para
encontrarle la vuelta y seguir practicando golf.

-¿Qué opina de nuestros profesionales?

-Me deleito viendo jugar al Chino Fernández. Yo lo llamo "el gran viejo"
(lo dice en castellano). También es un placer jugar con El Pato Cabrera o El
Gato Romero, al que estoy esperando ansiosamente en el Senior Tour para reírme
de sus ocurrencias. Me encanta el estilo y la idiosincracia de los golfistas
argentinos.

-¿Cuál sería esa idiosincrasia?

-El disfrutar el juego. Todos los que jugamos el PGA Tour, en los Estados
Unidos y en Europa, somos unos privilegiados. Pero no como algunos se pueden
imaginar (por el dinero que se gana, los hoteles de lujo o todo el poder
económico que rodea el golf de alta competencia), sino porque disfrutamos de
poder participar de un deporte hermosísimo: mucho verde, naturaleza, caminatas
tranquilas, compañerismo. Esto es algo que destaco de los jugadores argentinos.
Me divierte mucho que, sobre todo El Gato Romero, esté adonde esté, ya sea en
Europa o en Dubai, se las arregla para armar asados bien criollos al terminar
cada torneo. Y le aseguro que poder vivir de algo que a uno le gusta, es un
privilegio que muy pocos tienen. Y yo lo valoro mucho.

-¿Qué piensa del fenómeno Tiger Woods?

-Este no es su mejor momento porque creo que ya hay un pequeño pelotón que ha
alcanzado su nivel. Es un gran jugador, muy fuerte, no está tan dominante como
antes cuando daba la sensación de que en el torneo que él participaba, el resto
debía competir por el segundo puesto.

-Tiger Woods, por momentos, dio la sensación de constituirse en un
imbatible como lo fue Bobby Fischer en ajedrez o Michael Jordan en básquet.
¿Usted considera positivo o negativo el enorme marketing y difusión que generó
con su arrasadora aparición?

-(Se pone serio y luego guiña un ojo). Yo creo que todo deporte crece y
mejora cuando hay una sana competencia. Sin tantas expectativas comerciales pero
sí con esa esencia y esa pasión que sienten desde los jugadores de fin de semana
que tienen su pancita -como yo- hasta los hiperprofesionalizados.

-Entonces, no le gusta el fenómeno Tiger...

-Bueno, tengo que reconocer que su magnetismo y talento han atraído a nuestro
deporte a muchísima gente que no lo hubiera hecho sin haber existido ese imán
que generó Tiger. Hay que sumar todo lo positivo y tratar de morigerar lo
negativo.

-Craig, su otra pasión es la caza…

-En realidad es una excusa para venir a disfrutar de este extraordinario
país… y de sus fabulosos asados.

Craig Stadler, en la salida de uno de los hoyos. El americano deleitó a todos con su juego, pero también con su buen humor.

Craig Stadler, en la salida de uno de los hoyos. El americano deleitó a todos con su juego, pero también con su buen humor.

Craig junto a su hijo Kevin (izquierda), quien también es golfista profesional.

Craig junto a su hijo Kevin (izquierda), quien también es golfista profesional.

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