“Me emocionó mucho el cariño de la gente” – GENTE Online
 

“Me emocionó mucho el cariño de la gente”

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Alrededor de la barba, asoma la sonrisa. Y el gesto pícaro, satisfecho, tan maradoniano... En el éxtasis del primer triunfo hay imágenes que ya forman parte de su profusa leyenda. Como el grito desaforado al momento del gol, de nuevo mirando a la cámara de TV, con reminiscencias de su último festejo mundialista con pantalones cortos (frente a Grecia, en 1994). Ahora de traje, convertido en abuelo, sin la cinta de capitán (se la pasó a Mascherano) y con la pasión de siempre, Diego volvió a pisar una cancha en un Mundial. “Cuando era jugador, me sentía más nervioso... Estas fieras me dan tranquilidad”, contó Maradona ya relajado, cuando el 1-0 del debut estaba sentenciado.

Es que, digámoslo, Diego no pudo tranquilizarse demasiado en los minutos finales, cuando Nigeria coqueteaba con el empate. Argentina había desperdiciado varias situaciones para aumentar el 1-0, ocasiones que Diego lamentó tomándose la cabeza, pegando saltitos, rezando con el rosario en la mano (de Dios)...“Les perdonamos la vida, no podemos darnos ese lujo”, afirmó, entre el alivio y la resignación. Y tuvo que apretar los dientes, esperar el pitazo del árbitro para, al fin, celebrar junto al resto del cuerpo técnico, y después a felicitar a “los 23 monstruos” que eligió.

Todos los flashes, por supuesto, confluyeron en ese abrazo del alma con Lionel Messi, un diez y otro diez, maestro y alumno, determinados en su cruzada con sueños de gloria. “¡Qué difícil es sacarle la pelota a Messi... Es como si quisieran sacarme ahora esta manzana”, bromeó en la rueda de prensa, a la que ingresó comiendo una deliciosa fruta. “¡Es que tengo un hambre!”, se justificó.

Para Diego, la primera emoción de la jornada no la entregó Heinze y su cabezazo. Antes del partido, al momento de reconocer la cancha, se emocionó cuando vio a su nieto Benjamín en la platea. Hubo besitos, ida y vuelta.

Y una íntima dedicatoria si llegaba la victoria en el match presentación. “Sentí mucha alegría cuando ingresé al campo de juego. En las tribunas, comprobé que la gente no se olvidó de que hice algunos goles con esta camiseta. Me emocionó mucho el afecto de la gente”, comentó. Inquieto, extrovertido, casi siempre parado al lado de la línea de cal, pasó satisfactoriamente el primer examen. Y va por más. Diego, mejor que nadie, sabe que las ilusiones se construyen de a poco.

Nada nuevo tratándose de Maradona: una legión de fotógrafos cerca suyo. A su lado, Alejandro Mancuso. Arrancaba la ilusión.

Nada nuevo tratándose de Maradona: una legión de fotógrafos cerca suyo. A su lado, Alejandro Mancuso. Arrancaba la ilusión.

La Selección hizo su debut mundialista, el sábado 12 de junio. Diego, vivió los 90 minutos fiel a su estilo pasional.

La Selección hizo su debut mundialista, el sábado 12 de junio. Diego, vivió los 90 minutos fiel a su estilo pasional.

Se quieren. Se admiran. Y existe una comunión entre ellos, un vínculo que une a Maradona y Messi, genios de diferentes épocas. Finalizado el partido, Diego fue el primero en felicitarlo: su estrella no lo había defraudado.

Se quieren. Se admiran. Y existe una comunión entre ellos, un vínculo que une a Maradona y Messi, genios de diferentes épocas. Finalizado el partido, Diego fue el primero en felicitarlo: su estrella no lo había defraudado.

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