“Me caso. Siento que Fabián me mandó este amor desde el cielo” – GENTE Online
 

“Me caso. Siento que Fabián me mandó este amor desde el cielo”

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Barbie Vélez quiere ser feliz. Formar una familia, ser madre joven (a los veintipico), actuar toda la vida, proteger a su hermanito Thiago y darle un abrazo gigante a su mamá, uno que dure muchísimo, por si en algún momento está lejos. En Chile, por ejemplo. Barbie acaba de cumplir 20 años pero, dice, pareciera que vivió muchos más. Como su madre. Ser feliz. Eso busca Barbie. Y en medio de la tragedia recurrente, al compás del tsunami que su familia atraviesa como puede, a ella le llegó el amor. Nada menos. "Me caso en el 2015", repetirá, ahora sí con la cara iluminada y sin lágrimas (porque también llora, en el agridulce vaivén de la realidad). "Está súper decidido. El 18 de junio, el día de mi vigésimo cumpleaños, mi novio (el actor chileno Augusto Schuster) me propuso comprometernos. Y me morí de amor", cuenta súper ilusionada.

–¿Te lo esperabas?
–No, pero me llegó en el momento justo. Como que estaba preparada. ¿Viste que mucha gente dice que casarte no significa nada, que un papel no te cambia?... Bueno, a mí sí. Siempre soñé con casarme.

–¿Por qué?
–No sé. Capaz, porque mis papás se separaron hace muchos años. De hecho, desde que tengo uso de razón, no guardo recuerdos de ellos juntos. Pero no me había tocado alguien con quien pensar en el matrimonio. Hasta que llegó Augusto. Es la primera vez que me enamoro y sé que es el amor de mi vida. Es loquísimo que te lo diga a los 20 años, pero mi mentalidad es de una persona más grande. Quizá por todo lo que me ha tocado vivir. No sé si maduré, pero me tocó crecer de golpe.

–A Augusto lo conocés desde hace...
–Dos años. El me hizo el casting para Somos familia. Fuimos muy amigos durante los primeros meses.

–¿A vos qué te pasaba con él?
–Al principio lo veía como a un gran amigo, no de otra forma. Siempre me llamó la atención que con sólo 22 años fuera tan caballero, tan atento.

–¿Y él sí te tiraba onda?
–Ehhh... (se ríe pícaramente). La realidad es que Augusto me había dicho en un momento que le estaba pasando algo. A mí me daba mucho miedo, porque en medio de las grabaciones había un receso, y durante ese tiempo él se fue a Chile a grabar. Quedó todo medio mal. Nos extrañamos mucho durante ese período. Ahí me di cuenta de que a mí también me pasaba algo. Volvimos a grabar y, ahí sí, empezamos a salir.

–Apenas un par de meses atrás. ¿A partir de entonces tu vida cambió positivamente?
–Mucho... Es un gran pilar para mí. Estoy llena de personas que me sostienen, pero nuestra familia ha sido muy golpeada. ¿Sabés qué imagen usaría? La de un dominó, que se va cayendo pieza a pieza, una empujando a la otra. Necesitaba en quién respaldarme. Es que yo trataba de hacerme la madre de mi mamá... Hice lo que pude. En muchas cosas le pifié... Me sentía sobrepasada.

–Uno te ve fuerte, centrada. Te has bancado tantas... Y salís bien parada.
–La realidad es que tengo una familia increíble. Mi mamá, más allá de lo que puedas llegar a ver en la tele, es una madraza. Y a pesar de todo lo que le pasó, siempre está pendiente de todos a su alrededor.

–¿Qué te dijo acerca del casamiento?
–La tomó por sorpresa, pero me dijo que si me hacía feliz a mí, a ella también. Conoce mucho a Augusto, sabe qué clase de persona es, lo que significa como apoyo para mi vida. Porque yo me hago la fuerte, y cuando estoy al lado de él puedo llorar tranquila. Es mi cable a tierra. Mamá está contenta de que haya encontrado a esa persona, a esta edad y en este momento.

–Después de lo que pasó, ¿de dónde sacaste tanta fuerza?
–Me sorprendí a mí misma. Siempre admiré la fuerza de mamá y no podía creer de dónde la sacaba.

–¿Te irías a vivir a Chile?
–Augusto tiene que ir a grabar allá, y hay una propuesta para que yo también vaya. Pero me llega en un momento complicado. Por un lado, pienso que debo hacer mi vida, pero por el otro tengo a mi hermano de cuatro años, que sufre.

–Hay como un tironeo interno.
–Pero es algo que yo misma me hago. Mi mamá me dice: "Andá... viajá... sé feliz". Aparte, de verdad que Augusto es muy importante para mí. No sé, no sé...

–Ustedes encontrarán la manera.
–Confío en que sí. Hablamos mucho. El podría ser egoísta y presionarme, y nada que ver, al contrario. Es loquísimo lo que hace: viaja a Chile para grabar, vuelve, va a donde yo esté... Es increíble el amor que me da.

–Te la estás jugando con esta decisión. ¿Siempre fuiste de apostar?
–Antes era muy miedosa. Es la primera vez que me la juego tanto. Pero nunca lo dudé... Lo amo.

–¿Quisieras ser madre en el corto plazo?
–Sí. Pensamos mucho a futuro. Quiero ser madre joven, a los 24, 25. Mi mamá me tuvo a los 19 y tenemos una relación increíble. Thiago, con sus tres añitos, me despertó el instinto maternal.

–¿Quién es tu modelo de vida?
–Mi mamá, sin dudas.

–¿Por qué?
–Porque tiene 40 años vividos y ha pasado tantas cosas... Creo que la vida hasta ha sido injusta con ella. ¿Con qué necesidad tiene que sufrir tanto? Y le siguen pasando cosas... Daría mi vida para que no le pasaran más. No lo puedo creer, no dejo de asombrarme. Te lo juro (lagrimea)... Es una persona increíble.

–Vos, como madre, ¿serías como ella?
–Imagino que sí. Muy protectora. Así soy con mis hermanos. ................................................................................................
Barbie posa para la producción de GENTE. Está vestida de novia, sobre un caballo blanco, a las puertas de una iglesia. "Me conmoví. Fue muy especial", dirá con emoción frente a la bella capilla de la estancia La Candelaria, en Lobos, provincia de Buenos Aires. Luego, en Puerto Madryn, sumergida en la gira nacional que lleva adelante con Los locos Grimaldi (donde comparte escenario con Augusto), brillará en la comedia que encabeza su madre. También en televisión, en Somos familia (Telefe), donde conoció a su amor. Trabajo, compromiso, madurez, garra para salir a flote. La etapa adolescente, Barbie, ha quedado irremediablemente atrás.

–Ya sos una mujer.
–La realidad es que sí. Aunque me cueste un poco asumirlo. Y cuesta, eh.

–Todo pasa rápido.
–Muy rápido. Es loquísimo. No me gusta el paso del tiempo.

–Pero Barbie... Apenas tenés 20 años...
–Sí, pero... Enseguida lo asocio a mi tía Jazmín, que falleció a los 21, en aquel accidente automovilístico. Tengo miedo de que algo malo vaya a pasar.

–Seguro que te van a pasar muchas cosas buenas.
–Sí, ojalá.

–¿Te acordás mucho de Fabián? ¿Cómo era tu relación con él?
–... Era increíble. Era... mi segundo papá. Y mi mejor amigo; le contaba todo. Sin darme cuenta, lo ponía en un rol de que me contuviera. No puedo creer que no esté más. Creo que recién ahora empecé a tomar conciencia. Era tan bueno, tan bueno... Y es loco lo que te voy a decir, pero creo que Fabián me mandó a Augusto desde el cielo... Yo creo mucho en esas cosas. Sin Augusto no sé cómo hubiese salido adelante. No creo en las coincidencias.

–Ahora es el momento de ser feliz con él.
–Es que no soy feliz todavía. Veo a mi hermano, a mi mamá... Uno no puede estar completamente bien. Estoy culposa. No me permito desarraigarme.

–Tu mamá quiere tu felicidad.
–Sin duda. Al verla llorar, daría lo que fuera por verla bien... Se me parte el corazón, se me parte el corazón... Es muy doloroso todo esto. Recién ahora como que estoy... cayendo. Como que al principio vas tapando huequitos. Y hoy, a cuatro meses de que pasó...

–Pensando hacia adelante, ¿ya te hiciste a la idea de la convivencia?
–Es que ahora prácticamente convivimos. Nos llevamos bárbaro. Tenemos personalidades tan diferentes que nos complementamos. Augusto es tan tranquilo... y yo, más polvorita.

–Te baja los cambios.
–Un montón. Tengo cero miedo a convivir.

–Volvemos al tema de la felicidad. Fijate ahora, que estás...
–Viviendo un sueño, sí. Algo hermoso. Me voy a casar con el hombre de mi vida, con quien me veo compartiendo todo hasta cuando seamos dos viejitos. ¿Y sabes qué? Eso mismo es lo que me dijo Augusto cuando me regaló este anillo de oro rosado, y me propuso matrimonio.Como montada a un Pegaso que la hace volar, Barbie despliega su ilusión de novia. Muy joven, se le abre un nuevo camino. Y está decidida a transitarlo.

Como montada a un Pegaso que la hace volar, Barbie despliega su ilusión de novia. Muy joven, se le abre un nuevo camino. Y está decidida a transitarlo.

“Es la primera vez que me enamoro, y sé que Augusto es el amor de mi vida. Parece loquísimo que lo diga a los 20 años, pero es así. Siempre soñé con casarme”

“Es la primera vez que me enamoro, y sé que Augusto es el amor de mi vida. Parece loquísimo que lo diga a los 20 años, pero es así. Siempre soñé con casarme”

Se conocieron en 2012, grabando Somos familia. Primero fueron grandes amigos y luego fue creciendo el sentimiento. Augusto Schuster, de 22 años, enamoró a Barbie, y viceversa. En Los locos Grimaldi el guión los habilita a un beso sobre el escenario. Ellos, agradecidos...

Se conocieron en 2012, grabando Somos familia. Primero fueron grandes amigos y luego fue creciendo el sentimiento. Augusto Schuster, de 22 años, enamoró a Barbie, y viceversa. En Los locos Grimaldi el guión los habilita a un beso sobre el escenario. Ellos, agradecidos...

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