«Me caso, pero no sé cuándo ni dónde» – GENTE Online
 

"Me caso, pero no sé cuándo ni dónde"

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Adivinanza: ¿qué es lo que más extraña famosa actriz peruana en ascenso imparable en Argentina? Respuesta: "Tacu tacu". -Ajá, ¿me traduce, por favor?

-Es una comida que se hace con las sobras del arroz con frijoles del día anterior. Se fríe y queda como una especie de almohadita compacta de arroz con frijoles. Le ponés un huevito frito arriba… y no sabés lo que es. Riquísimo y una bomba.

Gianella Neyra (26) habla, saborea el recuerdo culinario, y le brillan los ojitos. Casi, casi, como si tuviera frente suyo el sabroso plato que tantas veces le preparó mamá, allá en Lima. Pero a esta sabrosa morocha de profundos ojos negros no le queda otra que extrañar… el tacu tacu , el mar ("a sólo 20 minutos de mi casa, en Lima"), lo que sea. Y es que ahora su vida está acá, en Argentina. Desembarcó entre nosotros hace un par de años con Yago, Pasión Morena. El presente está copado por la telenovela Culpable de este amor -una producción de Telefé Contenidos-, donde comparte protagónico con Juan Darthés.

-Empecemos por Laura, su nuevo personaje. ¿Cómo la describiría?

-Para mí tiene el virus moderno femenino…

-¿Virus moderno femenino? ¿Y eso?

-O sea, Laura es una profesional, prototipo de la mujer independiente, hiperactiva, autosuficiente. Una especie de mujer maravilla donde todo tiene que ver con su carrera.

-¿Algo que ver con usted?

-Es algo que observo mucho. Me daría mucho miedo llegar a creer que mi profesión es más importante que mi vida personal. De hecho, cuando decidí que me iba a tomar esta carrera en serio, fue una de las cosas que más miedo me dio.

-¿Cómo está tomando el personaje la gente?

-Bárbaro, chévere. Lo siento en la calle. Antes me decían Morena y ahora la gente me empieza a llamar Laura. Y eso es muy lindo. Significa que el personaje tiene llegada, que van comprando la historia.

-¿Qué tal su galán, Juan Darthés?

-Viene de un boom con Soy gitano. La gente muere por él. Además es multitarget: atrapa desde chiquitas y madres hasta tías y abuelas. No hay mujer que no voltee cuando lo ve pasar. Ahora protagoniza, encima continúa su carrera de cantante y también le va bárbaro. Yo lo miro y le digo: ¿no será mucho? Y él lo lleva con una tranquilidad y una simplicidad que es admirable.

-¿Genera muchas dudas saber cómo funcionará la pareja? Digo, si habrá química, cómo será, esas cosas…

-Sí, son siete meses donde tenés que trabajar básicamente juntos, así que si no funciona sería un gran peso. Por suerte no pasó. El escucha mucho, improvisa todo el tiempo y por algún lado nos terminamos enganchando. Las cosas surgen muy espontáneamente, más en base a la intuición de ambos que en algo pensado y estructurado. El canal y los directores están contentos por la química que tenemos como pareja, y eso nos quita un peso de encima. No tenés que estar pensando cómo mirás al otro, o cómo tenés que ponerte para que haya algo, ¿no?

-Leí por ahí un clásico del género: que teme quedar encasillada…

-Es cierto. Porque a mí lo que más me interesa es actuar. Amo meterme en distintos personajes, contar diferentes historias. Entonces me da miedo, sin darme cuenta, terminar encasillada en alguien que no me permita contar esa variedad de historias. Quiero seguir aprendiendo y creciendo. Trato de romper con esa idea esquemática que se puede tener de una heroína de telenovela. Por eso, de repente, el año pasado hice un musical para niños y la gente en Perú me decía : '¿Qué raro que hiciste eso?' Y sí, no tiene nada que ver, era una obra chiquitita, pero esas cosas también me motivan. Te repito, lo que quiero es actuar, pero en la tele, en cine y en teatro… en todo tipo de proyectos.

-Ya es casi porteña, ¿dígame qué idea tenía de los argentinos y cómo nos ve en realidad?

-Uyyyy, había escuchado tantas cosas… Tenía esa imagen del argentino que a veces te encuentras en el exterior… que puede ser pedante, arrogante, o está ahí, arriba tuyo, tratando de levantarte todo el tiempo. Y resulta que llego acá y nada que ver. Al contrario. Son re-buena onda, muy simples, cero pedantería.

-Hace unos años, cuando llegó al país, decía que los prefería rubios. Eligió un rubio nomás, Segundo Cernadas. Hablemos un poco de su chico…

-Y… la verdad, estoy muy contenta. Es un muy buen tipo. Y nada, qué te puedo contar…

-Cómo se sostiene la pareja estando usted acá y él trabajando en Filipinas, por ejemplo…

-¿Cómo hacemos? Mucha paciencia, buen humor y valentía… A él le salió el protagónico de una telenovela -Te amo, se llama- en Filipinas. Arrancó en octubre; ahí yo lo acompañé durante veinte días. Nos volvimos a ver para las fiestas, cuando vino por diez días. Por suerte a fin de mes volveremos a estar juntos, ya regresa.

-¿Se hizo duro?

-Duro y caro. No sabés lo que son las cuentas de teléfono (risas). Pero después de todo, es parte de la carrera que elegimos. Dicen que la carne viene con hueso, ¿no? Y yo creo que uno no puede impedir el crecimiento de la otra persona, sea tu pareja, tu amigo o tus hijos. Y si es tu pareja menos, porque ahí estarías cortando y malogrando todo desde el vamos. Además, lo de Filipinas representaba una experiencia única. Tener que volar cuarenta horas hacia el otro lado del mundo, vivir otra cultura, no pasa todos los días. El estaba más dudoso que yo, y yo fui la primera en alentarlo. Y la distancia te sirve para revalorizar un montón de cosas que dabas por sentado.

-¿Por ejemplo?

-Darte cuenta de lo importante que es esa relación, por ejemplo.

-Incluso ya hablan de boda, ¿no?

-Sí, es la idea. Lo hemos hablado, lo tenemos decidido… Me caso pero no sé ni cuándo, ni dónde.

-¿Hijos?

-Yo muero por ser mamá.

-O sea que en breve hablaremos de embarazo…

-En breve me verás hecha un tonel.

-No creo. Con lo flaquita que es, no me la imagino un tonel…

-Pero sí sueño con hijos, sino nada tendría sentido. Lo único que nunca quise en mi vida es ser Glenn Close, una gran estrella, y estar sola en mi casa. Tengo en claro mis prioridades: primero estará mi vida personal, mi familia, los afectos, y recién después mi carrera.

Gianella posa junto a la pileta del hotel Sheraton de Pilar. A la hora de imaginar su futura vida matrimonial, lo tiene claro: Primero está mi vida personal, y recién después mi carrera", dice.">

Gianella posa junto a la pileta del hotel Sheraton de Pilar. A la hora de imaginar su futura vida matrimonial, lo tiene claro: "Primero está mi vida personal, y recién después mi carrera", dice.

Frente a la cámara para la producción fotográfica, surge la Gianella que alguna vez trabajó de modelo. Fue al comienzo de mi carrera, a los 17 años, y apenas lo hice durante un año. Me gusta tomármelo como un juego".

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Frente a la cámara para la producción fotográfica, surge la Gianella que alguna vez trabajó de modelo. "Fue al comienzo de mi carrera, a los 17 años, y apenas lo hice durante un año. Me gusta tomármelo como un juego".

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