“Me cansé de ser ama de casa: ahora quiero trabajar” – GENTE Online
 

“Me cansé de ser ama de casa: ahora quiero trabajar”

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El martes por la mañana aterrizó en Ezeiza junto a su marido, Maxi López (29), sus hijos Valentino (4), Constantino (2) y Benedicto (1 y medio), y sus quince valijas (cantidad necesaria para quedarse un buen tiempo en el país). La primera parada fue su casa en el barrio Santa Bárbara, en Tigre. Y unas horas después, fingiendo ir a visitar a su mamá, llegó a La Rural, donde la esperaban para ser la estrella del Fashion Baires Capital de Moda de Silkey. “No conté nada en casa, porque si trabajo Maxi se enoja. El dice que no tengo necesidad de hacerlo... Pero mi necesidad no es económica. Si elijo trabajar es porque me hace bien a la cabeza”, explica Wanda Nara (26), lookeadísima con un vestido de Herve Leger, zapatos de edición limitada de Christian Louboutin y un pañuelo de Louis Vuitton en la cabeza.

“No te puedo creer. ¡Limpiando el baño con unos zapatos de cinco mil euros!”, dice su marido al espiar la producción de fotos. ¿Envidiable? “Estas fotos son en parte mi realidad. Porque tengo la mejor ropa, pero ningún lugar dónde usarla. Estoy diosa, pero encerrada en mi casa. En Europa no están ni mi familia ni mis amigas. Llego a una ciudad y no conozco a nadie. Tampoco tengo con quién dejar a los chicos. Por más que tengas todo, por otro lado no tenés nada”

–¿Te cansaste de vivir en el exterior?
–Me enamoré y dejé todo por amor. Pero me fui con la promesa de Maxi. El me juró que volveríamos en seis años, y ya se cumplieron. Durante todo este tiempo ¡venía tachando los días en un cuadernito! Entiendo que hoy es difícil, porque él está atado a un contrato por tres años más, pero pienso mucho en la idea de quedarme. Me gustaría sentar raíces en Argentina.

–¿Qué es lo que más te tira para volver?
–La familia, las amistades... Y claro, las ganas de que los chicos puedan tener un lugar fijo, porque ellos sufren con las mudanzas. Cada lugar nuevo son costumbres diferentes, y hasta otro idioma. Valu (Valentino) comenzaría el año que viene primer grado (en Italia, donde residen, lo hacen a los cinco). Ya no somos nosotros solos... También hay que darles prioridad a los chicos. Y yo ya no controlo mis ganas de trabajar. A pesar de que Maxi me hace cambiar el celular cada seis meses, siempre me ubican para hacerme propuestas que me tientan.

–¡¿Cómo que Maxi te hace cambiar el celular?!
–El dice que no entiende que me sigan convocando si todo el mundo sabe que vivo lejos. “¿Por qué no llaman a una chica soltera que viva en Argentina?”, reclama. Y bueno... Sigo vigente. Chicas lindas hay millones, y que conducen, también, pero yo tengo una frescura y una espontaneidad que no se encuentra en todos lados.

–¿Cuáles fueron las propuestas?
–En su momento me llamaron para co-conducir Celebrity Splash con Marley, y también me ofrecieron conducir Tendencia. Susana me convocó para hacer sketches en su programa, y además tengo un ofrecimiento para hacer conducción con mi hermana (Zaira). Seguramente me quedaré con las dos últimas. Volver es una tentación constante. Me movieron el piso con tantas propuestas.

–¿Y Maxi qué opina?
–El odia que yo trabaje, aunque me conoció haciéndolo. Es como los hombres de antes, que adoraban que sus mujeres se ocuparan de los quehaceres domésticos. Pero yo me cansé de ser ama de casa: ahora quiero trabajar. Ya hice lo que quería mi marido, cumplí con el pacto. Me toca pensar un poco en mí. Desde que estamos juntos, sobrevivimos a siete mudanzas... y las hice yo solita. Incluso en Génova, como estaba recién llegada y no conocía a ningún pintor, ¡fui al supermercado a comprar el pote de pintura y pinté yo misma! Me cansé de redecorar el living para tener algo que hacer, una ocupación.

–¡Cambio de etapa urgente!
–Siento que tengo que volver a hacer lo que amo, lo que me hace feliz. Hacer algo por mí como mujer. Desde chica me tomaba el tren y el colectivo para ir a los castings, y así fui ganando mi espacio. No soy una pueblerina que está con un futbolista pueblerino. No me deslumbran un buen auto ni una vida millonaria.

–Pero es la vida que llevás.
–Jamás corrí detrás de una billetera. De Maxi me enamoré y las cosas se fueron dando. Me puse la familia al hombro y lo seguí. Pero se hace difícil. No es tan sencillo cuando los chicos crecen. Además de mis angustias y “extrañitis”. El año pasado, de tanta tristeza, llegué a tener ataques de pánico.

–Entonces desembarcaste decidida.
–No sabemos lo que puede pasar el día de mañana, y Maxi aún no sabe en qué club continuará su carrera. Hay propuestas de Brasil, China y Turquía. Por ahora, lo único en claro es que nos vamos a mudar. Dejamos Génova. Ya tengo todo embalado. Hoy quiero priorizar a mis hijos.

–¿Finalmente va a haber un segundo casamiento en el país?
–En este momento estamos en un stand by de planes familiares.

–¿Ya desististe de volver a ser mamá?
–Maxi no quiere más hijos, pero yo tengo muchas ganas de completar la familia con una nena.

–Tu declaración de que tenés sexo sólo una vez por semana causó sorpresa. ¿Qué hay de la femme fatale?
–¡Jaja! Fue un estimativo. Viviendo con un futbolista, se tienen relaciones cuando se puede. Cuando jugaba en el Milan, Maxi viajaba tres veces por semana, sin hablar de los días de concentración. Hasta le tenía que llevar los chicos al hotel para que los viera, porque los extrañaba.

–¿Los hijos dificultan la intimidad de la pareja?
–A los nenes los tengo bastante bien educados: se van a dormir entre las siete y las ocho; aprendí a organizarme la vida. Las noches son para mí.

–¿Cómo cuidás a Maxi de tanta botinera al acecho?
–Es grande y sabe lo que hace. Es él quien tiene que cuidar a su familia. Todos cuidan las cosas que creen que valen. Estarles detrás me parece un error, porque después buscan el segundo preciso para mandarse la macana. Prefiero confiar, estar tranquila y relajarme; si no, no se puede vivir en paz.

–¿Y a tu cuerpo cómo lo cuidás?
–No hago nada... ¡porque tampoco me deja ir al gimnasio!

–¡¿?!
–Es que los italianos son peores que los argentinos. Entonces, Maxi decidió armarme un súper gimnasio en casa, que ya parece la de Gran Hermano. Pero no me dan ganas de usarlo sola.

–¿Tan celoso es tu marido?
–Sí, y también un poco posesivo. Ojo, tiene mil cosas positivas, que siempre recalco. Es un hombre bueno y muy generoso. Pero no quiere que trabaje, y yo soy bastante rebelde. ¡Ya me conocen!

Con vestido de Herve Leger, zapatos de edición limitada de Christian Louboutin (de cinco mil euros) y pañuelo Louis Vuitton en el baño matrimonial de su mansión en el barrio Santa Bárbara.

Con vestido de Herve Leger, zapatos de edición limitada de Christian Louboutin (de cinco mil euros) y pañuelo Louis Vuitton en el baño matrimonial de su mansión en el barrio Santa Bárbara.

“Tengo la mejor ropa, pero ningún lugar donde usarla. Estoy diosa, pero encerrada en mi casa. En Europa no están ni mi familia ni mis amigas. Sentís que por más que lo tengas todo, por otro lado no tenés nada”

“Tengo la mejor ropa, pero ningún lugar donde usarla. Estoy diosa, pero encerrada en mi casa. En Europa no están ni mi familia ni mis amigas. Sentís que por más que lo tengas todo, por otro lado no tenés nada”

Así llegaron a Buenos Aires los López-Nara, el pasado martes 18 de mayo. Consigo, quince valijas para una estadía de aproximadamente dos meses. “Aunque mi intención es radicarme definitivamente en mi país”, aclara Wanda.

Así llegaron a Buenos Aires los López-Nara, el pasado martes 18 de mayo. Consigo, quince valijas para una estadía de aproximadamente dos meses. “Aunque mi intención es radicarme definitivamente en mi país”, aclara Wanda.

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