“Me atrae más una chica con su tabla de surf que una modelo en una Ferrari” – GENTE Online
 

“Me atrae más una chica con su tabla de surf que una modelo en una Ferrari”

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A las siete de la mañana, cuando los pájaros del bosque Peralta Ramos comienzan a cantar, Facundo Arana abre sus ojos en su habitación del primer piso. El barullo provocado por el gorjeo de más de cincuenta especies escondidas entre pinos, eucaliptus y aromos es ensordecedor; suficiente como para terminar con el sueño de cualquiera. Allí, en el mismo lugar que Jorge Luis Borges describiera como “El bosque encantado”, el actor se calza sus bermudas negras de surfista, abre la puerta de la casita alpina, y descalzo, con el torso desnudo, cruza la calle de tierra y piedras en busca de su desayuno. Un café negro con azúcar, un jugo de naranja recién exprimido y cinco cubitos de queso de rallar serán suficientes para comenzar el día. Es que si bien casi no quedan secuelas de su última internación de hace cuatro meses en la Clínica de la Trinidad por un problema de cálculos renales, el galán debe tomar algunas precauciones para no volver a sufrir molestias.

Antes de irse, pide el diario Clarín, repasa los títulos de la tapa y se detiene a leer el suplementos de espectáculos. A los pocos minutos, un llamado a su celular de los hermanos Weinbaum (Eugenio Bujía y Sebastián Culini), sus amigos marplatenses, los conductores de MDQ para todo el mundo, por Canal 13, le indican que el oleaje de la costa invita a un día de surf. Facundo pide la cuenta, firma un par de autógrafos, se saca fotos con distintas personas que lo encontraron en el lugar, carga su nueva tabla en la camioneta, y parte rumbo a la playa para domar las olas. Por primera vez en diez años, después de su separación de la actriz Isabel Macedo, La Chava, como él mismo la había bautizado, vive sus primeras vacaciones de soltero. Y aunque en la intimidad reconoce que extraña a Isabel (“compartimos muchos años juntos y me quedaron recuerdos que jamás voy a olvidar”, confiesa), también es consciente de que puede disfrutar de todos los beneficios que otorga la libertad de la soltería. “Cuando estás en pareja es inevitable que todo se resuelva de a dos. Y por ahí, uno tiene ganas de hacer cosas, pero si a la persona que tenés al lado no la convence, hay que buscar un consenso. Ahora lo que siento es que disfruto de mi libertad. Si tengo ganas, agarro mi camioneta y me voy a Pinamar, vuelvo a Buenos Aires, me prendo en un encuentro de motos antiguas en Rosario o me voy al Sur a escalar una montaña. Puedo hacer lo que quiero sin molestar a nadie. De todos modos, no sé si haberme separado de Isabel es lo que más me gusta. Pero bueno, así se dio, y lo tengo que aceptar…”.

Galán codiciado. El 31 de diciembre, Marcelo Cosentino, uno de sus mejores amigos y director de la obra Mutando reanimado (el unipersonal que realiza Nicolás Vázquez), lo llamó por teléfono y lo invitó a pasar el fin de año en Mar del Plata. Facundo se alojó en la casa que Marcelo comparte con su familia, donde también estaba parando una amiga de Laura Kichquie, la esposa del director. Un paparazzi hizo una foto de la chica, y comenzaron a circular versiones sobre un supuesto romance con el actor. Aunque de entrada se disgustó, de la misma manera que le habían molestado los rumores que lo vinculaban con Natalia Oreiro cuando estaba grabando Sos mi vida, Facundo confía que aprendió a tomarse las cosas con calma: “Si te ponés a pensar, todo es una locura. Jamás voy a transar con eso: no me conforta saber que son las reglas de juego. Lo de esta chica también: ¿qué saben si la mujer está casada o tiene hijos?; ¿son conscientes del daño que le pueden hacer a una persona? Pero son las cosas con las que hay que lidiar en esta profesión. Sé que todo lo que hago en mi vida, para muchos medios, tiene una connotación sexual. Vivo con la sensación de que hay una lupa gigante sobre mi cabeza. No tengo esa libertad de andar caminando con alguien por la calle, porque si me ven, van a decir: ‘¡Mirá qué linda o qué fea la nueva novia de Facundo!’”.

La confesión es para los amigos, para aquellas personas que lo acompañan este verano. Ya sea en el surf, en sus trepadas en los médanos a bordo de su 4x4 o en sus escapadas en moto para recorrer la orilla de una playa. Al hablar de su intimidad, confiesa: “Sinceramente les digo: no hay mucho para contar sobre mi vida… Esa es la verdad, aunque si quieren que les invente, les invento. Igual, reconozco que muchas mujeres me invitan a salir. Si el plan es divertido, obviamente me engancho; si no, doy las gracias. Soy un tipo de 34 años y debo hacer mi vida. De todos modos, no me subo a cualquier tren. Si la propuesta no me seduce, la rechazo sin problemas”.

Fanático de las olas. Sus amigos saben que Facundo es impredecible, dueño de un talento natural que le sirve para conseguir lo que se propone. Es capaz de escalar una montaña, correr en moto o en camioneta, hacer paracaidismo, esquiar, volar en parapente… Nunca para. Y uno de sus hobbies preferidos es correr por el agua. Y el viernes, cuando volvió a Mar del Plata, les mostró a sus amigos una filmación con su último pasatiempo: subido a una tabla de wakeboard, haciendo esquí acuático en el Tigre –junto a Federico Cueva, otro de sus “amigos tranquilos”–, pero tirado por un helicóptero: “Desde que era chico siempre fui fanático de los deportes. Al fútbol jugué de arquero, después fui ala en el rugby, y a los 8 años comencé con el surf. Me vine de vacaciones a Miramar con mis papás y tomé mi primera clase. Nunca más lo pude dejar. A veces, en el año, me hago una escapada a la costa por dos días, sólo para hacer surf. Estar adentro del agua es mi mejor terapia. Ahí es cuando me desenchufo, me olvido de todo. Llegué a pasar seis horas surfeando sin parar, con la mente en blanco”, les dice a los hermanos Weinbaum, que este año lo sorprendieron con un regalo. Le mandaron a construir una tabla especial, y en el reverso le pintaron la imagen del dibujo de una chica “del palo” –la misma sexy hawaiana que Facundo tiene pegada en la parte trasera de su camioneta–, y una leyenda que reza: “MDQ, para Facundo”. Entusiasmado con su nuevo chiche, el actor dice agradecido: “¡Es increíble! ¡Si se me llega a partir, me mato! Además, el dibujo es espectacular, porque tengo debilidad por las surferas. Me atrae mucho más una chica que sale del mar con su tabla y la tira arriba de un Citröen ranita que una modelo subida a una Ferrari”.

Final en las montañas. Antes de volver a la Capital, Arana tiene pensado hacerse una escapada al Sur, para visitar a viejos amigos y para escalar. Es que después de la primera semana de febrero tiene que estar en Buenos Aires para comenzar con la filmación de Tocar el cielo, la próxima película de Marcos Carnevale, con la que el actor está muy entusiasmado: “Después de leer el guión me enamoré de la película. Me pegó tanto que compuse un tema en el saxo, le hice unos arreglos en el piano y se lo llevé a Marcos. Fuimos al estudio que Lito Vitale tiene en San Telmo y lo grabamos. Yo quedé fascinado: todavía no puedo creer que me haya dado el gusto de componer para la película, y nada menos que junto a un grande como Vitale. Esas son las cosas que me atraen tanto de esta profesión. Por ahí me quejo cuando sale publicado algo que no me gusta, pero la recompensa que logro después es superior a todo. Yo no me olvido que a los 20 años tocaba el saxo en los pasillos de las estaciones de subte, y ahora no sólo vivo haciendo lo que más me gusta, sino que hasta me doy el lujo de tocar con Lito o León Gieco”, agrega Arana.

Y como si estos mimos no fueran suficientes, la noticia que recibió los primeros días de enero lo alegró aún más. Es que la BBC de Londres realizó un documental sobre novelas latinoamericanas, y el actor fue distinguido como el galán de mayor trascendencia internacional: “Aunque todavía no tenemos una fecha fija, la idea es viajar a Madrid para promocionar las últimas novelas que hicimos. Y es increíble, porque la reputación que tengo en Europa es la misma que tiene cualquier actor extranjero de renombre cuando viene a nuestro país. Me pasa lo mismo que en la Argentina, pero potenciado por diez”, les cuenta a sus amigos.

Después de eso, Facundo se tomará un tiempo para cumplir un sueño quijotesco: dar la vuelta al mundo para un fin solidario. “El viaje será de seis meses en total, junto al piloto Marcos Marini a bordo de un avión de 6 plazas, un turbohélice. Todo para recaudar fondos para FUNDALEU”, revela.

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La vuelta a la casita alpina será con el grupo a bordo de su camioneta, mientras un tema de La Renga suena a todo volumen. Antes se detiene en un kiosco para comprarle un alfajor a Thiago, el hijo de su amigo Marcelo y una de las debilidades del actor. El nene, cuenta Arana, se la pasa diciendo: “Vine a surfear la ola perfecta”, aunque claro, sólo tenga 3 años… “A éste lo voy a sacar surfero como yo. ¡Lo tenés que ver cómo barre las olas!”, cuenta. Y cuando alguien del grupo le pregunta para cuándo los hijos, responde: “No sé si es el momento para responder… Pero confieso que muchas veces yo también me pregunto: ‘¿Me llegará el día de ser padre?’. Internamente sé que sí; es un deseo que tengo muy en claro. Pero en la vida hay un tiempo para todo, y éste no es el momento. Ahora sólo quiero disfrutar todo lo lindo que me toca vivir. Y creo que no es poco”.

Arana acaba de estrenar la nueva tabla de surf que le regalaron los hermanos Weinbaum: “<i>MDQ, para Facundo</i>”, reza la leyenda que le mandaron grabar junto a la imagen de una sexy hawaiana, la única mujer que hoy lo acompaña a todas partes.

Arana acaba de estrenar la nueva tabla de surf que le regalaron los hermanos Weinbaum: “MDQ, para Facundo”, reza la leyenda que le mandaron grabar junto a la imagen de una sexy hawaiana, la única mujer que hoy lo acompaña a todas partes.

“A Isabel la extraño. Compartimos muchos años juntos y me quedaron recuerdos que jamás voy a olvidar… No sé si haberme separado es lo que más me gusta. Pero bueno, así se dio, y lo tengo que aceptar...”

“A Isabel la extraño. Compartimos muchos años juntos y me quedaron recuerdos que jamás voy a olvidar… No sé si haberme separado es lo que más me gusta. Pero bueno, así se dio, y lo tengo que aceptar...”

“Estar adentro del agua es mi mejor terapia. Ahí es cuando me desenchufo, me olvido de todo. Llegué a pasar seis horas surfeando sin parar, con la mente en blanco”

“Estar adentro del agua es mi mejor terapia. Ahí es cuando me desenchufo, me olvido de todo. Llegué a pasar seis horas surfeando sin parar, con la mente en blanco”

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