«Me atrae el hombre que me domine» – GENTE Online
 

"Me atrae el hombre que me domine"

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Te cuento un secreto: nunca me animé a vestirme de odalisca ni hacer un striptease en la intimidad. Pero hoy me siento cambiada, más audaz. Ahora que estoy ensayando tantas coreografías, voy a tener más recursos para mostrar a mi pareja, y quién te dice…”. Esa es la nueva Flavia Palmiero, la chica que a los ocho años descubrió frente al espejo que su vocación era ser artista. Y la que hace nueve meses, cuando cumplió cuarenta, otra vez supo que había resignado gran parte de su carrera por sus dos hijos (Giuliana de 17, y Gianmarco, de 12) y en busca del hombre perfecto… que nunca llegó. Por eso, este año vuelve al ruedo: dice que está preparada para volver a enamorarse, que quiere seguir los impulsos de su corazón y, además, va a ser una de las figuras de la cuarta entrega de Bailando por un sueño. “Me lo venían ofreciendo desde el primero y yo decía: ‘¡¿Qué me estás pidiendo que haga?!’ Después, empecé a verlo y me gustó, pero, a pesar de que Marcelo en persona me insistía, igual no terminaba de animarme. Y eso me daba mucha bronca…”, cuenta Flavia.

–¿Y por qué cambió de opinión?
–La decisión de aceptar la tomé cuando me di cuenta del impacto de este programa en la gente. Me mata la popularidad de Bailando..., me encanta, porque une a las clases sociales. Es como un Boca-River, la gente se enloqueció.

–A Marcelo le rindieron mucho los cruces verbales. ¿Ya pensó todo lo que puede arrastrar esta vuelta a la televisión?
–Yo soy una mina muy pacífica, nunca tuve una historia con nadie. Además, no me gustan las peleas entre colegas. Me tienen que buscar, pero si yo quiero no me van a encontrar. El año pasado me emocioné mucho con este programa. Sé que es un show, que es la tele, pero no podía evitarlo, me movilizaba.

–El 11 de julio cumple 41, ¿será que está más sensible?
–Seguro, atravieso una especie de renovación espiritual, me siento otra. Cuando cumplí cuarenta, me agarró la crisis: un replanteo de mi vida y de mi carrera. Después me fui acomodando y ahora estoy bien. Una tiene angustias y miedos y hay mucho para componer. No me deprimo por cumplir años, cada vez valoro más lo que tengo.

–Imagino que para superar la crisis el cirujano o, al menos, la esteticista, jugaron un papel importante…
–Es cierto. ¡Al día siguiente de mi cumpleaños fui al centro de estética corriendo! Cuando llegué vi que también había chicas de 25. Pero una tiene la ventaja de haberse cuidado, como un mandato familiar: dormí cuando tenía que dormir, no fumé, no me drogué y ahora se nota. Además, me acompaña la genética familiar: mi abuela se murió sin arrugas.

–Está claro que en este momento de su vida lo físico y lo espiritual van de la mano. ¿Tiene un cortesano para disfrutarlo?
–(Ríe) Ojo que me ha pasado que estaba divina por fuera y hecha bolsa en mi interior. Pero el show debe seguir. Pensá que tengo más años dentro del espectáculo que afuera. Aunque sea una persona pública hay cosas de mi vida que me guardo.

–¿Se siente parte de la generación de mujeres que tiene cuarenta pero vive como a los treinta?
–Creo que sí. Somos mujeres que nos hemos casado jóvenes y hoy tenemos hijos grandes. Decidimos darnos otra oportunidad y tenemos otra seguridad en la vida. Ya no competimos con las de veinte, porque estamos lejos. Vamos por otro carril espiritual y mental, no físico. Buenos cuerpos hay por todos lados, pero depende de quién lo lleve.

–Cuando las mujeres hablan de amor muchas dicen sentir cosquillas en la panza, otras mariposas en el pecho: ¿Hace mucho que no le pasa algo parecido?
–(Ríe y tarda en contestar) A mí me late el corazón con fuerza. Pero, no te puedo decir cuánto hace. Sólo te puedo decir que cuando me pasa eso me doy cuenta de que me estoy enamorando. Y, en este momento está vivo, late. ¿Te alcanza?

–¿Y, cuando su corazón late de esa forma, es una mujer apasionada en la intimidad?
–Sinceramente, cuando me pasa eso, en la intimidad me entrego sin límites, no tengo barreras. Me suelto, por eso es una situación bárbara. Es algo que se puede desencadenar en un minuto o puede ocurrir con el tiempo.

–Y eso que no se anima a los bailes exóticos…
–Ja, ja. Estoy tan copada con Bailando por un sueño que vas a ver que me voy a animar a hacer un striptease. Lo que no sé es si te vas a enterar…

–Flavia: ¿Qué opina del metrosexual?
–¡No me gusta ni un poquito! El hombre es hombre. Y, si es lindo, que no se la crea. Si se mira mucho al espejo me muero. No me banco al tipo que tarda lo mismo que una mujer para arreglarse, porque soy una mina muy práctica para vestirme. El metrosexual está descartado. Y eso que no tengo un prototipo de hombre. Para mí pasa por sentir una atracción.

–¿Soportaría mantener económicamente a su pareja?
–¡No, nunca! No puedo decir “yo jamás haría eso”, pero cuando una es una mujer muy fuerte, le gusta que el hombre la maneje. Me atrae que me domine. Me hago cargo de mí desde muy chica para mantener a un tipo. Para enamorarme tengo que admirar al hombre.

–Usted que sabe cómo es tratar con chicos, ¿piensa que los hombres y los niños están cada vez más parecidos?
–Yo creo que todos los hombres tienen catorce años. Es algo gracioso, pero todos se comportan de la misma manera, como si tuvieran la misma edad. Eso sí, todavía tengo mucho para aprender.

–Flavia, la hemos escuchado decir que no le gusta el touch and go. Es difícil que no tenga quién la llame por teléfono…
–A veces suena, a veces no. Pero, elegí estar sola todo este tiempo para recuperar las ganas de enamorarme. Me di cuenta de que el corazón está vivo. Hoy tengo ganas de darle lugar a lo que siente el cuerpo y no a lo que elige la mente.

–¿Y nunca tuvo miedo de quedarse sola?
–Sí, claro, de hecho nunca estuve sola. Pero, en esta nueva etapa, después de los cuarenta, aprendí que debo estar sola para poder estar bien con alguien. Pero una cosa es decirlo y otra es hacerlo. Y creo que lo hice, por eso estoy lista para conocer al hombre de mi vida. Quién te dice: si me enamoro, por ahí hasta me animo a ser otra vez mamá y agrandar la familia...

Así está Flavia, quien en julio cumple 41 años. “<i>Es el resultado de haberme cuidado en la vida: dormí cuando tenía que dormir, no fumé, no me drogué y ahora se nota. Además, me acompaña la genética familiar: mi abuela se murió sin arrugas</i>”.

Así está Flavia, quien en julio cumple 41 años. “Es el resultado de haberme cuidado en la vida: dormí cuando tenía que dormir, no fumé, no me drogué y ahora se nota. Además, me acompaña la genética familiar: mi abuela se murió sin arrugas”.

“<i>Elegí estar sola todo este tiempo para recuperar las ganas de enamorarme.  Y estoy preparada: hoy tengo ganas de darle lugar a lo que siente el cuerpo y no a lo que elige la mente</i>”

Elegí estar sola todo este tiempo para recuperar las ganas de enamorarme. Y estoy preparada: hoy tengo ganas de darle lugar a lo que siente el cuerpo y no a lo que elige la mente

“<i>He tenido etapas donde estaba divina por fuera y hecha bolsa en mi interior</i>”, dice Flavia que hoy se siente espléndida en ambos sentidos.

He tenido etapas donde estaba divina por fuera y hecha bolsa en mi interior”, dice Flavia que hoy se siente espléndida en ambos sentidos.

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