Matt Damon, con el corazón más argentinizado que nunca – GENTE Online
 

Matt Damon, con el corazón más argentinizado que nunca

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Tiene pocas pulgas y mucho código, Matt Damon (45). Y con Donald Trump está todo mal. “Es un xenófobo. Cuando habla en términos inhumanos de cualquiera que viva al sur de nuestra frontera, está hablando de mi mujer y mis hijas”, aseguró hace poco en una entrevista. Además, contó que empezó a ver en familia el debate republicano del año pasado, pero cuando “se puso feo” apagó la tele. “Cortá la bocha”, como dice él hoy, después de haber ejercitado su argentinidad, en una simpática entrevista que concedió por Jason Bourne, su última película. Casado hace once años con la salteña Luciana Barroso (40) y padre de Isabella (9), Gia (7) y Stella (5), además de papá por adopción de Alexia (17) –hija de la salteña y un cubano–, el actor adora la Argentina. Vino de incógnito en 2009 y sobre su visita recuerda: “El almuerzo duraba varias horas. Después nos íbamos a pasear un rato y volvíamos para cenar. ¡Y la cena duraba todavía más! ¡Todo el día comiendo! No sé cuántos kilos engordé, pero fue genial”. Agregó que su mujer toma mate e hincha por Boca, porque “como a la mayoría de los argentinos, el fútbol la vuelve loca”. 

UN RAYO Y MIL CITAS. Matt y Luciana se conocieron en 2003, en un bar de Miami Beach que estaba frente al set de la película Stuck on you. “Entré y me escondí detrás de la barra, porque un grupo de fans me estaba acosando. Luciana me miró y me dijo ‘¿Qué hacés acá?’. Juro por Dios que, cuando la vi por primera vez, me pasó algo indescriptible”, relató más de una vez cómo se enamoró de la salteña. Por esos días, ella había llegado a los Estados Unidos para probar suerte y trabajaba como camarera, mientras estudiaba diseño de interiores y criaba a su hija Alexia. “Cuando tenía veinte años pensaba que jamás iba a sentar cabeza. Pero encontré a Luciana y fue como si me golpeara un rayo. Me cambió la vida, literalmente”, aseguró entonces. Y –casi– no se separaron más: se casaron en 2005, en una ceremonia súper íntima, chiquita –de la que no hay fotos– en el City Hall de Nueva York. Pero hay más, porque el año pasado, para su décimo aniversario, renovaron votos en la isla caribeña Santa Lucía, de blanco y en ojotas. Nuevamente sin compartir fotos.

Sin embargo, no todo resultó perfecto, fácil e idílico en la pareja de Matt y Lu. Según dicen, los 35 años de amistad con Ben Affleck hicieron mella en la pareja: en noviembre del año pasado comenzó a hablarse de crisis y juicio millonario. ¿Qué pasó? Recién separado de Jennifer Garner, Affleck se instaló en la casa de huéspedes de los Damon. Haciendo honor a la amistad, Matt se dedicó a levantarle el ánimo a Ben con salidas de amigos... y algunos excesos. Allí habrían empezado la crisis y los rumores que hablaron de 140 millones de dólares en juego. Por suerte todo quedó en títulos catástrofe y hoy Matt y Luciana se muestran como aquellos primeros días de noviazgo en 2003. 

LA FORMULA DEL EXITO. Después de la tormenta, la argentina y el americano hicieron un pacto para mantener la pareja, con dos cláusulas fundamentales. ¿Cuáles? Anote: “No pasamos más de quince días separados –cuenta la estrella de Hollywood–. Si viajo, la llevo conmigo o vuelo a verla. Y, además, cuando estamos en Los Angeles, todas las semanas hacemos una salida –tipo cita– a comer afuera. Nos arreglamos, nos sentamos en un buen restaurante, nos damos la mano y charlamos. Como si fuéramos novios de vuelta. Esa es nuestra fórmula”. Y... mal no funciona. 

 

Por Ana van Gelderen. 

Fotos: AFP y archivo Atlántida.

 

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