¡Match point al amor! – GENTE Online
 

¡Match point al amor!

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Cuidado con los celulares! Te escrachan sin dolor” (Palabras de un anónimo al final de una página web)

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Mucha sabiduría en pocas palabras para resumir la era de la comunicación, que vino a molestar a algunos y a facilitarles la vida a otros. Más si eran celebrities o contaban con algún tipo de reconocimiento popular. Eso le habría pasado a Paula Robles (44) hace un mes, cuando coqueteó con un hombre en el restaurante La Armonía, de Pinamar. Enseguida vino la foto, y más tarde, la masiva difusión. Y con ella el paso de ser desconocido a formar parte del medio artístico. Ahora, ya con nombre y apellido: Gonzalo Mallo (43 años, ¿parece menos, no?), osteópata –la osteopatía se basa en que todos los sistemas del cuerpo trabajan conjuntamente, y por lo tanto el trastorno de uno afecta el funcionamiento de los otros–, políglota (francés, inglés y portugués), dueño de un departamento en Pinamar y consultorios en Colegiales y el Microcentro, y fundador de la Escuela de Medicina Osteopática en el país. Además, no tiene hijos. Hecha la presentación, sólo basta contar que la relación que mantienen es intensa. Al menos así lo demostraron el fin de semana en Parque Roca, donde se enfrentaron argentinos y checos por la Copa Davis. El sábado, mientras en el court sudaban la gota gorda Berlock y Schwank versus Berdych y Stepanek, Paula y Gonzalo libraron su match de besos, risas, abrazos y bailoteo en la tribuna.

Es cierto: fueron las mismas situaciones que hubo en el inicio de la relación que la bailarina tuvo con el empresario y dueño de dos restaurantes Hugo Rodríguez (a quien en un principio presentó como su contador), y con el mago Norberto Jansenson (un amor que tuvo fecha de elaboración el 25 de agosto y venció en enero de este año), y que, hasta ahora, nada parece convencer a Paula. Al parecer, la gastronomía no era lo suyo y la magia acabó, para dar paso a una nueva soltería que incluyó unos días en Europa para renovar los aires.

AYER Y HOY. Pero si su ex marido, Marcelo Tinelli (52), pudo elegir a su nuevo amor entre una nutrida lista de candidatas, Paula no se quedó atrás. Estaría (verbo condicional no tan condicional...) viviendo una excelente relación con su nueva conquista. Y más cuando tiene resuelto ya su divorcio, después de catorce años de matrimonio con el number one absoluto de la tele patria, con la consiguiente división de suculentos bienes. Por su lado, Marcelo también encara una nueva oportunidad junto a Guillermina Valdés (35), relación que luce hasta ahora muy firme, sobre todo para conservar la armonía familiar, y por el bien de los hijos que tienen en común (Juana, 9, y Francisco, 14). Tanto es así que Paula bendijo la relación, de modo explícito y público, vía tele: “Me encanta Guillermina”. Lo mismo que hizo Marcelo, al aire y en ShowMatch, respecto de los anteriores pretendientes de ella. Hoy, cuando sus caminos van por separado, Paula también vuelve a apostar al amor. A juzgar por estas fotos, la suerte está de su lado.

En julio se los vio por primera vez en el restaurante La Armonía, de Pinamar. Allí habrían compartido una fiesta en el Club de Golf... además de un fin de semana en el departamento de Gonzalo. Y las escenas del weekend en Parque Roca no dejan dudas.

En julio se los vio por primera vez en el restaurante La Armonía, de Pinamar. Allí habrían compartido una fiesta en el Club de Golf... además de un fin de semana en el departamento de Gonzalo. Y las escenas del weekend en Parque Roca no dejan dudas.

...alegría (y amor) en la tribuna. Las cuatro escenas, a pura risa, no requieren mayores análisis. Paula y Gonzalo la están pasando muy bien, y en el mejor de los mundos. Tanto, que la victoria de los checos sobre los tenistas locales no los deprimió.

...alegría (y amor) en la tribuna. Las cuatro escenas, a pura risa, no requieren mayores análisis. Paula y Gonzalo la están pasando muy bien, y en el mejor de los mundos. Tanto, que la victoria de los checos sobre los tenistas locales no los deprimió.

Lo que eran enormes sonrisas se transformó en seriedad cuando las cámaras volvieron a encontrarlos al final del partido. Pero todo estaba dicho: aquí no hay Photoshop, y el romance marcha.

Lo que eran enormes sonrisas se transformó en seriedad cuando las cámaras volvieron a encontrarlos al final del partido. Pero todo estaba dicho: aquí no hay Photoshop, y el romance marcha.

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