Más que un póquer de ases fue un encuentro de amigos – GENTE Online
 

Más que un póquer de ases fue un encuentro de amigos

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Los que conocen la historia secreta del encuentro aseguran que fue el mismísimo Angel Cabrera el que lo planeó todo. “¿Y si para el inicio del Pro Am invitamos a Maradona?”, les preguntó el Pato a los responsables de la Asociación Argentina de Golf y a los encargados de organizar el 102º Abierto Visa de la República Argentina presentado por Peugeot. Entonces, el golfista que el 14 de junio de este año alcanzó la gloria al lograr el Abierto de los Estados Unidos, marcó el celular de Diego y le dijo: “Maestro, ¿te venís a tirar unos tiros con un par de amigos en el Buenos Aires Golf Club?”. Diego, después de aceptar con un “¡¡¡Sí!!!”, retrucó: “Ya sé por qué me invitás: ¡porque este año nos cruzamos en Madrid, te di la mano y después de eso ganaste todo! ¡Yo traigo suerte, papá!”. Y el martes 4, a las tres de la tarde, con un cielo gris que parecía anunciar un nuevo diluvio, Cabrera y su esposa, Silvia, Maradona y su novia, Verónica Ojeda, David Nalbandian, Adolfo Cambiaso y Eduardo Ruso Heguy, despuntaron el vicio en la cancha principal. Un hecho histórico, porque por primera vez cinco Números Uno del deporte argentino compartieron un green de golf.

Al final, la vuelta duró más de cinco horas y el score terminó siendo lo de menos. La tarjeta de 57 golpes les sirvió para compartir el tercer lugar, pero quedó invalidada, porque Cambiaso debió retirarse en el hoyo 10 y ahí lo reemplazó el Ruso. Pero eso no importó mucho. Porque fue un encuentro entre grandes amigos, que hicieron historia en el torneo de golf más importante de Sudamérica.

Diego Maradona. Como siempre, el Diez fue quien se robó el show. Pero no por la historia de ser Maradona, sino porque a lo largo de toda la tarde le puso pimienta al encuentro. Llegó puntual, acompañado por su novia y por Héctor Almandoz, aquel zaguero de Vélez (hoy compañero en las giras de showbol) que se consagró como “el mejor líbero del mundo” según la palabra de Diego. Una hora después, Lalo Maradona se sumó al grupo. Desde el comienzo, Diego puso su sello. Al pisar el tee del hoyo uno se puso a hacer jueguito con una pelotita y “gastó” a un periodista, confeso hincha de River. “Lo mejor que hicieron ustedes este año fueron los recitales de Soda Stereo y The Police”. Para las tarjetas, Diego acusó 25 de hándicap, aunque a juzgar por sus golpes tienen que ser mucho menos. Lo que más sorprendió fue la precisión a la hora de golpear la pelota. “La pone donde quiere”, se sorprendió el Pato. Y la primera rabieta del ex capitán de la Selección fue en el green del hoyo 7. Estaba a dos metros y medio de distancia del hoyo y Cabrera lo alentó: “¡Apuntále bien, que tenés un penal sin arquero!”. Diego le hizo una seña a Federico, su caddie –hijo del Pato–, y golpeó la pelota con su putter. Pero lo engañó la caída del green y pasó a centímetros del hoyo. “¡No, macho! ¡Le pregunto al caddie, me dice una cosa, y es totalmente al revés! ¡Estoy errando por las malas indicaciones de Cabrera chico!”, bromeó Diego. Para el final, la reflexión del Diez: “Es un honor haber jugado con estos grandes. Verlo jugar al Pato es como tocar el cielo con las manos. Nosotros venimos desde atrás, remándola, y sabemos que pegarle como él es imposible, pero nos da muchas más ganas de querer mejorar un poco todos los días”.

David Nalbandian. Fue el último en llegar, y cuando le preguntaron, no dudó y declaró 7 de hándicap. Sorprendió a todos por su fuerza. Tanto, que en el segundo tiro al hoyo su pelota golpeó en la cara a Martín, un amigo de Cabrera que estaba manejando un carrito. Después, el tenista que este año se quedó con los Master Series de Madrid y París y que ocupa el noveno lugar en el ranking mundial, en el segundo hoyo metió un birdie (un golpe menos por debajo del par del hoyo que era de 4), y se ganó el aplauso de todos. Como buen cordobés, anduvo muy cerquita del Pato, con quien compartió bromas y chistes en cada golpe. Y en un momento confesó: “Este año el Pato es candidato a ganar el Olimpia de Oro. ¡Tiene dos cartuchos muy buenos a su favor!”. Y después de jugar los 18 hoyos y de hacer una muy buena performance, su reflexión final: “Fue un día increíble. En un momento me paré y pensé: ‘¡Mirá con quién estoy en el campo!’. Lo del Pato, como siempre que jugamos en Villa Allende, un placer. Diego es un amigo; sabía que jugaba golf, pero nunca habíamos tenido oportunidad de estar juntos en una cancha. Con el Ruso ya había jugado antes, y me sorprendió lo que mejoró. Para el final, mis saludos a Adolfito, que se fue caliente como una pava porque, como dice el tango ‘Erró el tiro del final’”.

Adolfo Cambiaso. Demostró que si arriba de un caballo y con la bocha en movimiento se ganó el apodo de Maradona del polo, con una pelotita quieta puede ser temible. Acusó 16 de hándicap, aunque por su swing y sus golpes podrían ser muchos menos. Su único error: la salida en el último hoyo. La pelota se le fue para la derecha y disparó: “Me tendría que haber retirado en el 9…”. Por eso se llevó todas las cargadas al final. Igual, antes de irse con una sonrisa, invitó a Diego a ver la final del Abierto de Palermo, el sábado 8 en Palermo entre su equipo, La Dolfina, y Ellerstina. Y rompiendo su parquedad habitual, Adolfito sentenció: “Fue una experiencia increíble que, además, sirve para relajarme un poco. Con David había jugado, pero con el resto no y, sin dudas, me encantó el carisma y la habilidad de Cabrera. Es un fenómeno”.

Eduardo Heguy. Como sabía que Cambiaso tenía que irse temprano, llegó para reemplazarlo. Pero estuvo desde el comienzo, aportando buena onda y hasta animándose a dar algunos consejos. Después, a la hora de jugar los ocho hoyos restantes, el Ruso cumplió. Un aceptable trabajo para el polista de Indios Chapaleufú II quien, obviamente, también analizó al cuarteto de grandes: “Cuando juega, Diego la tiene clarísima, como en el fútbol: sabe bien dónde ponerla. David, muy bien, aunque quiere pegarle más fuerte que el Pato. Adolfito demostró que es un grande no sólo arriba del caballo. Cabrera... ¿qué puedo decir? Venía tranquilo y distendido, porque sabe que el torneo empezaba el jueves, y sin embargo la rompió. Y yo estoy acostumbrado a que el que corra sea el caballo: ¡arranqué en el hoyo 10 y cuando llegué al 15, ya pedía un pulmotor!”.

El punto de partida de una tarde que hará historia. El mejor polista, el mejor golfista, el mejor futbolista y el mejor tenista, en el tee del hoyo uno.

El punto de partida de una tarde que hará historia. El mejor polista, el mejor golfista, el mejor futbolista y el mejor tenista, en el tee del hoyo uno.

Distendido, de buen humor y acompañado por su novia, Verónica Ojeda, fue el Maradona de siempre.

Distendido, de buen humor y acompañado por su novia, Verónica Ojeda, fue el Maradona de siempre.

Como buen cordobés, se la pasó toda la tarde haciendo chistes. Por sus grandes actuaciones en los Master Series de Madrid y París fue el que más autógrafos firmó. Demostró que en el golf también tiene chapa de Maestro.

Como buen cordobés, se la pasó toda la tarde haciendo chistes. Por sus grandes actuaciones en los Master Series de Madrid y París fue el que más autógrafos firmó. Demostró que en el golf también tiene chapa de Maestro.

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