Marcelo Polino habla de sus deseos y acciones concretas para convertirse en papá – GENTE Online
 

Marcelo Polino habla de sus deseos y acciones concretas para convertirse en papá

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Luego de la feliz noticia que confirmó que Luciana Salazar (36) será madre en diciembre gracias al alquiler de un vientre, surgió otra que anunció la futura mamá: Marcelo Polino será el padrino de Matilda. Y el conductor de Ponele la firma y jurado de ShowMatch viene sosteniendo también una dura lucha, que ya lleva cinco años, con la meta de acceder a la paternidad a través de la adopción. “Sólo tengo una asignatura pendiente en esta vida: ser papá. Me gustaría darle a un hijo lo que yo no tuve. Aunque trabajo muchas horas en televisión y radio, cuando llegue ese momento voy a ser un padre presente, para compartir el mayor tiempo posible con él. Tengo mucho amor para dar”, cuenta Marcelo Polino, quien bromea con que prefiere mostrar su declaración jurada de bienes antes que confesar su edad. “Trabajo hace más de quince años colaborando con hogares para niños, y sé que los chicos también tienen mucho para recibir y dar”.

–¿Por qué tu trámite no termina de concretarse?

–Tengo mi carpeta aprobada hace cinco años. Quedé en lista de espera, pero aún no tuve suerte. Me llamaron un par de veces, pero para adoptar cinco y después tres hermanitos. No tengo estructura para tantos. Estoy buscando uno, o a lo sumo dos hijos.

–¿Cuándo decidiste que querías ser padre?

–Seis años atrás empecé a trabajar el tema en mi terapia, y hace cinco que comencé con el trámite legal. Primero vinieron a casa los psicólogos, a ver el hogar donde viviría el niño. Luego llevé la declaración jurada de bienes para que sepan lo que gano, la escritura de mi casa. Me hice los estudios y análisis para saber si estoy físicamente apto para adoptar. Tengo todo aprobado, pero desde mi lugar no puedo hacer nada más, porque en este país primero se los dan a los matrimonios, después a las parejas, más tarde a las mujeres, y por último a los hombres solos. Yo estoy haciendo una adopción monoparental. Sé que es complicado pero no imposible.

–¿Seguís teniendo la misma energía y ganas que cuando iniciaste el trámite?

–Sí, aunque en cinco años te cambia la vida, la cabeza, las prioridades. Pero me mantengo trabajando constantemente para cuando llegue ese momento. Si no se da como quiero, tampoco voy a hacer algo para lo que no me sienta capaz de sostener, como el caso del grupo de hermanos. El Universo sabrá cuándo y cómo. Tengo la esperanza de que va a llegar... De mi parte puse todo. Forzar en mi cabeza algo que no depende de mí no creo que sea lo más indicado.

–¿No te hubiese resultado más fácil alquilar un vientre, como lo están haciendo Marley y Luciana?

–Tengo dinero para hacerlo, pero quiero adoptar un hijo para agradecerle a la vida todo lo que me dio. Lo que tengo es para ayudar. No puedo ser egoísta. Deseo hacer feliz a un niño, darle educación, una cama donde dormir y mucho cariño. Además, no estoy queriendo adoptar un bebé: pido un nene –o dos– en edad de preescolar. En el país hay muchos chicos para adoptar en ese rango de edad. Conozco del tema, porque trabajo con minoridad en riesgo hace más de quince años.

–¿Cómo fueron las veces que te comunicaron que podía haber una posibilidad?

–Un poco frías y por email. Uno no tiene contacto con ningún juzgado: te pueden llamar de La Quiaca o de Tierra del Fuego. Después que entregás la carpeta, tus datos entran a una computadora y van a todos los juzgados del país. Cada dos años tenés que volver a presentar o renovar tus datos. En este tiempo me llamaron una vez por cinco hermanitos, y otra por tres hermanitas... Era mucho para mí.

–¿Cuando te juntaste con el presidente Macri en Olivos, no le hablaste de la lentitud de esos trámites?

–Sí, le comenté lo complicados y engorrosos que son. Muy amorosamente, me escuchó y me dijo que me iba a contactar con alguien de la Subsecretaría de la Mujer, Familia y Minoridad. La que me dio una mano cuando empecé –y antes de ser candidata a gobernadora– fue María Eugenía Vidal... Pero aún no tuve suerte.

–¿Cómo fue que Luciana te ofreció ser padrino de su hija?

–Hace más o menos un año fuimos a cenar en el Palacio Duhau y me dijo que iba a ser mamá. Me pidió que sea el padrino. La vida me dio más de lo que yo pensaba, pero parece ser que mientras tanto, el amor se lo tendré que dar a mis sobrinos. Me falta que un juez nos diga a mí y a un niño, o una niña: “Señor, éste es su hijo. Niño/a, éste es tu padre”.

Por Pablo Procopio

Fotos: Fabián Uset.

Fotos: Fabián Uset.

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